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Una vez escribí hace años, muchos años, que el deporte centroamericano se movía lentamente en la cola del mundo. Es duro señalarlo y admitirlo, pero la realidad siempre termina aplastando a la ficción. Hace cuatro años en Costa Rica, los deportes de tiempos y marcas, esos que nunca engañan, mostraron más retroceso que estancamiento, con muy poco hacia delante. Incluso los de mediciones subjetivas, esos por equipos, no resultaron atractivos para el público. Por supuesto, la falta de figuras provoca interés, afecta severamente, pero ¿cómo se pueden fabricar “ases” entre tantas limitaciones?

Cuando terminó la reunión de Ordeca el viernes en el Crowne Plaza, garantizándole prácticamente la sede del 2021 a la ciudad salvadoreña de Santa Tecla, única candidatura sobre el tapete, me aproximé a dirigentes olímpicos de diferentes países de la región, con una sola pregunta en la punta de mi lapicero: ¿Por qué no crecemos?... Me impresionó que casi todos, están claros de cada uno de los nudos del problema.Eduardo Palomo, del Comité Olímpico salvadoreño.

Sin plan ¿qué hacer?

Gerardo Aguirre de Guatemala, el país mejor armado, con resultados más alentadores coronándose cinco veces en estos juegos, y contando con el mayor presupuesto, 120 millones de dólares para el deporte, distribuidos apropiadamente con 30 para la actividad municipal, 48 que usa el organismo gubernamental, 12 para el Comité Olímpico y 30 como aporte a la Educación Física, fue directamente al ombligo de la pregunta, con su bayoneta afilada: “No existe un plan de desarrollo y sin estrategia bien definida, no se puede crecer competitivamente. Hay que crear las condiciones requeridas para poder dar saltos cualitativos. Mientras  no se logre la estabilidad necesaria en la utilización de recursos, asegurando la consistencia de los proyectos, las dificultades seguirán siendo agobiantes”, apuntó sin titubeos.

Henry Núñez de Costa Rica, considera que no hay forma de levantar el deporte, si no se hacen las inversiones necesarias, no solo en lo referente a las instalaciones obviamente tan necesarias, sino también en el soporte técnico, y el fogueo que te permite calibrar con precisión el nivel de rendimiento. “Se necesita establecer políticas claras y saber visualizar los puntos neurálgicos para dirigir la atención adecuadamente. Solo con políticos comprometidos con el deporte, se puede trazar una estrategia adecuada. Lo que no se puede negar es que hay talento”, expresó.

Sin visión de liderazgoConversando con Gerardo Aguirre de Guatemala y María Antonieta Ocón.

El dirigente salvadoreño Eduardo Palomo, hermano de Fernando, una de las figuras de ESPN en español, y quien se prepara para ser anfitrión en Santa Tecla, se refirió a un punto medular: disponer de entrenadores de alto nivel para el adiestramiento de atletas diagnosticados con posibilidades de crecimiento. “Eso tiene que ser calificado como esencial, agregando los sistemas de organización que hacen falta hasta en el futbol, y la necesidad imperiosa de una visión de liderazgo, que no se observa. Urge crear ligas entre países que provoquen con el cultivo de las rivalidades, mejorías en las marcas. Tenemos que movernos en esa dirección fabricando exigencias que empujen hacia la superación. Hay mucho por hacer”.

El deporte panameño ha alcanzado otros niveles en diferentes disciplinas, pero está en la lucha. Uno de sus dirigentes, Camilo Amado, señala la importancia que tiene el sector escolar, antes muy activo en Nicaragua, ofreciendo incluso las llamadas “Olimpiadas escolares” que organizaba año tras año el Instituto Ramírez Goyena… “El deporte hermanado al proceso educativo, es la mejor combinación para las bases del desarrollo”, dice el Lic. Amado, agregando que ellos han tratado de sacarle el máximo provecho a las instalaciones que fueron útiles para los Centroamericanos y del Caribe de 1970, y las que se han construido posteriormente. Con los directivos panameños.

¿Qué dice Saladino?

El formidable saltador largo canalero, Irving Saladino, campeón mundial y medallista de oro olímpico en Beijing 2008, piensa diferente sobre la progresión en calidad del deporte en la región: “Lo que he visto me satisface. Naturalmente no es fácil para los atletas centroamericanos disponer de las condiciones adecuadas, y eso hace más meritorio el esfuerzo que realizan. A mí me parece que no se puede hablar de decrecimiento. Hay interés y material”.

El presidente del Comité Olímpico de Belice, el país de más discreto comportamiento en el área, es Gilberto Martínez, dueño de una sencillez llamativa. “Pienso que no se cuenta con el suficiente apoyo en todo sentido, para pretender transitar por la carretera del desarrollo. Hay mucha voluntad y esfuerzo, pero hay que tener los otros componentes. Es una larga lucha en la cual estamos involucrados todos”, manifiesta.

Se puede observar coincidencia en muchos puntos de vista. Las instalaciones son necesarias y constituyen un gran estímulo, pero la garantía del salto de calidad, como se demostró aquí entre 1986 y 1994, dependió de la asistencia técnica, asegurar el fogueo y de esa forma calibrar el nivel de rendimiento. El debilitamiento de la base escolar, es el verdadero “Talón de Aquiles” en el proceso evolutivo. Como está la situación, podemos traer el Estadio Olímpico de Berlín a Centroamérica y los resultados serían los mismos, discretos. 

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