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Tomado de ABC Color / Paraguay

El poeta nicaragüense, que retorna hoy (ayer) a su país, estuvo para la asunción al mando de Fernando Lugo. Se encontró con escritores, visitó el Museo de la Memoria y se solidarizó con el pueblo paraguayo, al recordar los largos años de dictadura que tuvo su país y el nuestro.

El poeta, con voz clara y potente, interpretó cada uno de sus poemas, poniendo énfasis en cada uno de ellos, levantando su dedo acusador hacia las viejas dictaduras americanas.

El Teatro Municipal de Asunción, una vez más, fue testigo de un acontecimiento histórico, pues no es para menos, porque la presencia del gran poeta nicaragüense Ernesto Cardenal ante el público paraguayo así lo amerita.

El cantautor nacional, Víctor Hugo Ferreira, sumó su voz para homenajear al poeta. Fueron dos temas que emocionaron a Ernesto Cardenal que agradeció con un abrazo al trovador.

Primero leyó varios de sus poemas y luego contestó preguntas, para finalmente recibir un presente del nuevo ministro de Cultura de nuestro país, Ticio Escobar, y de la intendente de Asunción, Evanhy de Gallegos, un certificado de Honoris Causa, a los que contestó Cardenal: “El Honoris Causa es para ustedes, que están viviendo una revolución, un cambio de la mano de Fernando Lugo”.

Uno de los poemas que leyó, y que nos toca de cerca, es la Arcadia perdida, que el público aplaudió de pie, y dice en algunos de sus versos: En las oscuras selvas del Paraguay / Por esas avenidas iban y venían los indios con poncho y boina / Niños de doce años tocaban con el arpa melodías de Bolonia / Máquinas hidráulicas extraían el agua de los ríos /Cada reducción con inmensas huertas. Y los jardines de los Padres donde se experimentaban las aclimataciones. /Fabricaban perfumes de jazmines, rosas, naranjas /las huertas tenían naranjas, limones, higos, Y avenidas de naranjos /Se sembraba en otoño, /la cosecha era en primavera /Exportaban vino a Buenos Aires /El tabaco del Paraguay apreciado como el de La Habana. /La República Guaraní. /Una democracia económica /Sin la explotación del hombre por el hombre. /No existía la pena de muerte /Un régimen de dulzura y de paz...

Ya en el momento de la participación del auditorio, muchos presentes, más que preguntas, expresaron sus deseos de cambio, su agradecimiento a Cardenal por compartir esos momentos, como también se recordaron a los desaparecidos durante la dictadura, como lo hizo Rolando Goiburú al rememorar a su padre Agustín.

Cayetano Quattrocchi no perdió el tiempo y se ofreció a publicar los libros de Cardenal, al expresar el poeta que está dispuesto a ceder los derechos a un editor paraguayo.

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