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El asesinato de la dirigente indígena Berta Cáceres no quedará impune, aseguró ayer el canciller de Honduras, Arturo Corrales, quien dijo que las autoridades que investigan el caso tienen "información abundante". 

"Nada que viole la ley quedará impune, y en el caso de Berta Cáceres es un golpe a Honduras", aseguró Corrales en una rueda de prensa tras reunirse con representantes del cuerpo diplomático acreditado en este país. El jefe de la diplomacia hondureña lamentó la muerte de Cáceres, quien tendría ayer 45 años y fue asesinada este jueves en su ciudad natal, La Esperanza, en el occidente del país, al parecer por dos hombres que portaban armas de fuego.

"Existe una cantidad de investigación" que permitirá esclarecer las circunstancias del asesinato de la dirigente indígena, subrayó Corrales, aunque no ofreció más detalles.        Destacó que el asesinato de la líder indígena lenca es "un ataque a Honduras" y afirmó que "el legado de Berta Cáceres no puede quedar al descubierto dejando impune este crimen". 

El canciller hondureño enfatizó que la respuesta del Estado al asesinato de la líder indígena "es contundente" y que la investigación ha evolucionado de manera "muy importante", aunque no ofreció más detalles. 

Mexicano herido 

Hasta ahora las autoridades hondureñas han informado de una persona detenida, no identificada, y otra que resultó herida, quien es supuestamente el mexicano Gustavo Castro, un ambientalista originario de Chiapas que había viajado a Honduras para participar en unas charlas sobre el tema ambiental.

Castro, quien al parecer recibe asistencia médica en un hospital privado, se había quedado en casa de Cáceres, según familiares de la dirigente ambientalista asesinada.  Corrales resaltó además que ahora en su país se da "respuesta a los problemas de criminalidad cada vez mayor, y el hecho que en 24 horas se esté avanzando con información abundante y se le dé el tratamiento científico demuestra con claridad que Honduras está mejorando en su capacidad de no dejar nada impune". 

Añadió que lo anterior ha "causado buena reacción" de la comunidad internacional, porque ha visto "la entereza, la dedicación y el esfuerzo que está poniendo no solo el Gobierno, sino el Estado de Honduras para resolver este caso". 

El legado

Señaló que la repercusión "más importante" tras la muerte de Cáceres es que la sociedad hondureña no atesore su legado.  "Es una lucha por indígenas, por el medio ambiente y los derechos humanos y nosotros estamos dando la batalla no porque la comunidad internacional lo pida sino porque nosotros, los hondureños, nos lo pedimos a nosotros mismos", acentuó.

Cáceres gozaba desde 2009 de medidas cautelares de protección solicitadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque autoridades de Honduras dijeron el jueves que la activista en principio había aceptado dicha seguridad, pero luego pidió que fuera suspendida, algo que su familia desmintió.     En ese sentido, el canciller hondureño indicó que "había una relación fluida" y "un protocolo de medidas cautelares" entre Cáceres y el departamento de derechos humanos de la Policía Nacional.

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