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Las labores de rescate continuaban ayer en Ciudad de México donde hay esperanza de sacar con vida a una niña y otros sobrevivientes atrapados bajo los escombros de una escuela, desplomada por el violento terremoto, en el que murieron al menos 233 personas.

Enrique García, un brigadista de Protección Civil de 37 años, aseguró a la AFP que se han escuchado señales en tres puntos distintos del edificio.

“Alguien golpeó un muro varias veces en un sitio, y en otro, hubo respuesta a señales luminosas con lámpara”, afirmó.Los escombros de la escuela Enrique Rebsamen donde decenas de niños murieron.

“Están atrapados entre dos lozas y el despeje debe ser muy delicado, casi al cincel”, explicó García.

Adriana se muerde los labios de angustia: su hija de siete años estaba perdida este miércoles bajo los escombros de su escuela. Al menos 21 niños murieron aplastados en este lugar y los desaparecidos suman 30.

“No hay poder humano que pueda imaginar el dolor que estoy pasando”, dijo en la madrugada a la AFP Adriana Fargo en un albergue improvisado a la intemperie, mientras espera noticias de su hija desaparecida bajo las ruinas de la escuela Enrique Rebsamen, al sur de Ciudad de México.

Pero en medio de la tortuosa incertidumbre de madres como Fargo, la esperanza surgió entre las ruinas. cuando los rescatistas lograron ubicar a una niña viva bajo los escombros del edificio colapsado.Habitantes de la población de Atzala, en el estado de Puebla (México), velan a las 11 personas que perdieron la vida cuando se oficiaba un bautizo en la iglesia de Santiago Apóstol.

Rescatistas se afanan por sacar a niña mexicana viva entre escombros de sismo

Se pide silencio y quietud absoluta mientras un escáner térmico es introducido por una grieta de 45 centímetros de diámetro desde donde se logró tener contacto con la pequeña.

“Estamos muy, muy cerca de personas que podrían estar vivas. Estamos trabajando junto con cámaras térmicas y unidades caninas. Por momentos guardamos silencio absoluto para escuchar a los sobrevivientes. Ellos suelen gritar o golpear paredes”, dijo a la AFP por teléfono Pamela Díaz, una panadera de 34 años que desde el martes trabaja en el rescate.

Mientras esperan un milagro, los vecinos se acercan para conseguir más información del operativo de rescate por parte de las autoridades.

Bebé muere cuando era bautizado durante terremoto en México

“Anoche yo conté cinco cadáveres que sacaron de la escuela”, dijo a la AFP Flor González, una dentista de 42 años que trabaja como voluntaria.

 “Vi cuando avisaron a uno de los padres... fue devastador”, evocó con los ojos llorosos.

Fargo, en tanto, permanece sentada en una silla con los puños apretados y la mirada fija en el suelo.

No alcanzó a pronunciar el nombre de su hija cuando se le preguntó por quién espera y solo logra apretar los labios para contener el llanto.

Mientras, su esposo trabajaba hombro a hombro con los cientos de soldados, bomberos y socorristas que removían cuidadosamente los escombros en busca de señales de vida de los pequeños.

Con picos, palas e incluso a mano limpia, estos hombres no escatiman esfuerzos en la angustiante carrera contrarreloj para encontrar con vida al menos unos 30 niños -según cifras oficiales- que siguen desaparecidos.

Recuento de víctimas

Del total de fallecidos, 100 eran de Ciudad de México, incluyendo a los niños de la escuela; 69 del estado de Morelos, 43 de Puebla, 13 de estado de México, 4 de Guerrero y 1 de Oaxaca, dijo Luis Felipe Puente, jefe nacional de Protección Civil a la cadena Televisa.

El presidente Enrique Peña Nieto visitó este miércoles la ciudad de Jojutla, una de las más golpeadas del vecino estado de Morelos, donde se ubicó el epicentro del sismo.

“Vamos a necesitar que la comunidad se involucre en la labor de reconstrucción. Es importante que sean parte de este esfuerzo colectivo”, dijo el mandatario ante los pobladores que lo aplaudían al tiempo que gritaban “¡Jojutla vive!”. Peña Nieto decretó tres días de luto nacional.

Médicos a disposición 

En Ciudad de México, médicos y paramédicos no han cesado de brindar atenciones.

En un edificio colapsado del sur, casi un centenar de voluntarios miran con semblante serio mientras tres grúas recogen los restos.

Todavía hay ropa de los ocupantes del edificio colgada de varillas. Varios grupos de médicos se preparan para asistir a sobrevivientes o a rescatistas agotados.

Otros preparan más áreas de atención en una agencia de autos frente al edificio. “Ellos son mis alumnos, los pongo a tu disposición”, dice un paramédico al líder de los médicos.

En la capital colapsaron 39 edificios, según el alcalde Miguel Ángel Mancera, quien aseguró que salvo en unos cinco donde se determinó que no hay personas atrapadas, las labores de rescate siguen.Se recolectan suministros en parques y plazas.

Hasta ahora, 53 personas han sido rescatadas vivas en edificios caídos de la ciudad, informó el gobierno capitalino.

Iglesia cae en Puebla 

En Morelos, al sur de la capital, las mayores afectaciones se registraron en su capital, Cuernavaca, y los poblados de Axochiapan y Jojutla, donde edificios, casas y construcciones históricas colapsaron, constató la AFP.

En Puebla, conocida por sus construcciones coloniales, varios templos católicos resultaron afectados e incluso once “personas murieron al quedar atrapadas en una iglesia que se derrumbó” en el poblado de Atzala, mientras se realizaba un bautizo, dijo el secretario de Gobierno, Diódoro Carrasco.

“Estoy consternada, no puedo contener el llanto, es la misma pesadilla que en 1985”, dijo a la AFP, entre lágrimas Georgina Sánchez, de 52 años, en una plaza de Ciudad de México.

Dolorosa búsqueda

En el barrio Condesa, Karen Guzmán está sentada en una banqueta, de espaldas a uno de los edificios colapsados porque no soporta la incertidumbre: 30 personas podrían estar vivas bajo los escombros.

A un costado, hay dos postes de luz donde fueron colocadas las listas de personas rescatadas que se actualiza de tanto en tanto, pero donde no figura el nombre de su hermano Juan Antonio Guzmán, de 43 años, un contador que estaba en el último de los cuatro pisos del edificio de oficinas.

“Mi mamá lo está buscando en hospitales porque no confiamos en esas listas... Tiene que estar vivo, yo sé que lo van a sacar”, dice Guzmán, aferrándose furiosamente a la esperanza.

Mientras los familiares van y vienen de hospitales, en las redes sociales se organizan brigadas de voluntarios con bicicletas, motocicletas y a pie que piden donaciones: maquinaria para remover los grandes pedazos de cemento y medicamentos que van desde analgésicos hasta morfina y oxígeno.

Tras el sismo del martes de 7.1 grados de magnitud, se han registrado numerosas réplicas.

Las clases fueron suspendidas hasta nuevo aviso mientras que empresas y oficinas públicas trabajan con el personal esencial.

La energía eléctrica ya fue casi totalmente restablecida en Ciudad de México, así como en los estados vecinos de Morelos y Puebla, donde también prosiguen las labores de rescate.

Solidaridad internacional

Distintos países han mandado mensajes de condolencias a México. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su solidaridad con los mexicanos. “Dios bendiga a la gente de Ciudad de México. Estamos con ustedes y los vamos a apoyar”, escribió en su cuenta de Twitter.

Honduras anunció el envío de 36 socorristas y Guatemala también ofreció rescatistas. Al término de la audiencia general este miércoles en el Vaticano, el papa Francisco elevó una plegaria por los mexicanos.

También la Unión Europea expresó sus condolencias y ofreció ayuda de emergencia.

En tanto, el canciller mexicano Luis Videgaray tomó la palabra de forma imprevista el miércoles en la Asamblea General de la ONU para informar que la ayuda internacional estaba en camino.

Chile, El Salvador y Colombia enviaron los primeros contingentes de socorristas. 

México se ubica entre cinco placas tectónicas, cuyos movimientos lo convierten entre los países con mayor actividad sísmica en el mundo.

El pasado 7 de septiembre, un terremoto de 8.1, el más fuerte en un siglo en México, causó 96 muertos y más de 200 heridos en el sur del país, especialmente en los estados de Oaxaca y de Chiapas.

Temerosos tras el sismo, pero se desbordan en solidaridad

 “Hay  mucha gente con miedo en la ciudad, no han logrado dormir bien, están esperando la réplica”, afirma Isco Carrillo, de 35 años , un productor audiovisual, tras recordar que los mayores daños ocurridos en esa ciudad luego del terremoto del 85 fueron por una réplica. Los mexicanos están asustados.

Carrillo también dice que los centros de acopio estaban instalados en parques, hospitales y centros culturales que incluso estaban preparando comida para alimentar a los brigadistas. “Ha habido demasiada ayuda por parte del pueblo”, comentó Carrillo, quien ha sido testigo de cómo la gente con vehículos, especialmente motocicletas, trasladaba paramédicos, herramientas, comida y material sanitario a donde fueran necesitados. 

El 19 de septiembre a la 1:14 de la tarde, Carrillo estaba en la filmación de una serie en Morelos, a una hora de la Ciudad de México. “Estaba al aire libre, grabando en un set de aeropuerto”, afirmó. Después del sismo el equipo audiovisual cortó la filmación, guardó los equipos y emprendió el retorno a la capital. 

Aunque la carretera no estaba tan congestionada, llegar a su casa ubicada en el centro sur de la ciudad, le tomó al menos seis horas. “Llegando a la Ciudad de México las vías estaban cerradas por seguridad, la capital estaba paralizada. El chofer me dejó donde pudo y de allí tuve que caminar aproximadamente una hora hasta mi casa”. 

En el camino grabó a la gente en las afueras de sus casas, durmiendo en la calle o en sus carros, sosteniendo velas y radios. Cerca de su colonia se habían caído cinco edificios, muchos de ellos habían quedado en pie tras el terremoto del 85. 

Cuarto piso 

Al mediodía de este martes 19 de septiembre, Nayeli Roldán estaba en la sala de redacción del portal de noticias mexicano Animal Político, en el cuarto piso de un edificio en la colonia Condesa, ciudad de México, una de las zonas más afectadas por el sismo de de magnitud 7.1 en la escala de Richter que estremeció la ciudad.  

Aunque la infraestructura del lugar no colapsó, el movimiento fue tan fuerte que ni Roldán ni las otras 14 personas pudieron bajar. Cuando llegaron a la zona de seguridad en el parque más cercano, el grupo de periodistas de este medio se comunicó con sus familias para confirmar que estaban bien y salieron a las calles a reportear. 24 horas después no habían vuelto a sus hogares. 

“Ni siquiera pudimos regresar a la oficina de lo dañada que está, estamos trabajando cada quien donde ha podido. No sabemos siquiera si podemos regresar a trabajar allí, pero por el momento todos seguimos reporteando”, relató la periodista a El Nuevo Diario. 

Solidarios 

Una de las cosas que más llamó la atención de Roldán en su labor periodística fue la reacción de los mexicanos que se dispusieron como voluntarios para colaborar con las autoridades y los rescatistas, entre los que se cuentan “los topos”, una brigada especializada  en trabajar en edificios derrumbados y que surgió precisamente después un potente terremoto ocurrido en la misma fecha hace 32 años. La ruidosa ciudad debe guardar silencio para escuchar a los sobrevivientes y después eliminar los escombros.

En las colonias o zonas urbanas más afectadas, los mexicanos se organizaron para llevar alimentos, agua y medicinas. Eran tantas personas las que salieron a las calles para tratar de rescatar a personas con vida bajo los escombros de los edificios que la Cruz Roja pidió que se quedaran en sus casas para no entorpecer los trabajos de los rescatistas, contó la periodista. 

La población mexicana se ha movilizado en masas a los centros de acopio en los últimos dos días. Miles se han organizado para recolectar fondos y movilizar ayuda para las víctimas de la catástrofe. 

Nelly Ramírez, nacida en Managua y radicada en la colonia Polanco de la ciudad de México, estaba subiendo las escaleras de su oficina cuando ocurrió el terremoto. 

Ramírez lidera una iniciativa de jóvenes en México llamada Global Shapers, desde la cual los jóvenes hacen campañas en sus comunidades. Desde esta organización, la nicaragüense promueve una recolecta de fondos para apoyar a los damnificados y reconstruir posteriormente la ciudad y sus escuelas, hospitales y otras infraestructuras. 

Hasta el cierre de esta edición, ya se habían recaudado U$16,584.85 para esta causa.

Turistas en apuros

Luego del sismo, Carrillo se comunicó con Irma Palacios, periodista nicaragüense que estaba en la ciudad de México. Él le dijo: “La ciudad está parada, hay edificios y puentes caídos, calles agrietadas”. Le recomendó tener a mano sus documentos, ubicarse en un lugar seguro y prepararse para las réplicas. 

Lo que sería una tarde visitando el museo de Frida Kahlo en Coyoacán, México, se convirtió en el caos para muchos turistas, entre las que se cuenta Palacios. El terremoto de 7.1 que sacudió parte de la ciudad cambió los planes que tenía para ese día con su amiga Cristian Tórrez, también nicaragüense. 

En ese momento estaban en un restaurante y cuando salieron a una zona segura, contactaron a sus familiares en Nicaragua. “Hubo un terremoto en México, estamos bien”, se leía en el mensaje de texto que Palacios le envió a su mamá. 

“Las fotos y videos de la zona  La Roma y el centro histórico de la Ciudad de México comenzaron a circular. Empezamos a caminar por el mercado de artesanías y veíamos cómo los comerciantes cerraban sus tiendas. Le pregunté a uno de ellos si estaban cerrando por el temblor y me respondió que sí, que la ciudad se había quedado sin energía eléctrica, sin agua, sin gas y sin telefonía”, narró. 

En su recorrido de vuelta al lugar donde se quedarían, que duró al menos siete horas, lograron divisar como se cerraban los establecimientos comerciales, la gente se aglutinaba en las paradas y el tráfico iniciaba a congestionarse. 

También vieron a familias completas comprando artículos de primera necesidad en tiendas de conveniencia, gasolineras llenas de vehículos que cargaban combustible y edificios de apartamentos con fisuras, escombros y vidrios en la calle.

Nicas a salvo

Hasta el mediodía de ayer, la Embajada de Nicaragua en México no había reportado si entre las víctimas mortales del terremoto había algún nicaragüense, declaró la vicepresidenta Rosario Murillo.  

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