9 de febrero de 2012

Cuestionan contratos energéticos


Tumarín no necesita fijar costos por potencia instalada porque producirá energía renovable, señalan analistas

Roberto Morales A. | Nacionales

Tumarín se proyecta como una de las inversiones más significativas de los últimos años en el sector energético nacional (US$1,100 millones), por encima del proyecto geotérmico San Jacinto Tizate (US$400 millones) y el eólico de Blue Power Energy (US$115 millones).

Esto es un factor clave en las negociaciones para definir los costos que tendrá cada megavatio producido por la hidroeléctrica, que se pretende definir en US$118, por encima de los US$90 promedio que cuesta el megavatio producido por San Jacinto Tizate, y los US$104.5 del parque eólico.

Peor aún, en cinco años, el costo del megavatio producido subiría a US$132.8, según la propuesta de los contratos de compra-venta que estiman un aumento de entre el 2.8 y el 3%.

En diez años, la energía producida estaría costando US$153.5, y en 15 años los costos se dispararían hasta los US$177.94, superando los costos promedio de generación que registra hoy el Centro Nacional de Despacho de Carga, CNDC, que reflejan US$172.7 por megavatio.

Narciso Mayorga, analista de temas energéticos, manifestó que a nivel regional y en Latinoamérica, la producción energética renovable se ha convertido en un factor clave para el desarrollo económico y protección del medio ambiente, pero también lamenta que los proyectos sean vistos como un “buen negocio para algunos grupos económicos”.

Mayorga insistió en que si los problemas los generan las condiciones de los contratos de potencia instalada y sus condiciones, es mejor no firmarlos, porque existe una razón de ser de los proyectos renovables, y es proporcionar una energía más barata.

“Si las condiciones de pago no hacen que los precios de generación bajen, provocará inconformidades de los usuarios, y, más bien, se estaría compitiendo con la energía producida con petróleo”, indicó.  

Cuestionan disponibilidad de potencia
Fuentes del sector energético consultadas por EL NUEVO DIARIO explicaron que por sus características renovables, Tumarín no es un proyecto al que deba pagársele contratos de generación por potencia instalada, ya que es una energía que no estará disponible en un 100% todo el año, como sucede con los proyectos de generación térmica, los cuales entran en operaciones de forma inmediata.

“Tumarín producirá energía que entrará al sistema con prioridad, porque se supone que es más barata por ser renovable, no tiene por qué pagársele potencia ya que estará disponible, contrario a los contratos de generación térmica. Además, tendrá un factor de planta que no es constante, la producción disminuiría en la época seca del año. El proyecto no tendrá recursos hídricos todo el año, en la época seca su producción bajará”, insistió la fuente, que prefirió el anonimato.

Por su parte, Mayorga indicó que el Instituto Nicaragüense de Energía, INE, deberá jugar un factor clave en las negociaciones de los contratos de compra-venta de energía, ya que no es factible pagar por potencia instalada en los proyectos renovables, dado que su naturaleza es producir energía que siempre deberá comprarse, porque deberá ser más barata que la producida con plantas que usan combustible.

Consultado sobre el tema, el presidente del INE, David Castillo, se limitó a decir que por ahora la institución estaba fuera de las negociaciones que ejecuta la Comisión Negociadora del Proyecto Hidroeléctrico Tumarín, Conephit, donde se analiza la firma de los contratos de compra-venta de energía.

“El MEM --Ministerio de Energía y Minas-- coordina ese tema, por lo que te remitiría con ellos para este tema en concreto”, respondió vía correo electrónico a EL NUEVO DIARIO.

 

La incidencia de Tumarín

Tumarín aportará sustanciales impactos socioeconómicos en la Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS, especialmente en el municipio de La Cruz de Río Grande, donde se construirá la represa, lo cual generará más de 6,000 empleos (3,000 directos y 3,000 indirectos), según datos de Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua, CHN, la empresa ejecutora del proyecto hidroeléctrico.

Se construirá una nueva carretera de 50 kilómetros, que unirá a San Pedro del Norte con Tumarín, y abrirá una nueva vía de comunicación aparte de la vía fluvial. Esto permitirá una mejor distribución de la producción y facilitará la comunicación de la población residente.

Permitirá, además, la electrificación en esta zona y ayudará al proceso de integración de la Costa Caribe al Sistema Interconectado Nacional, SIN, a través de una línea de transmisión eléctrica y con incorporación de cableado de fibra óptica para transmisión de voz y de datos.

Incluye también la construcción del nuevo poblado de Apawás, que será edificado para la población afectada por el embalse, seguro desde el punto de vista social, técnico, ambiental y económico. Así mismo, se capacitará a los pobladores en temas básicos para el desarrollo, apoyándolos en el emprendimiento de nuevos negocios, con el fin de mejorar la calidad de vida.

Tumarín permitirá establecer un “Plan de Gestión Ambiental” que cumpla los requerimientos y condicionantes específicos plasmados en la Ley Especial Creadora de Tumarín (Ley 695), que manda la reforestación de una franja de 200 metros en la ribera del futuro embalse de Apawás, en donde se sembrará más de un millón de árboles.

No obstante, de momento todo está plasmado en planos y en papeles, y será hasta la próxima semana, cuando los directivos de CHN brinden una conferencia de prensa, que se ampliarán detalles de los avances del proyecto.

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