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Desde Nueva Delhi en India, donde el gobierno cerró todas las escuelas hasta el domingo, a Lahore en Pakistán, el norte del subcontinente indio está sumido en una sofocante y espesa niebla contaminante, que representa un riesgo de salud pública para decenas de millones de personas.

Esta irrespirable atmósfera es producto de una conjunción de superficies agrícolas quemadas y de emisiones urbanas.

A ello se suman unas condiciones meteorológicas —viento débil, llegada del frío, humedad— que impiden la dispersión de los contaminantes y auguran un resto de semana sofocante.

Este miércoles, un velo opaco, equivalente según los expertos, a dos paquetes de cigarrillos por día, se había posado sobre la capital india.Esta semana se cerraron las escuelas en la capital.

Frente a la emergencia, todas las escuelas de Nueva Delhi cerraron sus puertas hasta el domingo para proteger a los niños, según anunció la municipalidad de la capital india.

“El deterioro de la calidad del aire en Nueva Delhi no puede poner en riesgo la salud de los niños. Hemos ordenado el cierre de todas las escuelas de Nueva Delhi hasta el domingo”, tuiteó Manish Sisodia, viceministro jefe de la región.

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Esta medida es una extensión del cierre de las escuelas primarias decidido en  la víspera.

En las calles de esta megalópolis de unos 20 millones de habitantes, algunos peatones se protegían en vano del aire tóxico, al anudar un pañuelo o atuendo en torno al rostro.

La contaminación se insinuaba incluso hasta el moderno metro subterráneo, cuyas galerías estaban cargadas de humo.

“Cuando salí al trabajo, a las cuatro de la mañana, no veía casi nada”, declaró a la AFP Jeevanand Joshi, un vendedor callejero de té. “No es niebla, es humo, y eso desde luego va a provocar que estemos todos enfermos”.

Situaciones extremas como la que atraviesa la megalópolis india cuestionan la sostenibilidad de la manera de vivir en zonas tan pobladas, en momentos en que la huella humana en el clima está en el centro de la COP23, que se celebra actualmente en Alemania.

Campeona mundial en contaminación 

A las 13H00 locales los contadores repartidos por la ciudad mostraban niveles peligrosos de partículas ultrafinas (PM2,5), entre 400 y 700 microgramos por metro cúbico (μg/m3). La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar 25 μg/m3 de media en 24 horas.

Los episodios de contaminación son recurrentes en otoño e invierno en Nueva Delhi, que la OMS clasificó en 2014 como la ciudad más contaminada del mundo.

“Actualmente, la situación es impropia para la vida humana”, se alarmó el doctor Arvind Kumar del Sir Ganga Ram Hospital de Nueva Delhi.

La nube contaminada ignoraba, desde luego, las fronteras trazadas por los hombres.

En Pakistán, la ciudad de Lahore estaba también envuelta en una niebla contaminada, que provoca masivas hospitalizaciones, vuelos anulados, y horarios cambiados en las escuelas.

En el hospital Mayo, uno de los mayores de Lahore, los pacientes esperaban sus tratamientos, sentados en camillas. Varios sexagenarios, acostados, respiraban con una máscara de oxígeno, según constató la AFP.

El número de pacientes se ha “cuadruplicado” por “los problemas oculares, las infecciones respiratorias y el asma” causados por esa bruma de color marrón, según el doctor Irshad Hussain.

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