•   Islamabad, Pakistán  |
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  • EFE

El Gobierno paquistaní ha autorizado el despliegue del Ejército tras una fallida operación policial para dispersar una protesta islamista que desde hace 18 días bloquea una de las principales entradas a Islamabad y que ha dejado 200 heridos a lo largo del día.

"El Gobierno Federal (...) se complace en autorizar el despliegue del número de tropas suficientes del Ejército de Pakistán que será determinado por el comandante de la brigada 111, en ayuda del poder civil, para controlar la situación de la ley y el orden en el territorio de Islamabad", según una orden del Ministerio de Interior.

El jefe del Ejército, Qamar Javed Bajwa, telefoneó a media tarde de hoy al primer ministro, Shahid Khagan Abbasi, para "sugerirle" que gestionase la crisis evitando la violencia, según dijo el portavoz de los militares, el general Asif Ghafoor, en su cuenta de la red social Twitter.

La llamada al Ejército se produce después de que unos 5.500 efectivos de las fuerzas de seguridad no pudiesen dispersar a los seguidores del clérigo Khadim Hussain Rizvi, que demanda la dimisión del ministro paquistaní de Justicia, Zahid Hamid, por un cambio en la forma de jurar los cargos electos.

A lo largo del día se produjeron choques entre la Policía y los islamistas en las afueras de Islamabad que se saldaron con unos 230 heridos, un centenar de ellos agentes de seguridad.

Tras varias horas de enfrentamientos, que se extendieron a otras ciudades, la Policía detuvo el operativo.

Los manifestantes acamparon el 7 de noviembre en la principal autopista que une Islamabad con la ciudad de Rawalpindi en demanda de la dimisión de Hamid, lo que ha motivado grandes atascos y el cierre de algunos colegios en la capital.

Rizvi y sus seguidores comenzaron la protesta debido a que el 2 de octubre el Parlamento aprobó una reforma de la ley electoral en la que se cambió el enunciado del juramento de los cargos públicos de "Yo creo" a "Yo juro" que Mahoma es el último profeta del islam, lo que ya ha sido eliminado.

Sin embargo, los islamistas exigen la dimisión de Hamid y que sean castigados los responsables del cambio en la ley, que consideran un acto de blasfemia, una peligrosa cuestión en Pakistán.

El partido de Rizvi, Tehreek-e-Labbaik Pakistán, fue creado hace 18 meses tras la ejecución de Mumtaz Qadri, condenado por matar al gobernador de la provincia del Punyab, Salman Tasir, por pedir cambios en la legislación y defender a la cristiana Asia Bibi, que espera en prisión la apelación a su sentencia a muerte por blasfemia.

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