29 de julio de 2012 | 00:00:00


Adolescentes insensatos llaman a la Policía, amenazando a personalidades

Managua, Nicaragua | elnuevodiario.com.ni

Bromas telefónicas peligrosas


Las instituciones que se ven perjudicadas son: el Benemérito Cuerpo de Bomberos, la Cruz Roja, la Dirección General de Bomberos, y la Policía Nacional

Por Carlos Larios | Nacionales

Bromas telefónicas peligrosas
Algunos adolescentes se meten a serios problemas cuando amenazan de muerte a funcionarios públicos, a través de la Policía.
Doctora Nubia Arévalo, directora de la Unidad Especial de la Niñez y Adolescencia, del Ministerio Público. MANUEL ESQUIVEL / END



No se trató de una broma cualquiera. Tres adolescentes, en diferentes hechos y circunstancias, pasaron el susto de sus vidas junto a sus respectivas familias, luego de que a través de llamadas telefónicas anónimas decidieran llamar a la Policía Nacional, para amenazar de muerte al Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra; a la primera comisionada Aminta Granera, Jefa de la Policía, y para alertar que un avión cargado de mexicanos venía a Nicaragua a preparar la fuga de los miembros del Cártel de Sinaloa.

Un adolescente de 15 años de edad, originario de la ciudad de Granada, llamó al número de emergencia de la Policía, el 118, desde su teléfono celular, para decirle al oficial que le contestó --en el Puesto de Mando de la Delegación policial Ajax Delgado-- que “vamos a matar al presidente Daniel Ortega”. Era el 11 de agosto de 2008, a las 6:10 pm.

De inmediato, las autoridades policiales se dieron a la tarea de rastrear el número telefónico y a su propietario y, ocho días después retuvieron al adolescente para interrogarlo. El “chavalo” reconoció haber realizado la llamada cuando estaba en su cuarto viendo televisión. La Policía pasó el expediente del caso al Ministerio Público, MP, por los delitos de amenazas y terrorismo telefónico.

Meses después, el 26 de noviembre de 2008, el MP solicitó a la Policía una ampliación de la investigación, con el fin de que se tomara la declaración del presidente Ortega, pero la misma no fue cumplida, por ello y porque el adolescente aseveró que se trató de una broma y que no pensaba ejecutar su amenaza, la Fiscalía prefirió desestimar el proceso. Además, el muchacho se comprometió a “no volver a hacerlo”.

Otra llamada insensata

Otro adolescente, de 16 años de edad y originario del municipio de Sébaco, se apropió unos momentos del teléfono celular de su hermano, para llamar al número 118 de la Policía y decir: “Voy a matar a la primera comisionada Aminta Granera”, además de ofender con palabras soeces a la oficial que atendió la llamada. Corría el 29 de diciembre de 2007, a las 5:17 de la tarde.

Las autoridades policiales dieron con el paradero del adolescente y lo interrogaron, pero este les aseguró que se trataba de una broma. Aun así, el MP mandó a ampliar las investigaciones, para que se entrevistara a la primera comisionada Granera, como ofendida, pero esta diligencia no se cumplió, por lo que la Fiscalía solicitó un sobreseimiento provisional.

“En este caso se estableció que el adolescente, aparte de que era una persona que no tenía una familia debidamente conformada para apoyar su desarrollo, era un consumidor de drogas; pero su afán de fastidiar a la comunidad se vio reflejado ahí, con la llamada que hizo”, aseveró la doctora Nubia Arévalo, directora de la Unidad Especial de la Niñez y Adolescencia, del MP.

Órale, ahora con los de Sinaloa

La siguiente broma no anduvo alejada de la realidad. El pasado 31 de octubre de 2007, a las 9:18 de la mañana, un adolescente de 14 años, originario del municipio de Nindirí, utilizó su teléfono celular para llamar a la Policía y advertirles “que se prepare la Policía Nacional del Distrito Ocho, porque viene un avión de mexicanos a preparar la fuga del Cártel de Sinaloa”.

La oficial que recibió la llamada, de inmediato dio aviso a sus superiores y esto creó zozobra en las filas policiales, ya que en abril de ese año habían capturado a cinco mexicanos y 16 personas más, entre mexicanos, guatemaltecos y nicaragüenses que pertenecían al Cártel de Sinaloa. Estos fueron detenidos en el kilómetro 33 de la Carretera Norte, cuando intentaron evadir un retén policial.

En agosto de 2009 las autoridades policiales y del Ministerio de Gobernación manifestaron públicamente que los peligrosos reos pretendían fugarse del Sistema Penitenciario de Tipitapa, “La Modelo”, pero finalmente fueron extraditados a México, donde están cumpliendo su condena.

La investigación policial también determinó que el “chavalo” también realizó llamadas telefónicas a la Cruz Roja de la ciudad de Masaya, para dar avisos de supuestos accidentes automovilísticos y supuestas agresiones entre pandillas, lo cual produjo que los miembros y unidades de esa institución se movilizaran a corroborar la información y brindar el auxilio requerido.

Expedientes incompletos

“El Ministerio Público no ejerció la acción penal, porque las entrevistas a las víctimas, que fueron solicitadas mediante una orientación jurídica a la Dirección de Auxilio Judicial, nunca fueron recepcionadas… La Policía no está para desistir o no de seguir investigando un caso, sobre todo en un caso tan grave como cuando las personas amenazadas son la Jefa de la Policía y el primer ciudadano de nuestro país”, recordó Arévalo, funcionaria del MP.

Arévalo aseguró que se entrevistaron con los adolescentes involucrados en los casos y con sus familiares, para hacerles tomar conciencia sobre el daño que ocasionan a las instituciones del sistema de justicia y a las que prestan un servicio benemérito a la población, como es el caso de la Cruz Roja o de los Bomberos.

“No se determinaron problemas psicológicos en los adolescentes, sino se trataba de casos de adolescentes que cometieron una travesura, una vagancia, pensando que eso nunca iba a repercutir en verse involucrado en una actividad ilícita”, indicó la funcionaria, quien agregó que estos “chavalos” provienen de familias pobres y no están vinculados con personas que ostentan el poder político o económico en Nicaragua.

“Chavalos” buscan su momento de “mala fama”

La psiquiatra Gioconda Cajina López explicó que los adolescentes conciben la vida como cambios que pasan rápidamente, lo que implica que se aburren fácilmente de todo, y bajo la influencia de hechos violentos o absurdos que ven en la televisión, pretenden, en ocasiones, imitarlos en la vida real para lograr su momento de “mala fama”.

“A uno de mis pacientes le pregunté que cómo miraba su futuro, y él me respondió: ´Yo voy a ser una persona muy importante´; y, ¿cómo vas a hacer para lograrlo?, le volví a preguntar, y el hermano de mi paciente que estaba también en la consulta, dijo: ‘Matando a una persona muy importante’; entonces dice mi paciente que viene ya medio esquizofrénico de tanta marihuana: ‘Por ejemplo, matando a Daniel Ortega”, relató Cajina.

La psiquiatra indicó que uno de los problemas es que algunos padres de familia son sobreprotectores y no dejan crecer a sus hijos, por lo que recomienda hablar con ellos sobre este tipo de vagancias o amenazas.

“Debemos decirle a nuestro hijos que si cometen una falta pública, irán a la cárcel, o sea, se debe hablar francamente y decirles que nosotros no vamos a responder si ellos faltan a la ley, pero además hay que ayudarlos a que conozcan la ley”, exhortó Cajina.

Instituciones perjudicadas

Las instituciones que se ven perjudicadas por las “bromas” que hacen algunos adolescentes son: el Benemérito Cuerpo de Bomberos a través de su línea 120, la Cruz Roja con el número de emergencia 128, la Dirección General de Bomberos con el 115, y la Policía Nacional con el 118.

Esta última institución desde 2007 graba las llamadas, para tener un registro e identificar a las personas que las hacen. Los uniformados a diario reciben 5 mil llamadas, de las cuales apenas entre 300 a 400 son reales, mientras la gran mayoría son realizadas por personas hostigosas o maliciosas.

Operadores de estas instituciones aseguran que han reportado a las empresas telefónicas, los números que utilizan las personas hostigosas y bromistas que afectan sus labores, para que los desactiven, pero señalan que los empresarios no han hecho nada porque incurrirían en pérdidas.

Lo que dice la ley

El artículo 535 del Código Penal tipifica las llamadas maliciosas y hostigosas como: “Llamado falso” a la Policía, Bomberos o Cuerpos de Socorro. “El que por alarma o llamamiento injustificado provoque una salida de la Policía, de un carro de Bomberos o de una ambulancia, se le impondrá una pena de 10 a 30 días multa o de trabajo en beneficio de la comunidad, de 10 a 30 jornadas de dos horas diarias”, dice el artículo.

Sin embargo, pese a las miles de llamadas de este tipo que a diario reciben las instituciones de emergencia, hasta ahora no se conoce un solo caso de castigo por este delito en el país.


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