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  • ACAN-EFE

La debilidad de los gobiernos locales en los países centroamericanos es un problema del sistema político, según el director ejecutivo de la Fundación para el Desarrollo Local y el Fortalecimiento Municipal e Institucional de Centroamérica y el Caribe (DEMUCA), el español Daniel García.

“El sistema político tiene que tener claro que hay que fortalecer a los gobiernos locales, que hay que profundizar en la democracia con lo que ganaremos todos”, dijo García en una entrevista con Acan-Efe.

Después de los acuerdos de Paz en Centroamérica “se revitalizan los concejos municipales que, marca, en alguna manera, el inicio de la cooperación española en los años 80, y los temas que más se destacaron de estos acuerdos fueron la desestructuración de las sociedades, la pobreza y la desigualdad, y unos territorios desequilibrados y en precario”, dijo.

En Centroamérica, el desarrollo y la riqueza se concentra en los centros urbanos y áreas metropolitanas, el resto del territorio es una gran periferia donde básicamente existen esos municipios donde se concentra gran parte de la pobreza, explicó García.

“Una de las grandes cuestiones de los acuerdos de paz es dotar de políticas administrativas, técnicas y financieras a los gobiernos locales, para que cumplan su rol”, afirmó.

Ello significa que, acotó, “con una cultura muy centralista, iba a costar que la sociedad y los gobiernos lo entendiesen”, ello explica que “no se tomaron las medidas necesarias, como se tomaron en su momento para crear los estados centrales, como profesionalizar a los funcionarios, etc, pero, por lo que parece, con los gobiernos locales no hay que hacerlo”.

Añadió que “hay que atender problemas que están en los territorios como la pobreza y la desigualdad y hay que hacerlo con gobiernos locales democráticos con capacidad, y esto está costando que se entienda y se asuma de manera natural”.

Puntualizó que “cada realidad tiene sus particularidades y es verdad que existe una valoración asimétrica, ya que hay países como Honduras, Guatemala o El Salvador, con avances claros en la democratización de sus gobiernos locales pero, al final, las autoridades locales son producto de la política nacional”.

García agregó que en El Salvador, por ejemplo, “ya eligen concejos plurales, porque antes, quien ganaba, era único representante, y eso se ha corregido ahora en las pasadas elecciones. También se han trasladado impuestos en algunos países pero, en general, siguen los escollos para el desarrollo local”.

Estos obstáculos los generaliza en “la cultura política, la crisis de los partidos y los roles de los parlamentos, fundamentalmente”.

Los concreta en “desprestigio, sobre todo basado en la duplicidad de funciones, y la falta de reformas que afectan a todos. La reforma municipal debería haber producido un ajuste de conjunto del Estado y eso no se ha producido, por eso hay esas disfuncionalidades”.

“Evidentemente el poder establecido -y los medios de comunicación- están marcando la agenda y contribuyendo a la reproducción de esa visión negativa de los gobiernos locales e incluso aireando sus errores como si fueran perfectos”, lamentó.

No obstante, rescató, hay algunos resultados generados por actores locales y regionales que han entendido la cuestión y han sido los artífices de que se dieran buenos pasos, a pesar del deterioro de lo público en muchos países, con dificultades para que funcionen como Estado de derecho.

Temas como el tratamiento de residuos sólidos, o el de aguas o la creación de mancomunidades municipales, son resultados del avance en el desarrollo institucional en los gobiernos locales.

Las elecciones municipales “importan” porque son las “de la democracia cercana, de la que se palpa cada día, de la democracia auténtica y que la gente entienda que cuando elige diputados, les queda lejos, solo los tocan en campaña. A los alcaldes les tocan cada día y les pueden exigir cada día sobre su gestión”, finalizó.

 

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