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La Unión Europea (UE) expresó ayer su “extrema preocupación” por el “clima de violencia” en Honduras y el asesinato de la activista Lesbia Yaneth Urquía, simpatizante del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, que fue hallada muerta el miércoles pasado.

 

“Este asesinato, así como el clima de violencia que sigue prevaleciendo contra activistas de derechos humanos en el país, es un hecho extremadamente preocupante”, indicó en un comunicado un portavoz de la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini.

El asesinato de Lesbia Yaneth Urquía, señaló, “se añade a la terrible lista de defensores de los derechos humanos que han sido asesinados recientemente en Honduras”.

LARGA LISTA

El portavoz se refirió en concreto a que esta muerte se suma a la del periodista y activista medioambiental Henry Roberto Reyes Salazar, a las de los líderes indígenas Berta Cáceres y Nelson García y a la del dirigente de la comunidad LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales) René Martínez.

En opinión de la UE, las autoridades hondureñas “deberían dar rápidamente más pasos urgentes y decisivos para proteger a los defensores de derechos humanos en el país”.

Esto incluye “la necesidad de investigaciones imparciales que lleven al enjuiciamiento y acusación de los responsables de esos actos”, así como de una “protección eficaz para otras potenciales víctimas”, detalló.

El portavoz apuntó que la reciente visita a ese país del representante especial de la UE para los Derechos Humanos, Stavros Lambrinidis, confirmó el “fuerte compromiso” de la Unión con los derechos humanos en Honduras.

HONDURAS RESPONSABLE

Por su parte, la diputada del Parlamento Centroamericano (Parlacen) por Honduras y expresidenta de la entidad (2008-2009), Gloria Guadalupe Oquelí, en una entrevista con Acan-Efe, señaló la responsabilidad del estado hondureño en este asesinato, “El Estado la tenía que cuidar, al no hacerlo se convierte en responsable de su muerte”.

El asesinato de la ambientalista Berta Cáceres, una mujer comprometida con la defensa de los derechos humanos que irradiaba “dulzura” allá por donde iba, es una de las muertes “más simbólicas de los últimos tiempos” y en ella no hay duda de que el Estado hondureño tiene cierta responsabilidad.

La líder indígena de la etnia lenca, coordinadora general del Comité Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), murió asesinada a tiros el pasado 3 de marzo en su casa, una vivienda ubicada en la ciudad de La Esperanza, en el occidente del país.

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