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  • EFE

El uso de la "mano dura" y de la "venganza" en el combate a la criminalidad, encabezada por las pandillas, en El Salvador, es "intolerable" por los atropellos que supone, dijo en una entrevista con Acan-Efe el delegado del alto comisionado de DD.HH. de la ONU en Centroamérica, Alberto Brunori.

"No importa cual sea la intensidad de la violencia, toda violencia tiene que ser condenada, y la venganza o el uso de la mano dura no es admisible, es intolerable", señaló Brunori en referencia a las denuncias del resurgimiento de grupos de exterminio y ejecuciones extrajudiciales por parte de uniformados.

Sostuvo que el alto comisionado de la ONU, Zeid Ra'ad Al Hussein, recibió esta serie de denuncias de activistas salvadoreños durante su visita al país, entre el 15 y 16 de noviembre pasados, y que "ha quedado preocupado" por dicha situación y "pide justicia por todas las víctimas".

Brunori apuntó que estos grupos de exterminio recuerdan a los escuadrones de la muerte estatales de la guerra civil (1980-1992) y "que habrían cometido ejecuciones extrajudiciales contra pandilleros o contra inocentes".

Detalló que las autoridades explicaron a Al Hussein que son "casos individuales", y que el surgimiento de estos grupos y de las ejecuciones, registradas y atribuidas a las fuerzas de seguridad por distintos sectores, no son una política gubernamental.

El director de la Policía, Howard Cotto, informó a mediados de septiembre pasado que de los 559 agentes detenidos hasta esa fecha de 2017, el 25% estaba relacionado con estructuras criminales y grupos de exterminio.

A mediados de junio pasado, las autoridades desarticularon un grupo de exterminio de pandilleros encabezado por militares y policías en la zona oriental del país, que está vinculado, de acuerdo a los datos oficiales, a 36 asesinatos perpetrados entre 2014 y 2016.

Por su parte, las organizaciones sociales dan cuenta de que en los últimos años se han dado unas 114 supuestas ejecuciones extrajudiciales y han fallecido más de 1,000 personas en enfrentamientos armados entre pandilleros y policías en las que pudo haber un uso excesivo de la fuerza letal.

Brunori añadió que el recrudecimiento del régimen en las cárceles con pandilleros, mediante unas "medidas extraordinarias" lanzadas en abril de 2016 y con plazo hasta marzo de 2018, suponen un trato "no conforme a los estándares internacionales" de derechos humanos.

"El hecho de suspender la visita, la cuestión de incomunicarlos, del hacinamiento y los casos de tuberculosis (...) han hecho que el alto comisionado llamara al presidente (Salvador Sánchez Cerén) a suspender inmediatamente las medidas y a buscar fórmulas" que no sean "inhumanas", acotó.

Días después de la visita de Al Hussein a El Salvador, el ministro de Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, aseguró que este no recomendó el fin de la ofensiva contra las pandillas, que incluye la existencia de un comando elite de 1,000 elementos dedicado a dar caza a los grupos criminales.

"La mano dura no es la vía, no es el camino" y Al Hussein recomendó que "se insista con la parte preventiva, porque solo a través de la prevención se puede llegar a bajar los niveles de inseguridad", reflexionó el representante de Derechos Humanos.

Por otra parte, el funcionario de la ONU apuntó que no vislumbra que, pese al alto nivel de la población que es afín a las pandillas, aproximadamente el 8% de acuerdo a datos oficiales, puedan ser considerados grupos representativos, como ocurrió con la guerrilla en 1981.

"Por ahora, lo que tenemos en frente son grupos del crimen organizado que están apoderándose de parte de los recursos y de la vida de los civiles (...) y tienen que ser investigados y sancionados", apuntó Brunori, quien añadió que este tema "corresponde a un diálogo mucho más amplio".

Las autoridades de seguridad acusan a las pandillas Barrio 18, Mara Salvatrucha (MS13) y otras minoritarias de mantener los altos índices de violencia que sitúan al país como uno de los más violentos del mundo, con tasas de 103 y 81.7 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2015 y 2016, respectivamente.

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