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El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva denunció una “caza de brujas” al prestar nuevamente declaración este miércoles en Curitiba (sur) ante el juez Sergio Moro, en una causa de “corrupción pasiva” similar a la que ya le valió una condena a casi diez años de cárcel.

Durante las poco más de dos horas de interrogatorio, el líder de la izquierda, que recurre en libertad la primera sentencia, insistió en que este proceso es “ilegítimo” e “injusto”.

“Solo quiero decir que hay una caza de brujas”, manifestó Lula en la audiencia, que fue difundida en videos colgados en las redes sociales del exmandatario (2003-2010) poco después de su finalización.

En esta ocasión, Moro deberá determinar si la constructora Odebrecht -pieza clave en la operación ‘Lava Jato’- pagó un terreno para el Instituto Lula en Sao Paulo y si puso a disposición de la familia del expresidente un apartamento en la vecina Sao Bernardo do Campo.

Unos 1,500 policías fueron desplegados para velar por la seguridad en la denominada “capital de la Operación Lava Jato”, la investigación que descubrió una tentacular red de corrupción en Petrobras.

Lula debilitado

Lula llegó debilitado a este segundo proceso, después que su exministro de Finanzas Antonio Palocci, que purga una pena de doce años de reclusión, admitiera la semana pasada que las acusaciones contra el líder histórico de la izquierda tienen fundamento.

“Muchos pensaban que llegaría aquí con mucha rabia contra Palocci. Yo entendí que Palocci está preso hace más de un año, que Palocci tiene derecho a querer ser libre (...). Pero si tú no quieres asumir la responsabilidad por hechos ilícitos que cometiste, no tires [acusaciones] encima de los otros”, manifestó Lula.

En julio, el popular juez anticorrupción condenó a Lula a nueve años y medio de cárcel como beneficiario de un tríplex en el balneario de Guarujá (Sao Paulo) ofrecido por la constructora OAS.

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