16 de marzo de 2008
Estudios técnicos ya están listos y obras de sellado inician en junio
| END Últimos días de La Chureca
JOSÉ ADÁN SILVA | Nacionales
Don Atanasio Mendieta quizá sea uno de los pocos nicaragüenses que conoció un bello lugar, y lo vio convertirse poco a poco en el infierno. Con 68 años encima, recuerda que en su juventud llegó a trabajar en 1960 a una finca costera del barrio Acahualinca, en la periferia de Managua.
“Yo era chavalo y venía de Chontales, y aquel lugar era un paraje donde pastaban vacas y la gente salía a pescar al lago. Era un lugar precioso donde había jardines llenos de frutales”, recuerda don Atanasio, un señor de piel curtida y manos callosas que habla viendo, casi siempre, al suelo.
Ahora él posa en una vivienda de Acahualinca Sur y tiene problemas en la vista, pero aún así ve con nitidez las imágenes grises de cómo aquel hermoso paraje terrenal se fue convirtiendo, poco a poco, en un infierno que terminó llamándose La Chureca.
“El basurero lo trasladaron aquí en el 74 o en el 73, fue después del terremoto del 72 que destruyó Managua. Ahí comenzó la perdición de todo esto”, cuenta don Atanasio, quien recuerda que con la llegada del basurero al barrio, llegaron los tugurios, las enfermedades, la contaminación del medio ambiente y la proliferación de ladrones, prostitutas y borrachos.
Aquella invasión dañina
“Se nos vino una invasión de gente que nunca habíamos visto. Mucha gente que tenía sus casas aquí las vendió y se fue para otro lado”, recuerda el señor, quien abandonó el lugar en 1984 y regresó a él en 1990.
Don Atanasio no miente cuando expresa que Acahualinca, que en interpretación indígena significa “tierras de girasoles”, se convirtió en un sitio espantoso.
Desde cuadras antes de entrar al lugar el ambiente se va volviendo hostil por el tufo a cosas descompuestas. Al golpe al olfato se le agrega casi inmediatamente un horrible impacto visual cuando finalmente se llega al vertedero.
Entre cerros de basura humeante, nubes de polvo y bandadas de zopilotes y moscas azules, pululan centenares de personas que hurgan entre la pestilencia en busca de objetos de valor que echan sobre un saco que todos portan al hombro.
Lucha infernal
Niños y niñas, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, se disputan con fiereza cualquier asomo de valor o alimento. Y la competencia no sólo es entre humanos, ya que en la refriega por la comida hay que pelear contra las aves de carroña y los perros famélicos que zampan sus hocicos entre la inmundicia para masticar alguna cosa descompuesta.
Según un estudio del Centro Dos Generaciones, publicado el pasado 7 de marzo, unas 1,267 personas trabajan en la recolección de basura en el vertedero municipal de La Chureca, el cual tiene una extensión de 64 hectáreas.
De estas personas más de 400 son menores de edad: el 10 por ciento son niños y niñas, el 19 por ciento adolescentes y el 36 por ciento jóvenes que recolectan más de 32 tipos de materiales reciclables como hierro, cobre, aluminio, bronce, vidrio y papel, entre otros. Los ingresos, según el estudio, oscilan entre 21 y 30 córdobas al día.
Según la responsable del equipo de protección integral de Dos Generaciones, Ana Clemencia Téller, los niños y los jóvenes que laboran en ese lugar padecen muchas afecciones en su salud física y mental, ya que aparte de estar expuestos a los riesgos de intoxicación por los metales y desechos orgánicos descompuestos, sufren enfermedades e infecciones por quemaduras y heridas causadas por objetos corto-punzantes.
Vivir dentro del averno
A La Chureca la gente no sólo llega a trabajar, sino también a vivir. Más de 120 familias decidieron asentarse a un costado del basurero, y levantaron un barrio con casas de cartón, ripios de madera, pedazos de lata y materiales reciclables extraídos de la basura. Ahí viven al menos 700 personas en medio de un ambiente totalmente insalubre.
Un estudio de la Universidad de Lund de Suecia, en conjunto con la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, elaborado el año pasado, determinó que la mayoría de los infantes que viven dentro del basurero o en las periferias del mismo, poseen en sus organismos y sangre altas concentraciones de metales pesados y compuestos orgánicos persistentes.
“Inclusive, casi el 50 por ciento (de los niños estudiados) presentó niveles de plomo por encima de lo normal”, dice el estudio, el cual también describe la presencia de plaguicidas como DDT, PCB y PBD en la sangre de los pequeños trabajadores.
¿Últimos días del basurero?
Pero así como alguien vio un “paraíso” convertirse en infierno, habrá muchas personas que podrían estar viendo los últimos días de vida de La Chureca.
Un proyecto financiado por el gobierno de España, en coordinación con la Alcaldía de Managua, ha sido puesto en marcha para clausurar el basurero municipal y convertirlo en una zona modelo, que incluye residencias, saneamiento ambiental, producción energética y procesamiento ecológico de desechos sólidos.
Dionisio Marenco, Alcalde de Managua, firmó la semana pasada el documento de colaboración con Elena Montobbio, coordinadora de la Oficina Técnica de Cooperación, de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECI).
El monto de la cooperación es de 30 millones de euros (45 millones de dólares), y el proceso de estudios ya comenzó, aunque será a partir de junio que iniciarán con las otras obras.
“Ese proyecto lo conocen muy bien los habitantes de La Chureca: van a recibir una casa cada familia y otros beneficios que nunca nadie le ha dado a esa gente”, dijo Marenco, quien explicó que el proyecto nació cuando la vicepresidenta de España, María Teresa Fernández de la Vega, vino a Nicaragua en agosto de 2007.
“Parece que a la señora la llevaron a visitar el lugar y quedó espantada por el drama que se vive ahí. Ahí nomás voló a España a gestionar la ayuda, y en enero se la aprobaron”, explicó el alcalde.
De acuerdo con el plan del gobierno ibérico, que fue aprobado por unanimidad en el parlamento español, entre 2008 y 2011 se invertirán 30 millones de euros (45 millones de dólares).
Ojalá no lo arruinen
Según Marenco, los fondos permitirán clausurar el vertedero y construir uno subterráneo con tecnologías de reciclaje, erigir viviendas para todas las familias residentes, con alcantarillado, agua potable y alumbrado, y desarrollar programas de educación para todos, desde los niños asistentes a escuelas públicas hasta los adultos analfabetos.
Los recursos se destinarán a construir un vertedero sanitario, sellar el actual y dar nuevos destinos a los terrenos que ocupan, mejorar y construir casas e infraestructuras urbanas, financiar educación y formación profesional, salud, incentivos para la creación de empleos y fortalecer la gobernabilidad local.
”Es un proyecto carísimo y de gran utilidad social, ojalá no lo vayan a arruinar con esa protesta”, dijo Marenco, quien abandonará la silla edilicia en enero de 2009.
Este mes, cerca de un mil 600 recolectores informales de desechos sólidos de La Chureca decidieron bloquear el ingreso de los camiones recolectores de basura de Managua al vertedero, provocando una alerta de epidemia por la acumulación de basura en toda la ciudad.