
La imagen del hombre generoso que dejó Edgardo Sensi en el hogar de la familia Carcache Guzmán, que lo recibió cuando llegó como voluntario a un municipio del occidente del país, quedó “pulverizada” cuando supieron que estaba preso por producir pornografía infantil.
“Cuando vino el detective del FBI (Buró Federal de Investigaciones) de Estados Unidos, yo salí a saludarlo, creyendo que era hermano de Sensi, pero cuando dijo por qué nos visitaba, nos asustamos y no queríamos creer lo que decía de él”, recuerda doña Luisa Guzmán, quien agregó que durante la semana que Sensi estuvo hospedado en su casa, a petición de un organismo no gubernamental, no levantó sospechas “de andar en cosas malas”.
Sensi, condenado en su país a 85 años de prisión por producir pornografía infantil en Nicaragua y en Estados Unidos, estuvo una semana en el hogar de la familia Carcache-Guzmán, a inicios de 2005.
El ahora condenado por la justicia estadounidense llegó como parte de un grupo de 12 voluntarios llevados por un organismo no gubernamental, que mantiene programas de cooperación con ese municipio.
“Él” --Sensi-- “siempre fue muy respetuoso. Salía con los jóvenes a trabajar a los viveros, a pasear, y nunca vimos nada extraño en él”, relató la señora Guzmán.
La mujer recordó que cuando Sensi visitó por segunda vez este municipio del occidente del país, le regaló 500 dólares, que invirtió en la construcción de una pared de su casa.
Por su parte, Salvador Carcache, marido de la señora Guzmán, dijo que él viajó a Managua a declarar en la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, como parte de la investigación que hizo el FBI con la Policía en Nicaragua.
“Me trataba como hermano”
“A mí me trataba como hermano, y las dos veces que regresó al pueblo nos visitaba y me llamaba por teléfono para mantener la amistad”, relató Carcache.
El entrevistado reveló que los agentes del FBI y de la Policía que lo entrevistaron en Managua, le contaron que Sensi no cometió abusos sexuales en el municipio donde llegó a trabajar como voluntario.
Carcache aseguró que él y su familia nunca se imaginaron que detrás de la persona buena que aparentaba ser Sensi, se escondía otra.
Al igual que en la casa de Paula, la amiga sentimental que tuvo Sensi en Nicaragua, su fotografía fue retirada de la sala del hogar de los Carcache-Guzmán.
En ambos casos, los moradores de esas casas aseguran haberlo hecho a sugerencia del agente federal llegado de los Estados Unidos.
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