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Celebraciones multitudinarias y exhibiciones de reliquias están previstas este fin de semana en México por la beatificación de Juan Pablo II, "el Papa mexicano", pero grupos de víctimas de abusos por sacerdotes cuestionan su silencio que -aseguran- minimizó por años su drama.

Organizaciones de las comunidades eclesiásticas de base y grupos como Católicas por el Derecho a Decidir y la Red de sobrevivientes del abuso sexual, publicaron el viernes un desplegado en la prensa en el que cuestionan la beatificación.

Pero el solitario anuncio en la prensa contrasta con el despliegue dado por los medios mexicanos que han bombardeado la última semana a sus audiencias con los recordatorios de los cinco viajes que el papa polaco hizo a México y sus expresiones de afecto al país.

Las campanas replicarán el domingo en todos los templos mexicanos al momento del anuncio y luego todos los demás domingos de mayo al mediodía "como expresión de júbilo por la beatificación del Papa que se autodenominó mexicano", dijo a la prensa monseñor Agustín Rivera, coordinador de la comisión del festejo.

"Esta serie de festejos simultáneos a su beatificación es un tributo de gratitud, de alegría, de cariño hacia Juan Pablo II", señaló por su parte monseñor Enrique Glennie, responsable del santuario de la Virgen de Guadalupe, en la capital mexicana donde se espera que unas 100.000 personas participen el fin de semana en las celebraciones.

Éstas comenzaran el sábado cuando se realizará un rosario en simultáneo con otros cinco templos marinos del mundo, enlazados por televisión.

Luego se espera que unos 30.000 jóvenes venidos de distintos rincones de México asistan a una alborada para celebrar la llegada del día de la beatificación de Juan Pablo II.

Juan Pablo II se inauguró como el 'papa viajero' en México, a donde viajó a los tres meses de iniciado su pontificado, recibiendo su bautizo de fuego con las multitudes.

Su nexo con México se alimentó además por su estrecho vínculo con el padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, a quien el papa polaco brindó apoyo en medio de las denuncias de abusos cometidos por él y otros sacerdotes, según las organizaciones de víctimas.

Fue sólo a la muerte de Karol Wojtyla que su sucesor, Benedicto XVI, obligó en mayo de 2006 a Maciel a "renunciar a cualquier ministerio público" y "retirarse a una vida de oración y penitencia".

Maciel denunciado por abusos sexuales a menores y que mantuvo una doble vida con dos mujeres y varios hijos, siguió sin embargo dirigiendo hasta su muerte en 2008, a los 87 años, la congregación que había fundado en 1941 y que se extendió sobre todo entre fieles pertenecientes a clases adineradas en México y España.

Justo el 1 de mayo pasado, Benedicto XVI anunció la refundación de la Legión y de su ala laica el Regnum Christi y condenó firmemente la vida "sin escrúpulos" de Maciel, tras recibir un informe encargado a una comisión investigadora.

"Es extraño que este papa que alcanzará la beatificación fue el mismo que favoreció a Maciel y a La Legión como ninguno de sus antecesores. Lo hizo sabiendo el daño que ocasionó a algunas de sus víctimas", declaró por su parte el colectivo mexicano Católicos sin Censura en su página web.

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