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Estados Unidos aseguró ayer en Naciones Unidas que Venezuela es cada vez más un “narcoestado violento”, que supone una amenaza para la región y para todo el mundo.

Así lo señaló la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, en una reunión informal del Consejo de Seguridad sobre la crisis venezolana impulsada por su país.

Haley criticó que varios miembros del Consejo optasen por no participar en el encuentro y lo atribuyó a una supuesta “presión” del gobierno venezolano para que lo hiciesen.

Según la diplomática, el hecho de que el Ejecutivo de Nicolás Maduro haya buscado limitar la participación en la cita es muestra de que es “culpable” de los problemas que se aprecian en el país.

Haley denunció que Venezuela vive una de las situaciones “más trágicas” del mundo, pero subrayó que la crisis es “más que una tragedia humana” y “plantea una amenaza directa a la paz y seguridad internacional”.

La diplomática estadounidense acusó al Gobierno de usar la violencia, de una represión masiva y, en definitiva, de “mostrar su verdadera cara como una dictadura”.
“Les estamos observando. No nos engañan”, dijo Haley a las autoridades de Caracas, antes de dirigirse al pueblo venezolano para pedirle que no “pierdan la esperanza”.

Venezuela calificó como un “actohostil” la reunión informal que estuvo desarrollando ayer el Consejo de Seguridad sobre la crisis de ese país y dijo que solo responde a la“agenda política” de la misión de Estados Unidos ante la ONU.

Almagro

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, reclamó en la ONU que la comunidad internacional actúe contra el gobierno venezolano.

Almagro, en la reunión informal del Consejo de Seguridad, defendió que ningún país “puede ignorar lo que está sucediendo en Venezuela” ni ser “complaciente con la violación sistemática de los derechos humanos” por parte del Ejecutivo.

“No existe argumento político, jurídico o económico que justifique ir de la mano de los asesinos y de los torturadores”, subrayó.

El excanciller uruguayo, una voz muy crítica con el gobierno venezolano, insistió en que “el régimen de Caracas presenta una amenaza constante para la prosperidad, la salud y la vida de los ciudadanos” y supone un “factor esencial de desestabilización social y política en la región”.

Por ello, consideró que el Consejo de Seguridad debe ocuparse de la crisis, a pesar de que varios de sus miembros se oponen por creer que la situación no supone una amenaza para la paz y la seguridad internacionales y, por tanto, no entra en su mandato.

Almagro, sin embargo, advirtió que “el silencio” o las “excusas metodológicas” en el ámbito internacional “son de las principales causas para que el régimen venezolano aún torture, asesine, persiga y tenga presos de conciencia”.

Por ello, argumentó que hay solo dos opciones: “Que intereses políticos, ideológicos, económicos o personales nos hagan mirar para el costado o que cumplamos con nuestro deber, con nuestros valores, actuando en favor de la restitución de las libertades fundamentales en Venezuela”.

Almagro insistió en que “es hora de tomar las medidas necesarias” para superar la crisis en Venezuela, entre las que incluyó “sanciones cada vez más severas” contra el Gobierno y un embargo petrolero.

“Default”

Una comisión presidencial venezolana y tenedores de deuda externa del país caribeño celebraron ayer en Caracas el primer encuentro para la renegociación de la deuda que busca el jefe de Estado, Nicolás Maduro.

El encuentro —convocado por Venezuela a principios de este mes— transcurrió en la más absoluta opacidad y sin que las autoridades venezolanas hayan ofrecido ninguna información sobre el mismo hasta el momento.

Fuentes cercanas a los tenedores de bonos informaron a Efe de la escasa duración del encuentro, en el que el Gobierno no presentó ninguna propuesta concreta para el cambio de condiciones de pago que busca y se limitó a hablar de las sanciones de Estados Unidos a las que atribuye parte de sus problemas para financiarse.

La reunión tuvo lugar en el Palacio Blanco de Caracas. Según dijo ayer el presidente Nicolás Maduro, 441 acreedores nacionales, de Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo —que supondrían el 91 % de los tenedores de deuda venezolana— habían confirmado su asistencia a la reunión.

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