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El gobierno de Honduras condenó ayer el asesinato de la líder indígena lenca Berta Cáceres, e instruyó a las autoridades de seguridad investigar el caso, por el que de momento ya hay una persona detenida.

"Repudiamos este crimen, este crimen solo lo podemos calificar como abominable y deleznable", expresó el ministro coordinador general del Gobierno, Jorge Ramón Hernández, a nombre del poder Ejecutivo que preside Juan Orlando Hernández.

Cáceres fue asesinada este jueves en su casa en la occidental ciudad de La Esperanza, al parecer por dos hombres que portaban armas de fuego, según la información preliminar que ha trascendido.

Hernández indicó que el presidente hondureño ha ordenado que se haga una investigación con celeridad, y que especialistas en investigación trabajen para esclarecer la muerte violenta de la coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), que ha causado conmoción en el país.

El ministro Hernández también expresó a nombre del gobierno de Honduras sus condolencias y solidaridad con la familia de Cáceres, quien en varias ocasiones denunció amenazas de muerte hacia ella y algunos de sus familiares que viven en La Esperanza, departamento de Intibucá, en el occidente del país.

Añadió que para el Estado de Honduras es una "prioridad" investigar el asesinato de la dirigente indígena, miembro fundadora del Copinh en 1993. El ministro de Seguridad, Julián Pacheco, declaró a periodistas que personal especializado se ha trasladado a La Esperanza para investigar el crimen y que hay una persona detenida y otra herida.

Investigaciones

El detenido sería un vigilante del barrio donde vivía Berta Cáceres, mientras que Pacheco dijo que no podía brindar información sobre el herido.

Pacheco no reveló la identidad de las dos personas, sin embargo señaló que ambas podrían contribuir a identificar a los asesinos de la dirigente indígena.

Sobre las medidas cautelares a favor de Cáceres, Pacheco indicó que a petición de ella se le suspendió la seguridad permanente, no obstante los cuerpos de seguridad siempre estaban pendientes de ella.

"No estamos excusando este caso, pero queremos hacer ver ante la comunidad nacional e internacional que el Gobierno de la República, la Policía Nacional y la Secretaría de Seguridad estuvieron siempre pendientes de la seguridad de la señora Berta Cáceres", enfatizó Pacheco. Añadió que Cáceres al parecer había cambiado de domicilio, porque la casa donde fue asesinada se localiza en otro barrio, no en el que había reportado a las autoridades.

Según Pacheco, la Secretaría de Seguridad tenía comunicación permanente con Cáceres y la semana pasada coordinaron detalles sobre su seguridad y movilización en La Esperanza. Un hermano de la fallecida, Gustavo Cáceres, comentó a periodistas que no es cierto que Cáceres había renunciado a la seguridad del Estado.

Al parecer en la casa de Berta Cáceres también estaba hospedado un hombre de nacionalidad mexicana que habría venido al país como invitado para participar en charlas y talleres coordinados por la dirigente indígena, extremo que no han confirmado las autoridades.

En varias ocasiones Berta Cáceres cuestionó a la Policía Nacional, principalmente cuando las fuerzas del orden impedían movilizaciones del Copinh para protestar por pretensiones de empresas extranjeras de construir centrales hidroeléctricas.

Cáceres se opuso siempre a los proyectos hidroeléctricos en la región occidental del país porque en su opinión atentaban contra los recursos naturales.

Por su lucha en defensa de los recursos naturales en el occidente de Honduras, Cáceres, miembro de la etnia lenca y madre de cuatro hijos, recibió en 2015 el Premio Medioambiental Goldman.

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