6 de septiembre de 2012 | 00:04:00


Sacudida de 7.6 grados Richter causó pánico y activó alertas

Managua, Nicaragua | elnuevodiario.com.ni

Sismo trastorna Nicaragua


Evento detuvo la actividad en los centros laborales y educativos, y después llegó la angustia cuando la red de telefonía celular no permitió hablar con los familiares

Matilde Córdoba y Johnny Cajina | País

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Un hombre revisa los daños producidos por el terremoto en el edificio de la municipalidad en Nicoya (Costa Rica). END/EFE/Jeffrey Arguedas

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A las 8:42:09 am de ayer, el enfermero Víctor Manuel Ruiz canalizaba a una paciente en la Sala de Hemato-Oncología del Hospital “Manolo Morales”, cuando sintió mareos. Muy cerca de allí, Jennifer González, de 14 años, corría con su bebé prematuro en brazos buscando un lugar seguro en el parqueo del Hospital “La Mascota”.

A esa hora, la pequeña Ashley Rodríguez, estudiante del segundo grado B del Centro Escolar España, jugaba “arriba” en los pasillos de la escuela.

Róger Chávez ubicaba los frascos de champú, de acondicionador, las pinturas de uña y las cremas para alisar cabello, en una vitrina de su tramo en el Mercado “Roberto Huembes”. Alguien cercano a él gritó: “¡Temblor!”, pero igual que los demás comerciantes, siguió en el ajetreo matutino de ubicar uniformemente los productos que ofrece desde hace 17 años.

En la premura por colocar los utensilios de plástico que vende, Tania García observó cómo se mecían las piñatas guindadas en lo más alto del tramo vecino, pero no hizo nada. Se quedó quieta y asustada.

A esa misma hora, el ginecólogo Francisco Guardado realizaba una histerectomía en el quirófano de Salud Integral. La tierra empezó a moverse, pero no se fue la luz, así que solo se mantuvo calmo y siguió operando.

Wendy Martínez, de 17 años, estudiante del Quinto Año A del Colegio Bautista, estaba en la biblioteca a las 8:42 am de ayer. Los estantes se balanceaban como si abajo alguien meciera la escuela. Una sirena como de ambulancia empezó a sonar, y los 1,300 estudiantes del Bautista buscaron las rutas de evacuación. ¿Temblor o incendio?, se preguntaban algunos despistados que no sintieron el movimiento telúrico.

Pero no era un incendio, sino un temblor, y no cualquier temblor. El de ayer, cuya magnitud fue de 7.9 en la escala de Richter, tambaleó a la población en el Pacífico de Nicaragua, y principalmente en Costa Rica, pues el epicentro fue localizado ocho kilómetros al noreste de Sámara, Nicoya.

En el país del sur el sismo fue considerado como el segundo más fuerte registrado en la historia de esa nación. Hace 190 años que la tierra no se movía así en Costa Rica.

El sismo activó la alerta de tsunami en toda la costa del Pacífico de Nicaragua, se evacuó a los pobladores de las zonas costeras, se suspendieron las clases en centros educativos, y las redes de telefonía celular colapsaron, debido a que todos querían comunicarse con sus familiares.

La sísmica Managua

En Managua, el temblor trajo a la memoria recuerdos ingratos y miedos escondidos. Víctor Manuel Ruiz, vestido con el típico uniforme blanco de los enfermeros, acaba de salir a almorzar, lleva en las manos una portavianda, y cuenta que el sismo le recordó la Navidad de 1972.

Sin embargo, cuando la tierra se mecía, lo primero que pensó fue que el desayuno le estaba provocando mareos, pero al instante reaccionó: es un temblor. “Tranquilos, tranquilos”, dijo en voz alta, para que no solo escuchara el paciente que atendía, quien entonces estaba orando, sino los otros 19 que estaban en la sala.

En el viejo casco de Managua, en el noveno piso del Seguro Social, una empleada estatal que solicitó ocultar su identidad, y sus compañeros de oficina, pensaron lo peor cuando el viejo edificio que sobrevivió en pie --pero con severos daños-- al terremoto de 1972, comenzó a moverse sin parar.

“Al comienzo guardamos la calma esperando que pasara el temblor, pero cada vez fue más fuerte, y decidimos no esperar el llamado de los responsables de emergencia. Cuando el piso comenzó a moverse de lado a lado, muchos comenzaron a gritar, y sin que nadie lo orientara comenzamos a evacuar ya en calma”, comentó la trabajadora.

La alarma que funciona para todos los pisos, excepto para los ocho y nueve, ya se había activado cuando los empleados descendían. “Nos quedamos atascados entre los pisos dos y tres, debido a que habían unas reparaciones y estaban encintadas las escaleras. Tuvimos que romper las cintas para continuar, aunque muchos empleados de esos pisos no salieron a la calle”, cuenta.

Tras la calma inicial siguieron escenas de pánico en el Seguro Social. “Hubo gente que entró en shock y se sentó a llorar en las escaleras de salida, y otros compañeros se encargaron de sacarlas del edificio”, agregó.

Luego del susto ocasionado por el sismo comenzó otro tipo histeria, la causada por la incomunicación.

“Los que a esa hora teníamos a nuestros niños en las escuelas, lógicamente nos desesperamos. Extrañamente, luego de 20 minutos nos pidieron que regresáramos a trabajar, cuando las orientaciones en los simulacros indican que se debe esperar más tiempo. En resumen, la evacuación real no funcionó como estaba planificada”, dijo la joven de 30 años.

En el extremo sur de la ciudad, en las oficinas Discovery 1 y 2, la evacuación sí fue exitosa. Mario Moncada, periodista que labora para una empresa ubicada en la segunda planta del Edificio 1, dijo que el temblor puso a prueba el plan de evacuación que apenas semanas atrás habían simulado.

“Todos salimos en orden y en tiempo, no hubo más que una persona desmayada que fue atendida por el personal a cargo de los primeros auxilios”, dijo Moncada, mientras se reponía del susto a eso de las 9 am.

Susto es lo que menos sintieron los estudiantes del Instituto Maestro Gabriel. Una hora después del sismo, todos estaban preocupados por ubicarse en la fila para subirse al bus que los llevaría a la hacienda San Jacinto.

A las 11 am en ciertos colegios públicos, algunos niños aún esperaban que sus padres llegaran a recogerlos. El Mined orientó suspender las clases por las posibles réplicas, y para garantizar la seguridad de los alumnos.

 


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