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El espíritu altruista de un país necesitado, donde una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de la pobreza, según datos del Banco Mundial, se une a su especialización en las tecnologías de la información.

La India es reconocida mundialmente por su aportación a este sector que supone casi un 10% de su Producto Interior Bruto y que, de acuerdo con la Asociación Nacional de Compañías de Software y Servicios, es el mayor exportador, con un volumen de ventas al exterior de 116,000 millones de dólares.

¿El resultado de la suma de factores?: aplicaciones móviles para llevar la solidaridad a un nivel 2.0.

Rescatando sintecho

Cuando el ingeniero jefe del Consejo para la Mejora de Albergues Urbanos de Delhi (DUSIB), S.K. Mahajan, descubrió que otro departamento había lanzado una aplicación  para que los ciudadanos denunciasen la presencia de basura, no pudo evitar anhelar su propia versión para el rescate de los sintecho.

Apenas un mes después, en diciembre de 2015, se lanzaba la aplicación móvil Rain Basera.

Hoy, 3,000 delhíes ya se han descargado la App, disponible para Android en la tienda virtual Google Play, y pueden reportar la presencia de un vagabundo en cualquier momento y lugar.

“Cuando estás pasando por una carretera y encuentras a una persona durmiendo, temblando de frío, simplemente te bajas del coche y haces una foto. La App recibe la foto y la envía a las agencias de rescate”, explicó a EFE Mahajan.

Rain Basera captura automáticamente las coordenadas del lugar para facilitar todavía más el proceso y permite al usuario hasta trasladar al mendigo al albergue más cercano en su propio coche, gracias a una conexión a Google Maps.

Eso sí, los equipos de rescate, que desde el lanzamiento de la aplicación han recibido unos 700 reportes de usuarios, solo patrullan durante las noches de los meses de frío, entre enero y marzo.

Anil Verma, coordinador de albergues nocturnos de la ONG SPYM, es uno de los que ocupa sus noches de helada en ayudar a las entre 100,000 y 150,000 personas sin hogar que organizaciones humanitarias calculan existen en la capital india.

Tras cada “bip”, Verma se sube a su furgoneta blanca junto al resto del equipo.

Al llegar al lugar que les marca la aplicación, dos de ellos trasladan al vagabundo a la parte de atrás del vehículo y el conductor arranca hacia el refugio más cercano.

Esta noche en el albergue de SPYM hay cerca de una docena de inquilinos, de los que Ibli Hasan es el más veterano con 60 noches en el centro a sus espaldas.

De mediana edad, Hasan trabaja como peón de carga en bodas y eventos por unos 6 dólares al día, un salario que, dice a EFE, necesita para comer y no llega para alquilar una habitación.

Sangre a domicilio

En la pantalla del teléfono pequeñas gotas rojas salpican un mapa de la capital india, una por cada usuario registrado en la App Donantes de Guardia ubicado en este momento cerca de un solicitante de sangre.

Para formar parte de esta red, hacen falta un teléfono con sistema operativo Android y ganas de romper la brecha entre los 13 millones de unidades de sangre que necesita el país y los menos de 9 millones que, según datos del Ministerio de Sanidad, se recogen cada año.

Tras cumplimentar un formulario, el usuario empezará a ser notificado cuando un miembro de Donantes de Guardia, con su mismo tipo de sangre, requiera una donación y también podrá beneficiarse él mismo y sus familiares.

Con esta aplicación desarrollada en 2014, la ONG Green Shakti Foundation pretende facilitar el proceso de donación y evitar que la sangre caduque antes de ser utilizada.

“Está mejor almacenada dentro de ti, sacada cuando se necesite”, explicó a EFE el directivo de la organización y uno de los padres de este programa informático, Pratap Chandnani.

Y es que, advierte, cerca del 30% de las donaciones almacenadas terminan echándose a perder.

Chandnani quería rendir tributo a todos los que, entre 2010 y 2012, ayudaron a salvar la vida de su madre, enferma de cáncer, con cerca de un centenar de donaciones del preciado líquido rojo.

El cómo, sin embargo, se le ocurrió a otro de los directivos de la ONG quien, preocupado por el tráfico en la ciudad y la alta movilidad, exclamó: “hagámoslo como lo hacen los taxis y los repartidores de pizza”.

Aunque reconoce que la respuesta de los usuarios es desigual dependiendo del día, desde su lanzamiento varios cientos de “bancos de sangre andantes” se han unido a esta red móvil.

Mohit Varma, de 34 años y consultor asociado en una multinacional tecnológica, destaca entre todos ellos.

Hace un tiempo, el joven se enteró de que un niño de 10 años con una enfermedad cardiovascular y con A-, un tipo de sangre muy poco común, había tenido que ser trasladado a un hospital cercano a Nueva Delhi.

Según explicó Varma a Efe, la familia del chiquillo estaba perdida y desesperada sin ningún conocido en esta parte del país.

Ante esta situación, el consultor no dudó en lanzar una campaña a través de la aplicación, contactando a cada usuario hasta que lograron recoger 35 unidades de sangre, 14 de ellas en un solo día.

Ayuda para las familias de los “mártires”

Decenas de soldados mueren cada año desplegados en la conflictiva frontera con Pakistán, el cinturón golpeado por la guerrilla maoísta o en ataques de insurgentes separatistas cachemires; sacrificios en su mayoría empañados bajo conflictos de baja intensidad con escaso seguimiento fuera del país.

En la India no son raros los casos de políticos o actores que donan desorbitadas cantidades a la familia de uno u otro soldado caído, cuya historia les ha tocado la fibra sensible por alguna razón.

Sin embargo, el Ministerio de Interior indio quiere que también los ciudadanos de a pie apoyen a los “corazones valientes” del país y a sus seres queridos, y para facilitar el proceso ha creado la App “Bharat ke veer” (Mantén a los valientes).

Lanzada el pasado abril, la aplicación permite ingresar dinero directamente en las cuentas de las familias afectadas o enviarlo a un comité que se encargará de distribuirlo de forma “equitativa” y “en base a las necesidades” de las víctimas.

Eso sí, para conseguir la “mayor cobertura”, la donación máxima para cada familia no puede exceder de los 23,500 dólares, advierte la aplicación nada más comenzar.

Al proceder, las caras de decenas de soldados caídos van apareciendo, una tras otra, al desplazarse por la pantalla.

Un simple clic sobre la fotografía muestra, desde la edad del fallecido y una breve explicación del incidente que acabó con su vida, hasta el número de hijos e hijas que ahora necesitan apoyo económico.

Una barra indica cuánto ha recibido la familia hasta el momento y cuánto se puede donar aún antes de que esta alcance los 23,500 dólares.

“Bharat Ke Veer” permite también conocer un poco más sobre los diferentes cuerpos a los que pertenecían las víctimas.

Desde la Fuerza Nacional de Respuesta a Desastres (NDRF, en inglés), hasta las Fuerzas de Seguridad de Fronteras (BSF), un clic sobre los escudos de estos departamentos llevan a sus respectivas páginas web.

En apenas un par de meses, la iniciativa ha recaudado ya cerca de 1.6 millones de dólares entre su aplicación y su página web.

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