•  |
  •  |
  • END

Mientras Nicaragua aporta por segundo un kilogramo de sedimentación a la cuenca del río San Juan, Costa Rica aporta diez kilogramos, y la tendencia con el proyecto minero Las Crucitas, ubicado a cuatro kilómetros del emblemático río nicaragüense, es incrementarse.

Los registros muestran que la carga de sedimentos en el río Sarapiquí, donde se ubica el proyecto minero, excede siempre la de San Carlos en Nicaragua, producto de la precipitación en las cuencas respectivas, ya que en esa región costarricense se superan los cinco mil milímetros anuales de lluvia, es decir de 2 a 6 veces más de la precipitación que se da en el río San Carlos.

En la actualidad, la sedimentación del río es una realidad que afecta el comportamiento físico biológico de los humedales del refugio, señala el ecólogo David Ríos. “El estado de deforestación que presenta la cuenca tanto del lado nicaragüense como del costarricense aporta una mayor cantidad de sólidos disueltos y la turbidez en la desembocadura del río Sarapiquí y la salida a río San Juan, lo que aumenta los niveles de vulnerabilidad, poniendo en riesgo la estabilidad del componente biofísico de esta parte del río”, afirmó Ríos.

El ecólogo David Ríos recientemente realizó un estudio en la zona del río San Juan que aún esta siendo procesado, pero externó su preocupación ante la poca beligerancia demostrada por los nicaragüenses sobre el tema, cuando debemos todos estar conscientes de que el río San Juan es el receptor de una de las principales unidades hidrológicas de la región del sur este del país.

“La zona sobre la cuenca del río San Juan de Nicaragua está influenciada por todas las actividades que se desarrollan tanto en la cuenca del Lago Cocibolca como en Costa Rica, la calidad del agua se ve afectada por las actividades agrícolas y ganaderas de la zona que causan un aumento del contenido de sulfato en las aguas del río, que son del tipo sulfatada y el bajo PH, si a esto le sumamos un incremento de sólidos sueltos producto del proyecto Las Crucitas los grados de contaminación serán mayores poniendo en mayor peligro la Reserva de Biosfera del Sureste de Nicaragua”, dijo el especialista.


Especies peligran
Actualmente el río ya presenta una baja densidad de organismos planctónicos y bentónicos --debido a la pobre calidad del agua del río San Juan-- y de allí que haya escasez de vida acuática.

“El bosque en la actualidad alcanza un 80 por ciento de cobertura y se han contado 145 especies arbóreas y muchas otras especies epifitas, parásitas, acuáticas, arbustivas etc., que lo convierten en uno de los ecosistemas más ricos de Centroamérica”, señaló Ríos.

La zona del refugio de Vida Silvestre Río San Juan de Nicaragua contiene una diversidad de especies muy amplia. En este sitio aún se pueden observar manatíes, dantos, ocelotes y una serie de especies en peligro de extinción.

El registro a la fecha es de 303 especies de aves, 24 de ellas migratorias, treinta especies de mamíferos, veinte reptiles, diez anfibios y 274 especies de insectos. Además, se conocen siete especies de crustáceos marinos y 2 de agua dulce, trece especies de peces marinos y 10 de agua dulce.

“Las investigaciones realizadas en el Refugio de Vida Silvestre Río San Juan ya nos han reportado importantes descubrimientos, pero sigue siendo escaso el material que se ha colectado, lo que no puede sino hacernos pensar en el inmenso depósito de biodiversidad todavía por descubrir una vez que se realicen inventarios sistemáticos y se intensifique la actividad científica, algo que está en riesgo si se activa el proyecto Las Crucitas, porque cambiaría la realidad que se vive en el ecosistema en cuestión”, concluyó Ríos.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus