
Aunque el 9% del alza en la energía eléctrica es considerada preocupante para Mario Arana, Director Ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, Funides, el economista señaló que en las encuestas que este organismo hace a empresarios, éstos dan una valoración positiva al hecho que ya no existe en el país el problema de los “apagones”.
Arana, quien también es presidente de Polaris Energy Corporation, aseguró que el 70% de la matriz energética depende del petróleo y eso es una desventaja que nos hace vulnerable ante la volatilidad de los precios del bunker”.
Sin embargo, dueños de pequeños y medianos negocios expresaron su preocupación ante el nuevo incremento a la energía eléctrica, lo que les incrementará los costos de producción, provocando que suba el precio de los productos.
Ante esta situación, Arana aseguró que la única solución es la generación de energía renovable a niveles que permiten mantener la competitividad del sector, e hizo hincapié en que ellos ya están trabajando en eso.
“Por el momento estamos generando 10 megavatios de energía renovable, en los próximos días vamos a incrementar la cifra a 36 y esperamos aportar 72 al final del año, y 13 en el siguiente”, indicó Arana.
Impacto en el empleo
La reciente alza del 9% en la tarifa energética, aprobada por el gobierno, anuncia un impacto negativo en la creación de empleos formales, los que podrían decrecer hasta en un 20% con relación a 2011, y, además, afectaría las proyecciones de crecimiento económico previstas para este año en un 3.5%.
Estadísticas del Banco Central de Nicaragua, BCN, indican que de enero a noviembre de 2011, el número de afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, pasó de 554 mil a 600 mil, es decir, se habían agregado 46 mil trabajadores, lo que indica un promedio de 5 mil nuevos asegurados por mes.
Esas cifras, según economistas consultados, no coinciden con el crecimiento económico del 4.5% de este año. “A ese ritmo de crecimiento al menos se deberían de haber sumado 10 mil trabajadores mensuales a las estadísticas del INSS”, indicó el economista René Vallecillo.
En tanto, Adelmo Sandino, economista investigador del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, señaló que efectivamente el incremento de energía podría provocar una reducción en la creación de empleos formales e informales.
“Esto (el alza energética) provocará un aumento en los costos de producción de las empresas y estarán contratando menos empleados. La creación de empleos podría disminuir hasta un 20%”, sostiene el economista.
Los sectores económicos más afectados con el alza energética —a juicio de Vallecillo— serían el agroindustrial, el agropecuario (sistema de riego) y el sector exportador, porque habrá un encarecimiento en los cuartos fríos donde se almacenan los productos.
Cosep satisfecho
Sin embargo, el Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, considera que el incremento del 9% a la energía, mantiene las estructuras de costos de las empresas en un nivel de competitividad con relación al resto de Centroamérica.
“Son situaciones reales que estamos viviendo, lo que debemos hacer es seguir buscando eficiencia energética y el ahorro”, señaló José Adán Aguerri, presidente de la cúpula empresarial.
Wálmaro Gutiérrez, Presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, AN, dijo que la decisión presidencial de asumir parte del incremento en la tarifa energética por medio del subsidio fue muy acertada y no tiene por qué sacar de competitividad al país.
“Cuando podamos inyectar y sacar suficiente energía renovable al sistema, no habrá necesidad de recurrir al subsidio”, añadió Gutiérrez.
Consumidores pagarán platos rotos
Marvin Pomares, Director del Instituto Nacional de Defensa del consumidor (Indec), mostró su preocupación ante el aumento tarifario, ya que vaticina que repercutirá negativamente en el bolsillo de los consumidores.
“Si los empresarios y grandes magnates no reducen sus márgenes de ganancias para evitar que este aumento se traduzca en un incremento de la canasta básica, la población será la más perjudicada”, indicó Pomares.
Añadió que el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) tiene que ejercer un rol beligerante para evitar la especulación de precios que se ha visto en años anteriores, y no permitir que el aumento en los productos exceda el 0.5%.
Señaló que el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) también debe velar porque las empresas garanticen que sus exhibidores gastan la menor cantidad de energía, de forma tal que la pequeña y mediana empresa no se vea obligada a incrementar los precios de los productos en aras de paliar el aumento tarifario.
Población toma medidas
Mientras tanto, los pequeños empresarios ya han comenzado a tomar algunas medidas que les permitan encontrar una salida que les afecte lo menos posible.
Milton Benigno Salazar Flores, dueño de la pulpería Las Dos Aleydas, asegura que el aumento significará una pérdida mensual de 600 córdobas, y ya ha comenzado a racionar.
“Nosotros no queremos afectar a los consumidores porque eso se traduciría en una disminución de las ventas, así que ya estamos implementando políticas de raciocinio como apagar los exhibidores dos horas diarias, abrirlos lo menos posible, sacar los productos de una sola vez y usar menos la computadora”, dijo Salazar.
Lesly García, dueña del Comedor Cazuela Nica, indicó que este aumento obligará a que muchos comerciantes como ella tomen medidas drásticas, y augura pérdidas que rondan los 3 mil córdobas.
“Si aumenta el precio de la energía aumenta todo, así que tendremos que reestructurar el menú, eliminar o espaciar las carnes y el pollo, disminuir el consumo de productos perecederos, dar raciones más pequeñas, eliminar los exhibidores y el frízer y apagar las mantenedoras dos o tres horas por día”, explicó García.
Luis Meneses, dueño de la Panadería Popular, asegura que el aumento tarifario será mortal para áreas como la suya que consumen mucha energía por los hornos donde se produce el pan y las reposterías.
“No tendremos más alternativa que usar ingredientes más baratos aunque sacrifiquemos la calidad y el sabor, eliminar la producción de reposterías y mantenerlas sólo por encargo, priorizando los productos que más se venden como el pan simple, pero si eso no funciona no quedará más remedio que aumentar los precios”, enfatizó Meneses.
Carne, pollo y embutidos en vilo
Mercedes Larios, vendedora de pollo del Mercado Periférico, no anuncia un alza en los precios de los productos, pero tomará medidas como desconectar los exhibidores y las mantenedoras por 6 horas diarias.
Ofelia Sánchez, vendedora de carne, prevé un desplome de sus ventas, ya que considera que si la energía aumenta esta se traducirá en un aumento en el costo de la canasta básica, y los consumidores optarán por consumir más verduras, arroz y frijoles, eliminando la carne del menú.
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