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En conferencia de prensa, Rosales indicó que el CAR del Banco Central de Nicaragua es el que tiene la última palabra, y el que decide “dónde colocar nuestra plata”, refiriéndose a las Reservas Internacionales Brutas del país.
El presidente del BCN insistió que estas (las reservas) no “se manejan a gusto y capricho de alguien, sino de conformidad con la Ley Orgánica del Banco Central”, a fin de garantizar la liquidez, seguridad y rendimiento buscado.
Nicaragua, para ser miembro del banco, aportaría su capital vía Presupuesto General de la República, en un plazo de cinco años. Este año tendría que destinar una partida de US$4.8 millones, pero debido a la situación económica, y tomando en cuenta que se deben atender situaciones de educación, salud e infraestructura, por ejemplo, sólo colocará US$1 millón.
Por otra parte, Rosales aclaró que incorporarse al BALBA no podría provocar roces con el Fondo Monetario Internacional, FMI, con el que se tienen compromisos, dado que son decisiones de “naturaleza soberana, administrar las reservas es asunto nuestro”.
Rosales destacó que el Banco del Alba debe ofrecer tres componentes básicos: liquidez, seguridad y rendimiento. “Vamos a ser socios de ese banco, y si se presentan estas tres características, también invertiremos como un cliente, pero en lo que se relaciona con la capitalización somos dueños”, señaló Rosales.
Reacciones
El expresidente del BCN, Mario Arana, destacó la viabilidad de Nicaragua para adherirse al BALBA, tomando como referencia las relaciones que tiene con otros organismos financieros como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, el Banco Centroamericano de Integración Económica, entre otros.
“Estas iniciativas han probado y demostrado tener resultados positivos para el país en el pasado, ojala que (lo del BALBA) se maneje con toda la responsabilidad y con todos los estándares que hoy se requieren en el mundo de las finanzas”, agregó Arana.
Por su parte Víctor Urcuyo, Presidente de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Siboif), se mostró satisfecho.
“Si es una decisión del presidente me parece que es correcta. Nicaragua todo gana. Si el propósito del banco es financiar proyectos de los países, ¿por qué no va a ser viable?”, declaró brevemente.
El ex gerente general del BCN, Mario Flores, manifestó por su parte que la decisión del Ejecutivo es soberana, pero insistió que antes de incorporarse deben conocerse las precondiciones financieras del BALBA, y el impacto político que esto tendría en los foros internacionales.
“Si los objetivos del Banco del ALBA es fomentar el desarrollo económico y social de sus países miembros, es un objetivo laudable. Si esos préstamos van a ser en términos concecionales o dirigidos a reducir la pobreza en los países miembros, son bienvenidos, pero hay que estar claros de qué otro tipo de compromiso implica esto en términos económicos, o si hay compromisos de tipo político, por ejemplo”, señaló Flores.
Sucre
Por otro lado, el presidente del BCN señaló que la decisión de Nicaragua de adherirse al Sistema Único de Compensación Regional de Pagos (Sucre), está en manos del Poder Legislativo.
Es el presidente Ortega, señaló Rosales, según la Constitución Política, el encargado y responsable de la política económica del país, por ende debe presentar ante el parlamento el Tratado Constitutivo del Sucre para su aprobación.
“No podría el Ejecutivo, y en este caso el BCN, iniciar operaciones sin que antes en el derecho interno no se haya aprobado de conformidad con los procedimientos legales el tratado constitutivo del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos, y que Nicaragua pueda proceder”, añadió el funcionario de gobierno.
Ante esta situación, el diputado y presidente de la Comisión Económica, Wálmaro Gutiérrez, destacó que todo lo relacionado con instrumentos internacionales de carácter económico son ratificados por el Parlamento Nacional, aunque dijo desconocer los mecanismos que se adoptarían en el caso del Sucre.
“Lo que recuerdo es que cuando se llevaron todos los convenios internacionales relativos al ALBA y que se ratificaron en el Parlamento nacional, no estoy muy seguro de que de entre ellos estaba alguno relativo con el tema del Sucre, si no fuera así, tendría que ser del conocimiento y ratificación del Parlamento”, dijo.
Fue en noviembre de 2008 cuando países miembros del ALBA acordaron conformar una zona monetaria regional conocida como Sucre, que tiene un valor de 1.2509 por cada dólar.
En 2011, el ALBA realizó 431 operaciones bajo este sistema por 216 millones de sucres (US$270 millones) y la proyección para este año es aumentar sus operaciones a unos 750 millones de sucres, es decir, US$938 millones.
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