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  • ACAN-EFE

La crisis en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) continúa, ocho días después de que los estudiantes que exigen la derogación de normas académicas se retiraran de lo que llamaron un primer "acercamiento" para un diálogo que ponga fin a un conflicto de casi dos meses.

Con el paro de la UNAH por la toma de edificios en los centros de Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país, "se perjudica al estudiante que quiere clases, porque hay una toma por la fuerza de estudiantes de la Universidad", dijo hoy a periodistas la rectora de la institución, Julieta Castellanos.

"Hay una intromisión de sectores externos (políticos) a la vida universitaria en este tema y se está haciendo perder a los estudiantes que quieren clases", agregó. Indicó además que "ha quedado ampliamente demostrado" que las autoridades de la UNAH, "desde antes del conflicto, han tenido voluntad para dialogar" y que "ha habido al menos cinco momentos donde la Universidad ha presentado ese interés y lo ha demostrado".

Castellanos expresó que habría que preguntarle al MEU (Movimiento Estudiantil Universitario) "que está obstaculizando" la actividad de la Universidad, cuál es el objetivo detrás del conflicto "y qué es lo que ellos pretenden".

Los estudiantes, por su parte, alegan que ellos buscan el diálogo, pero que son las autoridades de la UNAH las que no tienen voluntad de solucionar la crisis, que ya afecta a unos 60.000 alumnos de unas 28 facultades a los que se les ha cancelado el segundo período académico por tantos días de clases perdidos.

Para iniciar un diálogo, los estudiantes, que además han reiterado que todas las normas académicas deben ser derogadas, exigen la anulación de acciones judiciales del Ministerio Público contra 75 alumnos, acusados de sedición y usurpación de bienes públicos.

Al respecto, la rectora de la UNAH señaló que el viernes pasado ya se había acordado una iniciativa orientada a solventar el problema de los estudiantes acusados, pero que no se logró un acuerdo porque un sector de los manifestantes de San Pedro Sula lo impidió. Añadió que en los estudiantes "hay dos grupos", de los que uno es "bastante radical", que viene de San Pedro Sula, "que es el que tiene el control del movimiento", y otro de "estudiantes que sí han mostrado interés y preocupación porque se cierre bien este conflicto".

"Nosotros no estamos radicalizados, nosotros tenemos documentos que se han planteado y que han sido de consenso, si no se ha firmado es porque el otro sector, después que está consensuado un documento, lo desconoce, entonces la radicalización no es de parte nuestra", dijo Castellanos. La rectora también expresó que en un momento, los estudiantes dijeron "que querían revisar diez artículos" de las normas académicas -que rigen para docentes, personal administrativo y alumnos-, "pero no han dicho cuáles tampoco", al menos hasta hoy.

Ambas partes han vuelto a expresar que pese a la crisis, siguen abiertos al diálogo, por lo que abogan diversos sectores del país, que piden a las partes que busquen una pronta solución al conflicto. Los estudiantes sostienen que la toma de edificios continuará mientras no se suspendan las acciones judiciales contra los 75 que han sido acusados por el Ministerio Público.

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