Familiares de Jason Zachary Puracal, de 34 años, estadounidense condenado por un juez del departamento de Rivas, junto a otras 10 personas, a 22 años de prisión por diversos delitos, entre ellos traslado de drogas y lavado de dinero, solicitaron al Relator Especial sobre la Cuestión de la Tortura de las Naciones Unidas, que intervenga en el caso, ya que este está siendo torturado en Nicaragua.
Los parientes de Puracal denuncian que en el Sistema Penitenciario de Tipitapa, “La Modelo”, le han denegado al prisionero comida sin bicarbonato (lo afecta) y agua potable durante 17 meses.
“En las primeras dos semanas de su detención, Puracal contrajo una condición inflamatoria intestinal, a causa de los bicarbonatos --un químico diseñado para estimular la sensación de estar lleno-- en la comida de la prisión. Él no ha podido comer la comida de la prisión, sin sufrir dolor grave. A pesar de la recomendación de un médico de hospital, los funcionarios de la cárcel se han rehusado a proveerle comida sin bicarbonato”, señala la queja.
Además, aseguran que la familia le lleva comida una vez a la semana, sin embargo, “los ocho hombres famélicos que comparten su celda también comen de la mayoría de dicha comida”. END llamó a Ana Isabel Morales y Carlos Nájar, ministra y viceministro de Gobernación, para conocer su respuesta a la denuncia, pero no contestaron a las llamadas.
Dicen que le niegan agua potable
“Los funcionarios de la prisión, también se han rehusado a proveerle agua potable a Puracal. El agua de la prisión se encuentra infestada de parásitos, insectos, tierra y pelo. Él debe tomar el agua contaminada o comprar agua fresca (pura) en la tienda de la prisión; sin embargo, la tienda frecuentemente no tiene un suministro de agua. A menudo, los presos intentan hervir el agua para poder tomarla, utilizando los cables eléctricos vivos que cuelgan de las paredes” del penal, detalla la carta.
Recordaron que el pasado 9 de septiembre de 2011, Puracal sufrió quemaduras graves de primero y de segundo grados en ambas piernas, mientras intentaba hervir agua para poder tomarla, pero aun así, no fue llevado a un centro asistencial.
“Durante 17 meses, le han negado a Jason comida comestible y agua potable. Poco a poco está muriendo de hambre. Tal maltrato equivale al trato cruel, inhumano y degradante, si no la tortura, bajo el derecho internacional”, manifestó Jared Genser, Director Gerente de Perseus Strategies y el abogado principal de la coalición que busca la exoneración de Puracal.
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