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Máxima tensión en Cataluña

Manifestaciones contra el referéndum se produjeron ayer.

Suspensión.La Guardia Civil española verificó ayer que el centro de telecomunicaciones del gobierno regional de Cataluña no preste servicio hoy que está convocado un referéndum secesionista que Madrid califica de ilegal.

Agentes de la Guardia Civil española  acudieron al centro de telecomunicación tras una orden judicial de la magistrada Mercedes Armas que obligó el viernes a los responsables del Centro de Telecomunicaciones y Tecnología de la Información (CTTI) catalán a suspender el acceso a las aplicaciones informáticas que gestionan las bases de datos que las autoridades de Cataluña pretenden usar en la consulta de mañana, suspendida por el Tribunal Constitucional.

Tras esa medida, el ministro portavoz del gobierno español, Íñigo Méndez de Vigo, aseguró que con el “bloqueo” de las instalaciones del CTTI “se ha asestado un golpe a la organización del referéndum ilegal”.

La entrada de los agentes de la Guardia Civil en el CTTI  impediría, según Méndez de Vigo, que se pudiera efectuar un eventual recuento de papeletas.

El gobierno catalán, que confirmó la intervención de la Guardia Civil, advirtió que el bloqueo del sistema informático para el voto telemático afectará de forma directa a los servicios que presta.

Esta medida judicial se une a otras adoptadas en días precedentes y que han llevado a la incautación de millones de papeletas de voto, propaganda electoral y notificaciones a ciudadanos para que formen parte de las mesas de votación.

Todas estas iniciativas llevaron ayer a los impulsores de la consulta a afirmar que conseguir un millón de participantes mañana sería ya “un éxito desbordante”, en palabras de la independentista Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez.

Denuncias catalanas

El gobierno catalán ha convocado a 5.34 millones de personas a votar, dentro de una región cuya población asciende a 7.5 millones.

En rueda de prensa, el líder de la ANC criticó lo que denominó “sitio” del gobierno español al referéndum soberanista del 1 de octubre y reconoció  que “con esta presión puede ser difícil una alta participación”.

“Un millón sería un éxito desbordante”, dijo Sànchez, después de que en una votación popular informal y no vinculante que tuvo lugar en noviembre de 2014 los participantes fueran 2.3 millones.

Entonces los independentistas convirtieron su inicial objetivo de un referéndum en un proceso de participación sin valor legal, a diferencia de ahora, cuando han impulsado medidas desde el Ejecutivo y el Parlamento regionales que han sido suspendidas por los tribunales españoles por ser contrarias a la Constitución.

Mientras tanto, la policía regional catalana (Mossos d’Esquadra) ha acudido ya a, al menos, 1,300 colegios de los 2,315 que dice haber dispuesto para la hipotética votación de mañana con intención de

clausurarlos y retirar cualquier material electoral que encuentren. De ellos, 163 están ocupados desde anoche por personas que tratan de evitar que sean cerrados y puedan ser empleados como centros de votación.

La policía debe comunicar a estas personas que deben dejar los locales antes de las 6.00 horas de hoy, primero de octubre. 

Manifetaciones en pro y en contra

Enarbolando banderas catalanas, españolas y europeas, miles de personas desfilaron este sábado por el centro de Barcelona en protesta contra el referéndum independentista que el gobierno regional catalán quiere celebrar el domingo, pese a que fue prohibido por la justicia.

“¡Nosotros también somos catalanes!”, gritaban los manifestantes, mientras algunos se protegían de la fuerte lluvia alzando conjuntamente sobre sus cabezas una gran bandera española.

“Puigdemont a prisión”, coreaban otros en referencia al jefe del Ejecutivo independentista catalán, Carles Puigdemont, líder del movimiento secesionista.

Enzarzado desde hace años en un conflicto creciente con el gobierno español, su gobierno regional está decidido a celebrar un referéndum de autodeterminación el domingo, pese a que fue prohibido por el Tribunal Constitucional español.

“Me trae un poco el cansancio de esta ruptura, el cansancio de esta antidemocracia, el cansancio de estas imposiciones, de este quebrantamiento de la Ley, el cansancio de ser los otros en España”, explicó a la AFP María José Moreno, una manifestante de 54 años.

Los sondeos muestran que los catalanes están divididos sobre la independencia: 41.1% a favor y 49.4% en contra, según la última encuesta del gobierno catalán publicada en julio. Pero también que más del 70% de la población quiere que la cuestión se decida en un referéndum legal.

Los manifestantes llevaban también banderas catalanas y europeas y algunas pancartas en las que podía leerse “Catalonia is Spain” (Cataluña es España), “Catalanidad es Hispanidad” o “Estamos a tiempo”. Manifestaciones similares, en defensa de la unidad nacional, se organizaron este sábado en otras ciudades de España, como Valladolid, Santander (norte), Sevilla, Málaga (sur), Valencia y Alicante (este). En Santiago de Compostela (noroeste) hubo asimismo una marcha a favor del referéndum, en la que se vieron banderas independentistas gallegas y catalanas. También hubo pequeñas concentraciones a favor de la consulta en Madrid.

Presidente catalán pide una “mediación” con Madrid

El presidente regional de Cataluña, el independentista Carles Puigdemont, pidió este sábado una “mediación” para solucionar el conflicto que mantiene con el gobierno español, en una entrevista a la AFP en la víspera del referéndum de autodeterminación prohibido.

A pesar de la oposición de las instituciones españolas, el presidente regional advirtió que los electores catalanes no se quedarán en casa y no renunciarán a votar el domingo en esta consulta, que desde hace años envenena las relaciones entre Barcelona y Madrid.

“Debemos expresar una voluntad clara de que haya mediación en cualquiera de los escenarios”, afirmó Puigdemont desde la ciudad de Girona, de la que fue alcalde desde 2011 hasta 2016, cuando accedió a la presidencia de la región.

“Gane el ‘sí’, gane el ‘no’, en cualquiera de los escenarios debe haber una mediación porque las cosas no funcionan, seamos honestos”, añadió.

Desde 2012, los dirigentes catalanes reclaman un referéndum sobre la independencia de esta región, cuyos ciudadanos están divididos sobre la secesión pero apoyan ampliamente un escrutinio acordado con Madrid.