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  • AFP

Se espera que este martes Donald Trump llegue a un estado de Texas afectado por inundaciones sin precedentes causadas por la tormenta Harvey, para mostrar unidad ante lo que calificó de "terrible tragedia".

Pero no se espera que el mandatario estadounidense y su esposa Melania visiten Houston, la cuarta ciudad estadounidense, donde los socorristas y voluntarios luchan por rescatar a centenares de personas atrapadas por las inundaciones, en momentos en que Harvey se apresta a dar un nuevo zapazo.

En cambio, harán escalas más al oeste, incluyendo la muy afectada Corpus Christi, para informar sobre los esfuerzos para enfrentar las catastróficas inundaciones que asuelan el sureste de Texas, el segundo estado de mayor tamaño del país.

La oficina forense del condado de Harris, que incluye a Houston, confirmó seis muertos desde el domingo "potencialmente ligados al huracán Harvey", elevando un balance previo de tres fallecidos.

"Somos una familia estadounidense", dijo Trump el lunes, ansioso por presentarse como una figura galvanizadora al enfrentar el primer desastre natural de su polémica presidencia.

Trump prometió que el gobierno estará a disposición de Texas en el "largo y difícil camino de la recuperación" de los estragos causados por Harvey, que tocó tierra el viernes como huracán categoría 4.

El peligro está lejos de haber acabado: muchas familias están aún varadas en la inundación o hacinadas en los refugios de emergencia, mientras Harvey recupera fuerzas en la costa del Golfo de México, viró sobre sí mismo y se apresta a tocar nuevamente tierra el miércoles.

Trump declaró el estado de emergencia en el vecino estado de Louisiana, que ya sufrió fuertes precipitaciones, y donde se espera que Harvey azote con fuerza.

Empapados y desesperados

El alcalde de Houston, Sylvester Turner, dijo que más de 8,000 personas, empapadas y desesperadas, habían sido llevadas a refugios en esta ciudad, que con su periferia cuenta con más de seis millones de habitantes.

El comandante de la Guardia Costera, vicealmirante Karl Schultz, dijo a CNN que asignó 18 helicópteros a Houston, y otros 12 en el aire en cualquier momento, además de los que aporta la Guardia Nacional.

"Si puede subirse al techo, sacuda una toalla. Deje una marca en el techo así los tripulantes de los helicópteros pueden verlos", instó a aquellos que aún no han sido rescatados.

Harvey tumbó edificaciones en la costa del Golfo y causó precipitaciones "sin precedentes" dentro del estado.

Los pantanos y praderas costeras de Texas se inundaron rápidamente, pero las extendidas ciudades -donde el drenaje es más lento- fueron las más golpeadas.

El agua anegó rápidamente autopistas, rutas y calles, haciéndolas inhabitables e intransitables, en tanto dañó el tendido eléctrico y desbordó represas.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército comenzó a abrir las represas de Addicks y Barker, bajo fuerte presión, para evitar una catástrofe en la periferia de Houston.

Latitia Rodriguez fue rescatada junto a su marido, hijos y nietos por la policía del condado de Williamson, que los evacuó en un bote por la anegada Ruta 90.

"Tenemos que evacuar. Tenemos demasiados niños. Así que teníamos que salvar a nuestros bebés", dijo a la AFP. "Hay una cantidad de gente allí. Quisiéramos ayudar a todos pero no podemos. Tenemos nuestros propios niños".

"Podemos anticipar que tanto como medio millón de personas en Texas serán elegibles para solicitar la asistencia financiera por desastres", dijo el vicepresidente Mike Pence a la Radio KHOU de Houston.

"Sabemos que esto está lejos de haber terminado", agregó.

La sucursal de Houston del Servicio Nacional de Meteorología dijo el martes que el mes de agosto de 2017 tiene el récord de lluvias desde que hay registros, con un acumulado de 932 mm. El promedio anual de precipitaciones de la ciudad es de 1.264 mm.

 

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