Esa historia fascinante del chocolate cautivó la atención de Mitchell Bodián, un estadounidense que, en 2004, adquirió la casona de estilo colonial en el Centro Histórico de Granada, donde en 2010 instaló el Choco-Museo, un negocio cuya fórmula de éxito se repite en Guatemala, en Perú y en República Dominicana, entre otros países