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Ana Vanegas: “Es difícil no llorar”

Foto por: Melvin Vargas

Ana Vanegas Jarquín ganó oro en remo individual en las isletas de Granada.

Triunfo. La atleta logró la medalla de oro en la categoría de single abierto femenino en el primer día de competencias de remo de los XI Juegos Centroamericanos.

Las olas estaban picadas, el viento fuerte y el sol candente en las Isletas de Granada, pero el clima no fue obstáculo para que Ana Felipa Vanegas Jarquín, de 25 años,  ganara la primer medalla de oro para Nicaragua en los XI Juegos Deportivos Centroamericanos en la disciplina de remo, la mañana del lunes.

Su mamá, primos y hermanos gritaban su nombre mientras el representante de la Federación Internacional de Sociedades de Remo (FISA), Osvaldo Borchi, narraba cómo la atleta, nacida en las Isletas, hacía historia al lograr remar 1,500 metros en 6 minutos con 29 segundos. “Me sentí muy alegre, fue un trabajo duro, de un año de preparación pero lo logré. Cuando llegué a la meta tenía tanta emoción que no sentía dolor ni fatiga. Cuando miré que había dejado a Guatemala me dije que la tenía y le metí hasta lo último. Valió la pena”, relata esta joven, quien apenada dice: “es difícil no llorar”. 

Vanegas es originaria de la isleta El Arado, ubicada casi en playa abierta, y desde muy pequeña -no recuerda la edad- siempre ha remado. “Nosotros remamos desde pequeños en bote de pesca y no nos enseña nadie, pues era una necesidad para ir a la escuela o hacer algún mandado, ya sea a la pulpería, todo”, recuerda esta joven, que es morena, cabello oscuro, ojos brillantes y medio achinados y con una sonrisa tímida casi permanente. 

“Este deporte es muy fuerte, pero va a mejorar mi vida”

Su mamá, Mayra Jarquín, lloró, pero no solo por la medalla obtenida, sino porque este deporte les está permitiendo salir adelante. “Me siento alegre porque ganó y va a salir adelante en esto. Siempre la he apoyado, ella desde pequeña rema y los chavalos aquí aprenden solos a jalar”, menciona. 

Vanegas tiene cuatro hermanos, dos de ellos también son atletas y parte de la Selección Nacional de Remo (Vicente y Evidelia). 

Antes de convertirse en atleta, Ana -junto a sus hermanos- trabajaba en las labores de pesca, incluso, cuando no tiene que entrenar ni asistir los sábados a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), donde estudia la carrera de Educación Física, sigue ayudando a su mamá en eso. “Todos me ayudaban en la pesca. Cuando ellos estaban pequeños, en la mañana se iban al colegio y en la tarde lo hacían. Nosotros pescábamos dos veces en el día, una en la mañana y otra en la tarde”, dice Mayra, quien tiene 54 años y toda su vida ha vivido en las Isletas. 

Selección nacional

Son 10 jóvenes que integran la Selección Nacional de Remo, todos son familiares y originarios de las Isletas, surgieron luego que la Federación Nicaragüense de Remo los captara a través de las competencias de bote de pesca. “Cuando tenía 18 años comencé a participar en las regatas de botes de pesca, hacían eventos nacionales también donde fuimos a participar a Mateare y ganamos el primer lugar, desde ese entonces la federación escoge a un grupo de varones que empezaron y luego, cuando esto ya venía en serio, nos incluyeron a las mujeres”, señala. 

Como en ese momento la federación no tenía botes, los jóvenes iban a prepararse a El Salvador, el cambio de bote de pesca a bote de remo deportivo no fue tan fácil. “Era adaptarnos porque ya sabíamos remar, lo único que nos faltaba era la técnica. Cuando nos incluyeron en la federación yo no tenía idea lo que era el remo olímpico y me gustó mucho, es muy duro al principio y este deporte es muy fuerte por los entrenamientos y el sol, vos tenés que aguantar fatiga, dolor. Al principio son las ampollas; pero superé todo eso y me gustó porque sentí que esto iba a mejorar mi vida, voy a lograr ser más grande para viajar a otros países, estudiar porque antes del remo no lo hacía por la situación económica, ya que solo vivía ayudándole a mi mamá en la pesca o la siembra y no pensaba volver a estudiar. Pero ahora estoy en mi primer año de carrera”, cuenta Ana, mientras mira al cielo y sonríe. 

La muerte de su padre

Martín Álvarez, entrenador de la Selección Nacional, describe el triunfo de Ana como “algo muy grande”, mientras luchaba por llegar a la meta él miró “una película de todo el trabajo que venimos haciendo. Yo tengo 9 años de estar viviendo con ellos, la verdad estábamos trabajando para esto y sicológicamente la trabajamos bien a ella, pues, tuvimos la desgracia que hace un mes y medio falleciera su papá, sin embargo, se repuso y siguió adelante. Creímos todo el tiempo que ella era muy capaz y ahí está el resultado”, comenta. 

Nicaragua, a través de la disciplina de remo logró este lunes 2 medallas de plata, 1 de bronce y 1 de oro, la de Vanegas. “Ella es una persona que en el entrenamiento da el 100 por ciento, siempre se esfuerza y compite con ella misma, por eso la ponía a entrenar con los varones, para que creciera más. Ana es disciplinada, humilde, sencilla y dedicada en todo, ella -junto a su hermana Evidelia- venían y entrenaban 3 a 4 horas por la mañana y la tarde, después de sus entrenamientos ayudaba en las labores de la casa, sin embargó, nunca desmayó. Es ejemplar y nunca dudé de la capacidad que tenía. Ahora esperamos que junto a su hermana logre más medallas de oro”, apunta. 

Ana cuenta que su mamá la ha apoyado toda la vida en este deporte, no así su papá. “Mi mamá nos ha apoyado bastante, ella siempre ha estado con nosotros y nunca nos ha dicho que no vayamos. Mi papá no estuvo como mi mamá, él se dedicó al vicio, aunque sí hubo momentos que nos apoyó, pero no fue tanto como ella”.

La atleta hace una pausa para agarrar aire, limpiar sus lágrimas y seguir hablando. “Aunque él era así con el vicio, como que se sentía orgulloso y siempre hablaba de nosotros, que éramos campeones, eso me motiva a dar lo mejor de mí en esta competencia”.

“El sueño es una realidad”

Este lunes en las Isletas de Granada “la técnica privó sobre la fuerza”, destaca el argentino Osvaldo Borchi, representante de FISA, al referirse al triunfo de la nicaragüense y otros centroamericanos. “La condición de la pista y con el viento se hace más difícil competir, realmente fue una celebración especial por el hecho que se repartieran las medallas entre Guatemala, El Salvador y Nicaragua; y ver a esta chica nicaragüense ganar medalla de oro, tan significativo del trabajo que se viene realizando desde hace muchos años. Hoy (ayer) es un día esplendoroso, es un ´memorial day´ porque realmente ver a Nicaragua acá ganar una medalla, además de ser la primera medallista de oro, significa ganar la primera plana de todos los diarios”, apunta. 

Borchi, quien ha estado en tres ocasiones anteriores en el país, destaca no solo el talento de los nicas en las aguas, sino también que son personajes que inspiran, pues, también construyen sus propios botes. “Conozco a estos chicos desde que empezaron a remar, aparte tienen la característica de construir sus propios botes, entonces, cuando preguntan cuánto se necesita para formar un atleta y dicen 8 años; estos chicos nacieron remando en el vientre de su madre, comenzaron remando para ir a la escuela, ellos ya tienen trayectoria. Acá estás viendo lo que puede hacer el deporte, te puede cambiar la vida. El remo significa mucho en la vida de estas personas, un desarrollo, buenas escuelas, alcanzar títulos, muchas cosas”, subraya. 

Otra cosa que destacó el argentino fue el hecho que, la primera medalla en remo de los XI Juegos Centroamericanos, la ganara una mujer, en estos tiempos que se busca la igualdad de género en las competencias internacionales. “Es importante para la federación internacional que la mujer haya ganado la medalla de oro, porque en este momento buscamos que la igualdad de género llegue a las competencias internacionales, que sea la mujer el vehículo de llevar esa medalla de oro, que sea la primer medalla de oro en Nicaragua, triplemente orgulloso”, resalta. 

Ana, que ya ha visitado alrededor de 10 países y tiene en su poder medallas de oro, plata y bronce que ha ganado en campeonatos internacionales, dice que al terminar sus estudios quiere trabajar con niños y enseñarles el deporte del remo, sobre todo en las Isletas. 

El reto sigue 

Evidelia Vanegas compite hoy y espera ganar más medallas de oro para Nicaragua, sobre todo porque ahora están motivados por la presea que alcanzó su hermana Ana.

“La verdad no lo podía creer, era algo impresionante, estoy alegre y emocionada porque fue la primera medalla de nosotros y sobre todo, que fuimos las mujeres que dimos la batalla. Eso nos motiva para el día de mañana (hoy) pelear y voy con ella también a pelear esa medalla, es un ejemplo para todos”, dice.