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Estudió Farmacia en la UNAN-León, Biología en Estados Unidos, cursó varios postgrados en universidades norteamericanas, los cuales abarcaron Ecología, Medio Ambiente, Historia, Geografía, y casi en forma paralela aprendió a dominar la Astronomía.

Este personaje es el doctor Jaime Incer Barquero, quien a sus 74 años lleva acumulados 45 años de vida profesional dispersos en unos 20 libros que ha escrito, además de haber recibido una distinción de la National Geographic Society de EU, como líder conservacionista.

Don Jaime, que todos los días se levanta a las siete de la mañana, nació en Boaco, pero sus estudios de primaria y de secundaria los hizo en Managua hasta bachillerarse en el Pedagógico, para después viajar a León a cursar la carrera de Química y Farmacia, y llegó a convertirse en 1958 en el mejor alumno de la promoción en la UNAN.

Luego, logró obtener una beca que lo llevó a hacer su segunda carrera profesional en Biología a nivel de maestría.

Fue el primer nicaragüense que se graduó de biólogo en la Universidad de Michigan, para después iniciar un posgrado en Geografía. Al regresar a Nicaragua, en 1963, comenzó a trabajar en planificación en el Ministerio de Educación, y después organizó la Escuela de Biología de la UNAN-Managua, donde trabajó ocho años.

En 1972 fue invitado por la UCA para hacerse cargo de las carreras de la Facultad de Humanidades y Ciencias, donde laboró siete años. Simultáneamente a esos trabajos académicos que llevaba a cabo, don Jaime estuvo muy ligado al entonces llamado Instituto Geográfico Nacional, ahora Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter.

En ese instituto profundizó los estudios geográficos que realizó en Estados Unidos, y llevó a cabo numerosas expediciones por toda Nicaragua para estudiar su ecología y su geografía, y así obtener la experiencia práctica para escribir libros sobre esos temas.


Su paso por el Marena
Después de esa experiencia en el campo, regresa a Estados Unidos a impartir cátedra en la Universidad de California y en la Universidad Estatal de Florida. Vuelve durante la Administración de Violeta Chamorro para hacerse cargo del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).

Desde esa cartera, don Jaime comenzó a desarrollar los parques nacionales de las reservas de biosfera y los proyectos ecológicos locales y regionales, en lo cual trabajó junto a colegas centroamericanos, sin dejar de ser investigador de la ecología y de la geografía, y sin dejar de recorrer toda Nicaragua.

Después de esa tarea continuó asociado a la biblioteca del Banco Central donde escribió y editó varios libros sobre temas geográficos e históricos, étnicos e incluso educativos, porque elaboró libros para maestros y estudiantes, labor en la que todavía trabaja.

Paralelamente a las actividades profesionales y académicas, Incer Barquero desde hace 60 años estudia astronomía por su propia cuenta, y ha llegado a dominar esa ciencia con bastante experiencia, tanto que actualmente prepara un manual de astronomía y un calendario astronómico para 2009, declarado por la Unesco como el “Año Internacional de la Astronomía”, porque se cumplen 400 años del invento del telescopio por el sabio italiano Galileo Galilei.


Miembro de muchas organizaciones
Don Jaime a lo largo de los años ha pertenecido a numerosas organizaciones culturales. Actualmente es el presidente de la Academia de Historia y Geografía; presidente de la Fundación Natura involucrada en asuntos de ecología. Tres universidades nicaragüenses le han otorgado el título de Doctor Honoris Causa, y ha recibido distinciones especiales de la Asamblea Nacional y de la Alcaldía de Managua.

Es fundador del primer parque nacional del Volcán Masaya, así como de la reserva natural del volcán Mombacho y del cerro Musún, en su papel de ecólogo. Ha recibido algunas distinciones internacionales, entre ellas la de National Geographic, que hace dos años lo nombró “Líder latinoamericano de la conservación”.

Tanto en sus escritos y declaraciones a los medios de comunicación social, Don Jaime siempre ha estado predicando a favor del medio ambiente y criticando todo aquello que lo destruye, “labor que vengo haciendo desde hace muchos años y hasta dirijo fundaciones en proyectos ligados con los aspectos ecológicos”.

Ha participado en estudios de impacto ambiental de probables rutas interoceánicas a través de Nicaragua y también en planificación territorial, en “vista de que combino mis conocimientos geográficos y ecológicos que me dan una visión clara de lo que se puede hacer o de lo que no debe hacerse en Nicaragua”.

¿Puede citar un ejemplo de algo que haya recomendado no hacer en Nicaragua?, le preguntamos al especialista:
“Casi siempre es más el número de cosas que no deben hacerse que las que se hacen, en materia de la contaminación, la basura, la destrucción de los bosques y de la fauna, la introducción de peces foráneos en los lagos de Nicaragua”.

Para el especialista, ese tipo de cosas que nunca debieron hacerse “son un atentado no sólo para la economía, sino para la ecología, ya que la naturaleza de Nicaragua está perdiendo la capacidad de promover el desarrollo”. “Un país sin agua, sin bosques, sin fauna, sin paisajes y lleno de basura, no es un país viable dentro de lo que se esperaría de Nicaragua para competir en los procesos de globalización en los mercados internacionales”, advierte Incer Barquero.


Posibilidad de un aluvión
Coincidió Incer Barquero con las recientes afirmaciones del Alcalde de Managua, ingeniero Dionisio Marenco, de que Managua puede ser golpeada por un aluvión como el que enfrentó hace más de 140 años, debido al despale de la Cuenca Sur en los últimos 25 años.

“Este tema lo conozco desde hace 40 años. Hemos denunciado esto y hemos trabajado en la planificación de la Cuenca Sur para evitar ese deterioro, y sobre la posibilidad de un gigantesco aluvión que pende sobre la ciudad de Managua, pero muy poco se hace”.

Para el especialista, “éste es un problema ecológico, económico y social que hay que resolver simultáneamente, y al no hacerlo, el peligro se incrementa cada año que pasa, y ahora estamos más expuestos porque la Cuenca Sur está más deforestada”. Precisa que con los cambios climáticos que se avecinan, las lluvias permanentes y los huracanes “que se nos van a venir encima en los próximos años, creo que Managua va a sufrir muchos daños, muchas pérdidas de vidas y Nicaragua va a atrasarse más de lo que está”.


Lo que hacen en la Cuenca Sur son soluciones temporales
Sobre el protocolo que acaba de firmar el alcalde Marenco con el Embajador de Noruega, Kristen Christensen, por 7 millones de dólares para hacer trabajos de contención en la Cuenca Sur, Incer Barquero dijo que no va a terminar con el peligro que acecha a Managua, porque “son soluciones temporales de emergencia” para contener el problema.

“El problema hay que atacarlo de raíz y lleva varias etapas: educar a la gente que vive en la Cuenca Sur a reforestar, pagarles por ese servicio, impedir que se siga cultivando en esas laderas y no seguir con asentamientos, porque éstos lo que hacen es despalar.

Don Jaime dice que Managua debe tener un límite en su expansión hacia el sur para no sufrir toda esa agua que cae y no se infiltra porque hay urbanizaciones, o porque no hay árboles que la retengan. “Después se inundan los barrios y se producen todos esos estragos que vemos junto al lago”.

Incer Barquero considera que ya las autoridades debieran declarar la franja costera del lago de Managua como una zona de conservación y de protección, y buscarle una solución a esa gente que se asentó a orillas del lago y ya no vuelvan más a exponerse en ese lugar. Hay que desarrollar un bosque costanero que de alguna manera contribuya a disminuir la insalubridad de la costa, los mosquitos, los pantanos y frene la erosión.


Ruta costanera
De paso, Incer Barquero llamó la atención que después de hacer lo que recomienda sobre el sector costero del lago, urge abrir una ruta para que cualquier persona que viene en su vehículo desde la altura del Aeropuerto Augusto C. Sandino no pase por la Carretera Norte cuando vaya a conectar con la Carretera Sur.

Dice que la Norte es muy traficada, y con tantos semáforos que provocan atrasos. “Ya debería haber una vía arbolada donde no circulen ni buses ni camiones. Éste es, precisamente, el concepto de ‘Ecología Urbana’ que en Nicaragua no se utiliza y sirve para planificar la ciudad no sólo para que esté sana, sino amena”.


Sobre los fenómenos astronómicos
Finalmente, don Jaime al hablar como astrónomo, dijo que en lo que falta del año no hay ningún fenómeno espectacular, “a menos que aparezca una cosa inesperada en el cielo como un cometa, sin embargo, la agrupación nuestra (Asociación Nicaragüense de Astrónomos Aficionados) hace una gran labor con estudiantes, profesores y gente curiosa: damos cursos, escribimos libros, hacemos observaciones con telescopios”.

Anunció que trabaja en la elaboración de un calendario astronómico, lo que es un ejercicio único en toda Centroamérica, pero el problema para hacer algo así no es fácil, “porque no patrocinamos ni cigarrillos, ni bebidas alcohólicas, ni nuestros almanaques traen imágenes de mujeres desnudas, pero de vez en cuando aparece alguna empresa o alguna persona diciéndonos que nos van a ayudar”.

Dijo que hay eventos que no se pueden pronosticar y están fuera del conocimiento astronómico. “Nos puede caer un meteorito”, dijo, porque “esas piedras viven cayendo, lo que pasa es que la gente no los detecta como tales”.

Indicó que hay una polémica --dentro de los conocedores del tema-- sobre si el Valle de Pantasma, en Jinotega, es un cráter volcánico, producto del impacto de un meteoro de cierto tamaño que provocó una caldera de casi 15 kilómetros de diámetro con 600 metros de profundidad.

“La humanidad está amenazada por los meteoritos”, dice don Jaime, quien señaló que un meteoro puede a veces explotar antes de estrellarse. La explosión equivale a miles de bombas atómicas.

“El problema no es tanto el tamaño del meteoro, sino la velocidad con que impacta en la tierra y la cantidad de energía que libera”, indicó.

El meteorito que chocó hace 60 millones de años en lo que hoy es Yucatán, no era mayor de 10 kilómetros, pero “venía con tanta energía que produjo un cráter de 250 kilómetros de diámetro, quemó la atmósfera, el bosque y terminó con los dinosaurios, y eso nos puede pasar a nosotros mañana o dentro de varios millones de años”.


La inmensa vulgaridad de los rótulos y mantas
Managua está llena de basura, y lo peor es que han eliminado las arboledas en las carreteras para poner rótulos, como es el caso de la Carretera a Masaya, donde “hay un abuso de rótulos y mantas, lo que es un símbolo de una inmensa vulgaridad”.

Don Jaime dice que la Alcaldía de Managua tiene la responsabilidad de limpiar de rótulos las carreteras, ya que el especialista denomina tal situación como “contaminación visual”, porque hay rótulos cada diez metros. “Ojalá que el próximo alcalde (a ser electo el próximo domingo) haga una limpieza de las carreteras”, recomendó el especialista.

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