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Quizás es la última vez que el pastor Guillermo Maldonado, ahora ascendido a “apóstol”, llegue con una hora de retraso a una conferencia de prensa en Nicaragua, porque espera contar con un jet personal. ¿Por qué no, si hasta los narcotraficantes tienen?, preguntó.

Con una camiseta fina, gafas oscuras que jamás se las quitó, y un aire de celebridad, Maldonado más que apóstol de Jesucristo, como se le presenta en los afiches, spot y anuncios radiales y televisivos, parecía un magnate que acababa de venir del country club, después de jugar la última partida de golf.

Se presentó como amigo de líderes políticos en diversas partes del mundo, de candidatos presidenciales y aun de algunos en el poder. Y él mismo, gozando de su propia gloria, al formularle una pregunta, replicó: “Busca en América Latina quién es Guillermo Maldonado”.

Las famosas cruzadas

“El apóstol está por llegar con su séquito”, escuchamos los periodistas que esperábamos desde hacía una hora en un hotel cinco estrellas en Managua, donde Maldonado y su “séquito” se hospedan y donde ofrecerá conferencias a líderes y pastores nicaragüenses, y mañana viernes en la Plaza de La Fe desarrollará a las cinco de la tarde su “Cruzada de sanidad y milagros”.

Y a propósito, el nombre de Jesús no estaba en la cartelera: el único interés giraba alrededor del “apóstol”, con hombres provistos de walkie talkie, otros a la espera de su entrada o retiro; todo un movimiento como el que ocurre cuando una estrella de rock llega a un país subdesarrollado.

Terminada la conferencia, aparecieron sus guardaespaldas o agentes de seguridad. Miré a un hombre algo corpulento, rasurado al rape, y al ver que apartaba sin ningún tipo de cortesía a los fotógrafos y periodistas, le pregunté si era guardaespaldas. El tipo, perdón, el “hermano”, dijo que sí, mientras quería, con su mirada, detectar cualquier movimiento que pusiera en peligro (?) la vida de la estrella del evangelio.

Una rápida oración

Una periodista, cuando el “apóstol” dejaba la mesa para irse “a cumplir la agenda”, le solicitó en “nombre de varios periodistas cristianos” una oración. Maldonado dijo que sí, rápidamente, y como quien tiene aprendido de memoria el guión de una escena teatral de rutina, elevó su “oración” instantánea porque iba deprisa y su guardaespaldas parecía intranquilo, deseoso de que el “apóstol” abandonara la sala y se refugiara en el piso designado, totalmente lejos del calor, del bullicio y de los periodistas a los cuales trató de distraer con un libro y un refrigerio.

El “autorizado”

El tele-evangelista se presentó en todo momento como el único autorizado por Dios para hablar su palabra revelada, a juzgar por la contestación ofrecida al colega Trinidad Vásquez, cuando le señalaba que desde hace muchos años vienen predicadores hablando de “tiempos de cambios para Nicaragua”, a propósito del lema de su campaña.

“Dios nos da dirección exacta de lo que vamos a hacer. Todo lo que ocurre en la Tierra puede cambiarse cuando en los cielos se cambia, pero en este caso venimos a orar a Dios para que traiga cambios en todos los aspectos. Dios es el que pone y quita reyes. Éste es un pueblo que ha sufrido tanto, creo que ha llegado el clamor de este pueblo a Dios”, dijo en una de las pocas preguntas que contestó, porque su presentador precisó un número reducido de preguntas.

“Yo creo que para cada cosa que él hace en la Tierra tiene un momento específico, y usa vasos, no creo que yo sea especial, creo que a cualquiera puede usar. Yo vengo con esa palabra de Dios para que traiga cambios al pueblo de Nicaragua. No será de la noche a la mañana, después de tantos años de guerra y pobreza, pero creo que hay un cambio para comenzar nuevamente hacia el futuro”, respondió a la colega Maritza López.

“Dios me manda”

Al ser interrogado sobre los distintos predicadores que han “revelado” cambios para Nicaragua, Maldonado elevó la parada: “Yo no estoy aquí porque me he mandado solo. La base que tengo es la experiencia por 45 países, he estado en diferentes naciones y donde Dios me ha mandado, ha habido cambios. No creo que vayan a ser cambios como el político, que dice que desde la presidencia va a cambiar el país de la noche a la mañana”.

“Y la base para venir acá es que he sido enviado por Dios, estoy acá como enviado por Dios, y he dicho: no he venido a buscar dinero, vengo a traer una palabra de esperanza, de aliento; la base (es) lo que Dios me ha hablado y lo que él ha hecho en otros países”.

El jet del pastor

Se ha dicho que usted estaría comprando un jet personal para movilizarse, ¿es así?, y por otra parte, se ha visto el crecimiento de un tipo de iglesias light, livianas, que ponen más sus intereses en el dinero, en las riquezas, que en el alma.

Yo no tengo jet, pero si me lo regalan, lo recibo. Yo no creo que haya un pecado. Si el narcotraficante lo tiene, ¿por qué yo no lo puedo tener si ando predicando el evangelio de Jesucristo? No lo tengo, pero si me lo dan, yo lo recibo. No creo que haya ningún pecado por ello.

Segundo, existen diferentes ramas y niveles de iglesias, donde --usabas la palabra light-- se predica de forma liviana, pues yo... simplemente busca mi testimonio en Estados Unidos, con el pueblo, con la iglesia y con el gobierno, en todos los niveles, o si no, busca en Latinoamérica quién es Guillermo Maldonado.

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