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  • ACAN-EFE

Defensores del medioambiente y activistas de derechos humanos calificaron hoy como "un crimen de lesa humanidad" y "político" la muerte de la dirigente indígena Berta Cáceres, asesinada en el occidente de Honduras.

Cáceres, quien hoy estaría cumpliendo 45 años, "es la máxima líder en la historia de la lucha ambiental en Honduras, una mártir", dijo a Efe Juan Almendares, coordinador del Movimiento Madre Tierra Honduras.

Almendares, exrector de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Honduras, calificó la muerte violenta de Cáceres como "un crimen de lesa humanidad".

Cáceres fue asesinada el jueves en su casa en la ciudad de La Esperanza, departamento occidental de Intibucá, de donde era originaria, mientras las autoridades investigan el caso y buscan a los autores del crimen.

Hasta ahora, las autoridades hondureñas han informado de una persona detenida y otra que resultó herida, quien sería el mexicano Gustavo Castro, un ambientalista originario de Chiapas, que había venido para participar en unas charlas sobre el tema ambiental.

Castro, quien al parecer recibe asistencia médica en un hospital privado, se había quedado en casa de Cáceres, según familiares de la dirigente ambientalista asesinada.

Almendares cuestionó "el compromiso de los organismos internacionales en la defensa de los derechos humanos en Honduras" y apuntó que "no basta con que se pronuncien" porque "se siguen violando los derechos humanos" en este país centroamericano.

Además instó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos a que sea "más categórica en la defensa de los derechos humanos".

En un comunicado, el Movimiento Madre Tierra Honduras pidió al Gobierno hondureño una "pronta atención, intervención y seguimiento a este lamentable y gravísimo suceso en la vida del pueblo hondureño".

Además que proporcione "medidas jurídicas y políticas" que garanticen la "protección inmediata" a Gustavo Castro, así como la seguridad a los miembros del Concejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas (COPINH).

Los restos de Cáceres, quien fue confundadora del COPINH en 1993, junto con su exmarido Salvador Zúniga, son velados hoy en La Esperanza entre la conmoción y el repudio de los hondureños.

Para la directora del no gubernamental Centro de Estudios de la Mujer en Honduras, Suyapa Martínez, la muerte de Berta Cáceres es "un crimen político".

En declaraciones a Efe, Martínez dijo que Cáceres fue asesinada por "defender el río y por no permitir que se instalara en territorio lenca una represa".

Cáceres fue acusada en septiembre de 2013 de provocar daños a la empresa DESA-SINOHYDRO", de capital hondureño y chino, compañía que pretendía desarrollar un proyecto hidroeléctrico en la comunidad de Río Blanco, Intibucá.

Martínez condenó el asesinato de la dirigente indígena, a quien calificó como una "luchadora histórica" del medioambiente.

Como dirigente ambientalista y de derechos humanos, Cáceres también fue conocida a nivel internacional, incluso recibió en 2015 reconocimientos como el Premio Medioambiental Goldman.

La muerte violenta de Cáceres ha sido repudiada a nivel nacional e internacional. 

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