•   San José, Costa Rica  |
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  • EFE

Costa Rica sufre hoy por primera vez en su historia el poder destructivo del impacto directo de un huracán, el cual llegó a su territorio el jueves tras efectuar una rarísima trayectoria que lo llevó a cruzar del Caribe al Pacífico.

El poder del huracán Otto quedó de manifiesto en la zona norte de Costa Rica, sitio por donde ingresó al país desde Nicaragua en categoría 2, con vientos superiores a los 155 kilómetros y una cantidad de lluvia jamás vista por los costarricenses.



Upala, provincia de Alajuela, fronteriza con Nicaragua, es uno de los sitios con mayores consecuencias: casas destruidas, inundaciones, barro por todos lados, escombros, derrumbes, fallecidos y desaparecidos, según comprobó un fotoreportero de Efe en un recorrido por la zona.

Las aguas inundaron ese cantón de 45.000 habitantes, dedicado principalmente a la agricultura y la ganadería, luego de que la tarde y noche del jueves, en tan solo seis horas, lloviera 200 litros por metro cuadrado, equivalente a lo que debía caer en un mes completo de invierno.

La fuerza de los vientos y la lluvia dejó incomunicadas a varias pequeñas comunidades en los cantones de Upala y Bagaces, así como vías cortadas por derrumbes de tierra, caída de árboles o puentes caídos.

En medio de la oscuridad de la noche del jueves y la madrugada de hoy, los cuerpos de socorro lograron ingresar a la anegada Upala y brindad asistencia a cientos de personas y recatar a muchos que se encontraban encima de los techos de sus vehículos o de sus casas.

Incluso grupos de periodistas, fotógrafos y camarógrafos que se desplazaron a la zona para darle cobertura al fenómeno, quedaron aislados en estas comunidades del norte y se llevaron el susto de sus vidas.

El agua poco a poco ha ido cediendo y va dando paso a un escenario desolador: un pueblo con sus calles, casas y comercios llenos de barro, piedras, árboles arrancados de raíz, y con la complicación de la ausencia de servicio eléctrico y agua potable.



Los socorristas trabajan en remover los derrumbes y los árboles que han caído sobre las vías para poder ingresar a comunidades aisladas y recatar a las personas que requiere ayuda.

Hasta el momento se contabilizan 9 fallecidos y un número indeterminado de desaparecidos, mientras las autoridades continúan la labor de recuento de los daños y asistencia humanitaria.

"No es un día feliz para la República, no es un día bueno para Costa Rica. Estamos en duelo por la muerte de nuestras queridas personas fallecidas y en actitud de solidaridad fuerte, firme, por las personas afectadas por el huracán y que se encuentran en una situación desesperada", declaró hoy el presidente costarricense, Luis Guillermo Solís.

Otto deja una profunda huella en Costa Rica, un país centroamericano que por su ubicación geográfica nunca había recibido el impacto directo de un huracán, únicamente efectos indirectos de estos fenómenos que suelen moverse de sur a norte lejos de sus costas.

"Nunca habíamos tenido un huracán en esta latitud tan baja. Es una área con una probabilidad de ocurrencia de estos fenómenos de apenas un 5 %", dijo a Efe el meteorólogo Werner Stoltz.

El experto del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) explicó que para que se conformara el huracán en esta zona y para que tomara su inédita trayectoria "se combinó todo": vientos alisios, un empuje frío del norte, la temperatura del mar Caribe y condiciones propias del ciclón como su baja velocidad de desplazamiento y su rápida intensificación.

El empuje frío del norte mantuvo en el sur del Caribe a un sistema de baja presión, el cual se fue intensificando hasta convertirse en depresión tropical, luego tormenta tropical y por último huracán.

Cuando el empuje frío desaparece, liberó a Otto hacia la costa del Caribe y Costa Rica, el cual al tocar territorio continental se movilizó en una extraña dirección horizontal hacia el oeste a través de la zona norte costarricense hasta salir al Océano Pacífico, donde poco a poco se ha ido alejando.

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