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  • AFP

El comediante guatemalteco Jimmy Morales dejará de lado el maquillaje y los disfraces para gobernar el país entre 2016 y 2020, al convertirse en presidente electo tras derrotar este domingo en un balotaje a la ex primera dama Sandra Torres.

Morales, de 46 años, es un comediante de televisión que dio la gran sorpresa en Guatemala al encarnar al candidato favorito de los guatemaltecos después de que se desatara en abril pasado un escándalo de corrupción en el que estaba involucrado el entonces presidente Otto Pérez.

El inexperto político obtenía el 72,39% de los votos con 69,56% de las mesas escrutadas, mientras que su contrincante, la socialdemócrata Sandra Torres, ex primera dama de 60 años, alcanzaba 27,61% de los votos contados.

La crisis política provocó la renuncia y detención de Pérez, vinculado por la Fiscalía a una millonaria estafa al fisco desde el sistema de aduanas. La exvicepresidenta Roxana Baldetti también está en la cárcel por el mismo caso.

El escándalo de corrupción coincidió con el crecimiento de Morales, a quien los guatemaltecos vieron como una opción ante los políticos tradicionales.

Morales es actor cómico y productor de televisión. También cuenta con estudios universitarios en negocios, comunicación, seguridad y defensa.

Con la elección, Morales tendrá que dejar atrás a "Neto", un vaquero ingenuo que encarnó en una película en 2007, que estuvo a un paso de ser presidente pero que renuncia a último momento para pedir a los votantes que reflexionen bien antes de elegir a sus representantes.

La película es una parodia de las falsas promesas de los políticos, que encaja bien en la coyuntura actual, caracterizada por el enojo popular contra los gobernantes.

De la comedia a la presidencia

Ahora que fue electo mandatario, Morales deberá dejar la comedia y enfrentar en la presidencia una situación compleja y difícil debido al colapso de varios de los 14 ministerios fundamentales, como los de Salud, Educación, Interior y Comunicaciones e Infraestructura, sin mayoría en el Parlamento y con una recaudación tributaria paupérrima.

En un mensaje televisivo, Morales se proclamó presidente electo y ratificó su compromiso de luchar contra la corrupción, que, dijo, "nos ha carcomido".

En la campaña Morales acuñó el eslogan "ni corrupto ni ladrón" para definirse a sí mismo frente a otros aspirantes.

El procurador de los Derechos Humanos, Jorge de León, afirmó que el nuevo jefe de Estado deberá convocar a un pacto nacional para impulsar reformas en el "colapsado" sistema político y mejorar la lucha contra la corrupción "que es el peor cáncer" que afecta a los guatemaltecos.

Para el analista político Phillip Chicolá, el comediante fue el beneficiado por ser un candidato "novato y 'outsider'", porque nunca ha trabajado en el sector público, y recibió el voto de los guatemalteco que quieren un cambio del sistema político.

En las anteriores elecciones de 2011 el comediante dio sus primeros pasos en política pero fracasó en sus aspiraciones de alcanzar la alcaldía del municipio de Mixco, que limita al oeste con la capital.

Casado desde hace más de 20 años con Gilda Patricia Marroquín y padre de tres hijos, Morales posee, además de sus dotes artísticas, estudios de teología, administración de empresas y estrategias de seguridad, según su sitio web.

Una mancha militar

Sin embargo, sus detractores lo critican por el pasado del partido que lo postuló, el Frente de Convergencia Nacional (FCN), fundado en 2008 por veteranos militares, a los que grupos de derechos humanos vinculan con violaciones de los derechos humanos durante la guerra civil guatemalteca (1960-1996).

Torres lanzó sus últimos dardos contra Morales al asegurar que "representa a la vieja guardia de militares cuestionados".

Incomodado por el señalamiento, Morales niega la presencia de militares en sus filas, aunque uno de los militares acusados de violaciones de los derechos humanos, Edgar Ovalle, resultó electo diputado por el FCN en la primera vuelta de los comicios en setiembre.

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