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El presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, al conmemorar este sábado el 24 aniversario del fin de la guerra civil (1980-1992), pidió perdón por las víctimas que el ejército siempre calló y negó.

“Hoy, como comandante general de las Fuerzas Armadas, pido perdón a las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos, a sus familiares, y les reafirmo mi compromiso que hechos como esos jamás se repetirán en nuestra historia”, exclamó el mandatario durante un acto oficial celebrado en la Feria Internacional, en el sector oeste de la capital.

En 2010, en nombre del Estado ya había solicitado perdón por todas las víctimas el expresidente Mauricio Funes, pero el alto mando del ejército nunca lo hizo e incluso se negó a entregar sus archivos sobre víctimas amparado en una ley de amnistía de 1993 que perdonó las atrocidades.

La Comisión de la Verdad de la ONU acusó a las Fuerzas Armadas de cometer diferentes violaciones a los derechos humanos.

Todo reclamo de justicia en El Salvador choca con esa amnistía.

PRÁCTICAS AUTORITARIAS

El mandatario, un excomandante guerrillero signatario de los acuerdos de paz, que al asumir la presidencia en junio de 2014 pasó a ser comandante general del ejército, rompió con el silencio que durante 24 años guardó la institución castrense.

“No volverán las prácticas autoritarias en el ejercicio del poder y velaremos por las obligaciones del Estado con la verdad, la justicia y el perdón”, subrayó.

El gobernante asumió el compromiso de brindar “especial atención” a la obligación del Estado en la “reparación a las víctimas” ocurridas en el contexto del conflicto armado mediante el pago de inmenizaciones.

Además anunció que en el caso de la masacre de El Mozote, “una de las páginas más dolorosas de la historia”, se han dado “pasos importantes” en el cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana que condenó al Estado salvadoreño y le ordenó medidas de reparación a las víctimas.

Sánchez Cerén anunció que destinará “nuevos fondos” para el pago de indemnizaciones a los afectados por la dantesca masacre de El Mozote cometida por el ejército entre el 11 y 13 de diciembre de 1981 contra alrededor de 1,000 personas, entre las que figuraban centenares de niños.

LA FIRMA

El 16 de enero de 1992, con la mediación de la ONU, el gobierno del expresidente Alfredo Cristiani(1989-1994) y la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda en el gobierno desde 2009) firmaron los acuerdos de paz para poner fin a al conflicto armado que dejó 75,000 muertos.

La guerra civil salvadoreña se engendró por el cierre de los espacios de participación política, la represión de los regímenes militares y la injusticia social.

Con acuerdos de paz se instauró la democracia, el FMLN se desarmó y se transformó en partido político, mientras el ejército se sometió al poder civil y se creó una nueva Policía y la Procuraduría de Derechos Humanos, entre otras instituciones.

LO QUE CALLÓ

A pesar de pedir perdón por los crímenes de guerra, el mandatario Sánchez Cerén no hizo referencia en su discurso a las ordenes de captura internacionales vigentes contra 17 militares vinculados con la matanza de 6 padres jesuitas en 1989 que no han sido ejecutadas por la Policía salvadoreña.

Las víctimas fueron los españoles Ignacio Ellacuría, Amando López, Juan Ramón Moreno, Segundo Montes e Ignacio Martín Baró, y el salvadoreño Joaquín López.

Sánchez Cerén es el primer excomandante de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en llegar al poder desde que esta organización se convirtió en partido político.

La conmemoración

Actos • El Gobierno salvadoreño y cientos de invitados, entre los que se encuentran firmantes de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, celebraron ayer el 24 aniversario de la firma el pacto, que puso fin a doce años de conflicto armado (1980-1992) en el país centroamericano.

La ceremonia de conmemoración reunió a los presidentes de los tres poderes del Estado, funcionarios, cuerpo diplomático acreditado en el país y civiles que vivieron el conflicto.

El presidente del país, Salvador Sánchez Cerén, estuvo acompañado de la presidenta de la Asamblea Legislativa, Loreña Peña, y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Óscar Armando Pineda, como máximos representantes del Estado salvadoreño.

Como jefe del Ejecutivo, Sánchez Cerén fue el encargado del discurso de apertura del acto, en el que pidió perdón a las familias de las víctimas del conflicto, en el que actuó como “comandante” de la guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), transformado en partido y hoy en el poder.

Además, otros protagonistas del conflicto, como la presidenta del Consejo de Pueblos Originarios Nahuat Pipil de Nahuizalco, Margót Pérez.

 

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