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  • AFP

Los países centroamericanos y del Caribe defendieron este lunes el objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5º C y la inclusión de un mecanismo para hacer frente a los daños causados por el cambio climático, durante la conferencia del clima de París (COP21).

"Es esencial que el acuerdo de París refleje una ambición global de limitar el incremento de la temperatura media mundial a no más de 1,5º C respecto a la era preindustrial", subrayó el ministro de Ambiente y Recursos Naturales, el guatemalteco Andres C. Lehnhoff, desde la tribuna de la sesión plenaria.

La sesión la abrió durante la mañana el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y por ella pasaron a lo largo del día varios países que defendieron sus sugerencias a incorporar al borrador de acuerdo.

El ministro de Gestión de Desastres de Granada, Winston Garraway, fue el más claro: "Un Estado insular que entiende bien las consecuencias del cambio climático (...) insistirá en el 1.5º C para seguir con vida".

Las discusiones de la COP21 buscan adoptar medidas para limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 2º, pero muchos los países especialmente vulnerables, sobre todos los insulares, reclaman un objetivo del 1,5º C.

Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, en representación del istmo centroamericano, exigieron de nuevo la inclusión explícita en el acuerdo final a Centroamérica como región vulnerable, objetivo que también persiguen el grupo de países africanos.

La mención específica en el texto de las necesidades de un grupo, como ya ocurre con los Estados insulares o los países menos desarrollados, supone abrir la puerta a una mayor ayuda internacional.

"Pedimos que se considere plena y explícitamente la alta vulnerabilidad del istmo centroamericano", subrayó el secretario de Energía y Medio Ambiente de Honduras, José Antonio Galdames Fuentes.

Responsabilidad, con matices

La primera semana de negociaciones terminó con un borrador de acuerdo de 48 páginas que, sin embargo, sigue sin solucionar temas clave como el financiamiento de la ayuda climática a los países del sur y el reparto de los esfuerzos entre países desarrollados, emergentes y en vías de desarrollo.

En virtud de la "responsabilidad común pero diferenciada" incluida en la Convención de Río de 1992, la mayoría de los estados centroamericanos y caribeños que tomaron la palabra este lunes reconocieron que todos los países deben poner de su parte.

Sin embargo, los países en vías de desarrollo subrayan que los países desarrollados tienen la responsabilidad de liderar la lucha contra el cambio climático con una mayor reducción de sus gases de efecto invernadero y una mayor contribución económica.

Los ministros centroamericanos y caribeños abogaron además por la inclusión en el texto final de un mecanismo que aborde las pérdidas y daños vinculados a los impactos del cambio climático.

Cuba y Nicaragua aprovecharon su paso por la tribuna para poner a los países desarrollados ante su "responsabilidad histórica" por el impacto en el calentamiento global de casi dos siglos de emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a su desarrollo industrial y económico.

"Las naciones industrializadas no pueden seguir evadiendo sus compromisos históricos con la financiación climática", declaró la ministra cubana de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya.

El representante nicaragüense, Paul Oquist, fue más allá y acusó a los países desarrollados de querer "reescribir" la Convención de Río para crear una "responsabilidad universal" de todos los Estados y eximirse de su "responsabilidad histórica" en el calentamiento global. "Nosotros no somos responsables", sentenció.

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