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Más de 110,000 niños en Belice, lo que equivale a tres de cada cuatro, han resultado afectados por el paso del huracán Earl, que ha dejado secuelas que van desde la falta de agua hasta la interrupción de servicios de saneamiento básico, dijo ayer el Fondo de Naciones Unidas para los Niños (Unicef).

El organismo sostuvo que ha recibido reportes que indican que ahora los riesgos más graves tienen que ver con deslizamientos de tierra y la aparición de reptiles y caimanes. El huracán, que en los dos últimos días avanzó por Centroamérica hasta México, tocó el sur de Ciudad Bélice antes de que se redujese su intensidad hasta convertirse en una tormenta tropical. Del total de menores afectados, 27,000 tienen menos de cinco años, indicó Unicef.

REFUGIO

"Nuestra primera prioridad es llevar a los niños y sus familias que han perdido sus hogares a lugares adaptados para los menores y donde puedan tener acceso a alimentos y agua y volver a recibir educación", dijo el representante del Unicef en Belice, Ivan Yerovi.

Según personal del organismo, en el país centroamericano, muchas familias optaron por quedarse en sus hogares a pesar del huracán para evitar tener que ir con sus niños a albergues comunales debido al hacinamiento y al alto consumo de alcohol. Las autoridades nacionales han indicado que no se han producido muertos por el huracán.

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