15 de julio de 2012 | 00:00:07


Managua, Nicaragua | elnuevodiario.com.ni

Llamadas “calientes” saturan líneas de emergencia


La gente no está consciente del daño que está cometiendo con las llamadas maliciosas y hostigosas a los números de emergencia, pues además de desgastar a los operadores de turno, obstruyen el paso de las verdaderas peticiones de emergencia.

Fátima Tórrez González | País

Llamadas “calientes”  saturan líneas de emergencia
Los operadores de la Dirección General de Bomberos son a diario víctimas de llamadas “calientes”. HENRY PADILLA / END


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En la central de emergencias 118 de la Policía Nacional se graban las conversaciones, para detener las llamadas falsas y hostigadoras. HENRY PADILLA / END

-“Aló amor, se me está quemando el…, ¿querés venir a apagármelo con tu manguerota?”, pregunta a su interlocutor una mujer, a eso de las dos de la madrugada, a través de la línea 120, del Benemérito Cuerpo de Bomberos. El operador cuelga.

Llamadas similares entran a toda hora a la línea 128, de la Cruz Roja.

Augusto Flores, el operador de turno de esa benemérita entidad, sin decir una palabra cuelga y con el ceño fruncido y una sonrisa de vergüenza, dice: “Esto es todos los días, a todas horas, pero en las madrugadas se incrementa. Son hombres, mujeres y hasta niños que te dicen un sinnúmero de palabras soeces y hasta le nombran a la madre de uno”, se queja.

Flores, de 58 años de edad, tiene 24 años de trabajar en la cabina del Centro de Operaciones de Emergencia, COE, de la Cruz Roja en Managua.

Él, al igual que los otros dos operadores de Cruz Roja, hace turnos de 12 y hasta 24 horas. Cuando alguno de ellos está de vacaciones, los otros tienen que atender al menos unas mil llamadas diarias en cinco líneas telefónicas en dos plantas de telefonía móvil. También tienen que contestar tres radio-comunicadores.

En medio de la entrevista, el teléfono vuelve a repicar.

-“Aló… aló… aló… mi casa se está quemando”, pero el operador escucha por el hilo telefónico la risa maliciosa de un niño.

-“Estás llamando a la línea de emergencia de Cruz Roja, esto no es un juego, es para algo importante”, contesta Flores.

-“No, es en serio”, insiste el menor que asegura tiene 14 años y que su casa se está quemando.

-“Está bien, tengo en pantalla el número del celular del que estás llamando, si no dejás de molestar se lo vamos a dar a la Policía Nacional y hasta tus padres pueden ir presos”, le dice el operador.

-“Dele pues”, contesta el niño después de llamar unas ocho veces en un lapso de diez minutos.

“La gente no está consciente del daño que está cometiendo, aquí uno está trabajando, no está de vago. En algunas ocasiones tengo que contestar dos llamadas al mismo tiempo, atender los radio-comunicadores de las ambulancias que están prestando el servicio de socorro en las calles, y esas llamadas ‘maliciosas’ o ‘calientes’ lo desgastan a uno y obstruyen el paso de la (llamada de) emergencia real”, señala.

Anteproyecto de ley contra vagos

“La gente abusa de estas líneas. A veces ni hablan ni nada, solo por marcar el 128 y, aunque uno cuelgue, del otro lado no, y la línea queda ocupada, obstaculizando la verdadera emergencia”, manifestó un tanto preocupado.

Este fenómeno no solo se da en la Cruz Roja, sino en todas aquellas instituciones que tienen líneas gratuitas de emergencia, como la Dirección General de Bomberos, DGB, el Benemérito Cuerpo de Bomberos, BCB, y hasta en la línea 118 de la Policía Nacional, PN.

Los teléfonos no cesan de timbrar en los centros de operaciones de los cuerpos de socorro.

-“Aló, ¿querés venir a hacer el amor?, te voy a pagar,… te espero en El Malecón”, dice un hombre que para que para evitar ser identificado desactivó en su celular el identificador de llamadas.

“Ya estamos cansados, tenemos identificados todos esos números maliciosos y hostigosos. Hace tiempo se los pasamos a las diferentes empresas telefónicas que existen en el país, para que les cancelaran los chips, pero esa medida genera pérdidas para las compañías y no se hizo nada”, manifestó el sargento Gilberto Mendoza, del Benemérito Cuerpo de Bomberos.

Mendoza y los operadores de esa institución atienden unas mil llamadas a diario y archivan los números de teléfono “hostigosos”, incluso se los memorizan y cuando los ven en las pantallas, no los contestan.

“Aunque las llamadas de falsas emergencias han disminuido un poco desde hace algún tiempo, lo que ahora se ha incrementado son las ‘llamadas acosadoras’, que igual obstruyen la verdadera emergencia. También se ha dado el caso de que cuando los niños de unos dos años de edad marcan el número, dejan ocupada la línea por unas dos horas y cuando uno llama a los padres de familia para pedirles que tengan más cuidado, nos tratan y nos dicen de todo. Considero que todavía la gente no está consciente de la importancia de la línea de emergencia”, señaló el mayor Félix Téllez, subdirector del BCB.

Explicó que hace año y medio se reunieron los representantes de la DGB, BCB, CR y la Policía Nacional, para crear un libro con los números telefónicos de la gente desocupada que llama para molestar, para ver qué tipo de gestión podían hacer, pero lo que se acordó es elaborar un anteproyecto de ley que permita regular ese tipo de actos, dado que la legislación los tipifica como una falta leve.

“Aún no hay respuesta, mientras tanto seguimos esperando”, manifestó Juan Munguía, responsable de logística de Cruz Roja.

“Otras de las opciones que se tenía en mente es cancelar las líneas telefónicas, y cuando la persona llegue a reclamar o averiguar qué pasó, esperarlo con un agente policial y cobrarle determinada multa y, si es reincidente, que enfrente un proceso judicial, para sentar un precedente, pero esto quedó solo como una moción”, agregó Munguía.

También pensaron en pedir a las compañías telefónicas que bloqueen los chips de los celulares de los “maliciosos”. Si la persona bota el chip tendría que comprar otro e incurriría en gastos, pero así se crearía disciplina y consciencia entre la gente.

Los costos

Cada salida de una unidad de transporte de emergencia de las diferentes instituciones tiene un costo, y con las llamadas falsas la inversión se pierde.

Por ejemplo, los responsables de Cruz Roja relataron que en una ocasión una ciudadana llamó a la línea de emergencia de Cruz Roja solicitando ayuda, porque había ocurrido un accidente de tránsito y aseguraba que había tres personas prensadas entre la chatarra.

La Cruz Roja movilizó dos ambulancias y una unidad de rescate hacia el kilómetro 27 de la Carretera Vieja a León, donde aparentemente estaba la tragedia.

“Pero al llegar al lugar se verificó que no había nada grave, únicamente había un volcón y el conductor estaba ileso. Pero esa salida ocasionó gastos de transporte, depreciación del vehículo y tiempo perdido”, dijo Munguía.

La Cruz Roja invierte 3,000 o 3,500 córdobas día de por medio para llenar el tanque de combustible de una ambulancia con motor diesel. Si el vehículo es de gasolina, se utilizan mil córdobas más.

En cambio cuando una unidad de Bomberos sale, se invierten 80 dólares de combustible. “Cuando la llamada es falsa, la institución es la perjudicada”, manifestó el mayor Félix Téllez.

Extraños bromistas

Los teléfonos no paran.

- “Mmmm…. mmmm” se escuchan los gemidos de una mujer joven

- “Aló, aló”, contesta desde el otro lado del hilo telefónico el bombero de turno. Un hombre recio, alto, que ya peina las canas, que a sus sesenta abriles son difíciles de ocultar.

El operador, que obtiene como respuesta más de los mismos “suspiros alborotados”, cuelga el auricular.

Vuelve a sonar el teléfono… ahora la voz es de un hombre que le pide sexo.

-“Aló amor, estás bien rico, ya te conozco…”

-“Usted está llamando al número de emergencia de Cruz Roja...”.

-“Sí, ya sé y quiero pasar la noche con vos, muñecote…”

El operador cuelga y escapa del hombre misterioso.

Ahora son grabadas

Para detener ese tipo de llamadas “calientes” y “falsas”, la Policía Nacional implementa desde 2007 un sistema que permite grabar las conversaciones, las cuales quedan registradas con los datos de la persona que utiliza el número de emergencia de la Policía, el 118.

“Nuestro sistema nos permite tener un historial de cada persona de las cinco mil que a diario llaman, y las clasificamos en hostigosas, maliciosas, reales y de traslados. En las llamadas reales tenemos los accidentes de tránsito, los delitos, las faltas y los enfrentamientos de pandillas”, explicó el comisionado Tomás Velásquez, jefe del Centro de Operaciones de Managua de la Policía Nacional.

El próximo año la Policía hará una reingeniería en el sistema, para lo cual invertirá dos millones de dólares. Actualmente hay ocho operadores policiales atendiendo la línea de emergencia 118, pero esperan duplicar la cifra el año próximo.

“Nuestro Call Center —modestia aparte— es uno de los mejores que hay a nivel interinstitucional, tiene sistema automatizado, fibra óptica y teléfonos digitales con mayores operadores, pero todo esto es a base de mucha inversión. Este sistema permite bloquear aquellos números hostigosos”, agregó Velásquez.

Los operadores se toman un receso de 15 o 30 minutos para relajamiento y distracción, “porque no es fácil estar pendiente de tantas llamadas”, señaló el comisionado, quien formó parte del equipo que diseñó el programa que utilizan.

El sistema permite visualizar en qué punto está cada agente motorizado o patrulla policial, de tal manera que en menos de cinco minutos un oficial se hace presente al lugar.

“De las cinco mil llamadas que a diario se reciben, apenas unas 300 a 400 son reales, es decir que realmente necesitan atención policial un 8% y un 18% son de transferencias, y otro 74% son de las llamadas hostigosas o maliciosas”, explicó Velásquez.

Pero en las centrales telefónicas de la mayor parte de las entidades de auxilio no hay sistemas sofisticados que graben las llamadas de los hostigadores. Ahí el sonido de los teléfonos simplemente no cesa.

- “Hola, ¿esta es la línea de los hombres con ‘mangueras’?”, pregunta un hombre en la línea 911.

- “Es el número de emergencia de los Bomberos señor, cuál es su urgencia”, responde el operador.

- “Ay!, pues que me estoy quemando de amor por vos”, le contesta la voz anónima.

Pero esas llamadas que a muchos generan risas, al mayor Félix Téllez, subdirector del Benemérito Cuerpo de Bomberos, no le vienen en gracia, pues no olvida que “en enero de 2001 perdimos a tres compañeros en un accidente de tránsito en los semáforos de la Asamblea Nacional. Iban a cubrir un incendio que al final se descubrió era una falsa alarma”.

Sanciones no se aplican

El artículo 535 del Código Penal tipifica las llamadas maliciosas y hostigosas como Llamado falso a la Policía, Bomberos o Cuerpos de socorro.

“El que por alarma o llamamiento injustificado provoque una salida de la Policía, de un carro de Bomberos o de una ambulancia, se le impondrá una pena de diez a 30 días multa o de trabajo en beneficio de la comunidad, de diez a treinta jornadas de dos horas diarias”, dice el artículo.

Sin embargo, pese a las miles de llamadas de este tipo que a diario reciben las instituciones de emergencia, hasta ahora no se conoce un solo caso de castigo por este delito en el país.

Sanciones no
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