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  • EFE

La líder indígena hondureña Berta Cáceres fue asesinada porque "se había convertido en intocable" en Honduras gracias a su reconocimiento a nivel internacional, dijo hoy su sobrino, Silvio Carrillo, que pide una investigación similar a la lanzada por la CIDH en el caso de los 43 estudiantes en México.

En una entrevista con Efe, Carrillo opinó que el asesinato de su tía tuvo mucho que ver con el nivel de fama y respeto que había alcanzado en Honduras y a nivel internacional, especialmente tras recibir el año pasado el Premio Goldman de Medio Ambiente, entregado por una fundación de EE.UU. y conocido como el "Nobel Verde".

"Creo verdaderamente que 'Bertita' estaba destinada a hacer algo grande. Iba a empezar el proceso de mejorar Honduras", aseguró Carrillo, que está en Washington para mantener reuniones con miembros del Gobierno y el Congreso de EE.UU. sobre el caso de su tía.

"Por fin teníamos a alguien en Honduras al que podías admirar, que era una líder, de quien no te avergonzabas. Estaba en un lugar al que nadie en Honduras había llegado y creo que por eso sintieron que tenían que acabar con ella, porque no podían pararla. Se había convertido en intocable, a no ser que la mataran", argumentó.

Carrillo, que es dos años menor que Cáceres y la veía como una "hermana mayor", cree que su tía habría llegado a ser "presidenta" de Honduras y "una líder moral" para el país, "como Rigoberta Menchú en Guatemala en los años 90, o aún más importante".

Por eso, cree que su asesinato va más allá de los intereses de la empresa DESA-SINOHYDRO, de capital hondureño y chino, y a la que una hija de Berta Cáceres, Olivia Zúñiga, ha responsabilizado del asesinato debido a que su madre se oponía a un proyecto hidroeléctrico que pretenden construir en el occidente de Honduras.

"DESA es propiedad de una de las 10 o 15 familias que acumulan la mayoría de propiedades en Honduras. Así que podríamos culparles, pero solo son parte del problema, donde son cómplices los medios de comunicación, las élites empresariales y las estructuras de poder que dirigen el país", sostuvo Carrillo.

El sobrino de Cáceres, que vive en Oakland (California, EE.UU.), habló con su familia cuando se enteró de la muerte de su tía y decidió viajar a Washington en lugar de asistir al funeral para "dar un mensaje, el mensaje de Bertita".

Desde el lunes, ha tenido reuniones en el Departamento de Estado, en las oficinas de varios senadores y con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que le expresó "su respaldo" en los esfuerzos de la familia de Cáceres para lograr una investigación internacional, según Carrillo.

A Carrillo le gustaría que esa investigación la emprendiera el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para indagar en el caso de los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos en septiembre de 2014.

"Esta es una situación excepcional", aseguró Carrillo al ser recordado de que el GIEI fue un grupo creado específicamente para el caso de los 43 estudiantes y que se trató de una medida extraordinaria e inusual por parte de la CIDH.

Honduras es el país con el mayor número de asesinatos per cápita de defensores del medio ambiente, con 111 asesinatos entre 2002 y 2014, según un informe de 2015 de la organización no gubernamental "Global Witness".

Carrillo confió en que una investigación independiente sobre el asesinato de Cáceres pueda crear "un marco que permita examinar los otros" crímenes contra ambientalistas en el país.

Opinó que el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, solo busca "publicidad" con su petición al alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, de que acompañe la investigación sobre Cáceres, porque esa división de la ONU "no está especializada" en ese tipo de pesquisas.

Según Carrillo, la investigación de las autoridades hondureñas sobre su tía no es creíble "en absoluto", porque "no se preocuparon por preservar la escena del crimen", no concedieron la petición de la familia de tener "un experto forense presente en el momento de la autopsia" e intentaron "manipular" al único testigo, Gustavo Castro.

El sobrino de Cáceres transmitió ese mensaje en sus reuniones en el Departamento de Estado estadounidense.

"Les dije: no pueden confiar en este Gobierno, tienen un historial de no encontrar a la gente que ha cometido estos crímenes", explicó.

Carrillo cree que Estados Unidos debería retener "toda su ayuda económica para temas de seguridad" en Honduras, "hasta que los activistas dejen de ser asesinados con impunidad".

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