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El Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, pedirá el apoyo de la Unesco para frenar la deforestación en Bosawás, una de las reservas de vida silvestre más grandes de Centroamérica, informó este martes una fuente oficial.

El gobierno solicitará la cooperación de la Unesco “para atender los patrimonios materiales e inmateriales de Nicaragua, como las reservas de la Biosfera de Bosawás”, entre otros, anunció la primera dama y portavoz oficial, Rosario Murillo, a medios gubernamentales.

Murillo dijo que el tema será conversado en la reunión que Ortega tiene previsto sostener el jueves con la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, Irina Bokova, quien llega este miércoles a Nicaragua como parte de una gira regional.

“Es una visita importante en la que nosotros buscamos cómo afianzar el apoyo de la Unesco” en diversos temas, subrayó Murillo.

Bosawás --uno de los grandes pulmones de Centroamérica declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera en 1997-- ha perdido en los últimos años cerca de 100,000 hectáreas de bosques a causa de la tala ilegal de madera, según el gobierno y grupos ambientalistas.

“En 12 o 10 años no quedará nada si no se toman medidas”, advirtió el lunes el presidente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible, Fundenic, y asesor de medio ambiente del gobierno, Jaime Incer.

La titular del ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), Juana Argeñal, aseguró este martes que el “gobierno está tomando las medidas (necesarias) para evitar que se sigan introduciendo” a la reserva colonos y traficantes de madera.

Las acciones se realizan con el apoyo de unos 700 miembros del Batallón Ecológico del Ejército, que fueron enviados a cuidar la reserva situada sobre 19,926 kilómetros cuadrados al noreste de Nicaragua. También se prohibió la continuación de actividades agrícolas, ganaderas y la caza, dijo la ministra.

En la selva viven unos 40,000 indígenas de las etnias miskita y mayangna, que han sido afectados por la deforestación, la invasión de más de 10,000 colonos, y últimamente también por el tráfico de drogas.

Lucha indígena

La lucha de los territorios indígenas por la preservación del “pulmón” verde de Nicaragua y Centroamérica ha dejado luto, muertes y amenazas de colonos que podrían superar en cifras a la población indígena en Bonanza, Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN.

La última víctima por la violencia que impera en Bosawás fue Elías Charly Taylor, un guardabosque del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, a quien haberle llamado la atención a colonos que talaban árboles en la zona de Zulun --80 kilómetros al noreste del municipio de Bonanza-- le costó la vida.

Taylor, líder indígena de Musawás, que por décadas recorrió la selva tropical de Bosawás, antes había recibido amenazas de muerte por colonos, quienes le advertían las consecuencias de su trabajo, hasta que el pasado 25 de abril cayó en su lucha por parar las heridas en el núcleo de Bosawás.

Gustavo Sebastián Lino, representante del Territorio Mayangna Sauni As, recordó que la lucha indígena por preservar el bosque y su biodiversidad se remonta desde 1905, tarea que han heredado de sus ancestros, y aunque esta les ha causado grandes bajas, seguirán luchando hasta lograr el desalojo de los invasores.

Según el representante del Territorio Mayangna Sauni As, en los últimos años han muerto al menos diez líderes indígenas en diferentes sitios, por enfrentamiento con colonos.

Añadió que las invasiones aumentaron desde 2007, después del huracán Félix. Desde entonces han alertado a las autoridades sin tener ningún resultado.

(Con la colaboración de Leyla Jarquín)

 

Patrullajes tensos

Las comunidades indígenas realizan patrullajes por sus territorios, los cuales son conformados por líderes de todas las comunidades de cada sector. En estos patrullajes se han encontrado a colonos con armas de guerra.

 

Los invasores

Según un diagnóstico realizado por los gobiernos territoriales indígenas mayangnas, desde 2009 la presencia de colonos ha aumentado en los territorios indígenas.
En el Territorio Mayangna Sauni As se encuentran asentadas 106 familias, para un total de 630 personas, en 15,000 hectáreas de bosque arrasadas.
Por otro lado, los mayangnas Sauni Bu estiman unas 85 familias invasoras, para una población de 550 personas, que han destruido 20,000 hectáreas de bosque.
En el Territorio Mayangna Sauni Bas, calculan unas 327 familias mestizas, que suman 1,800 personas. Creen que el daño al bosque alcanza 30,000 hectáreas arrasadas.