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Son cuarenta y cuatro que celebraron sus quince. A todas las unen sus ganas de vivir. Fueron diagnosticadas con cáncer y esta noche, cuando terminen de peinarse, colocarse sus tiaras y de vestirse, ingresarán al salón con sus padres o con otro acompañante. Las recibieron treinta cadetes del Ejército y tendrán un solo propósito: divertirse. Reyna Elizabeth Morales Ortiz vino desde San Juan del Sur para participar en este evento, organizado anualmente desde hace seis años por la Asociación Nicaragüense de Madres y Padres de niños con cáncer, Mapanic. Tenía trece años cuando un ojo se le puso amarillo. Luego perdió la visión. “Una tía me llevó al Centro Nacional de Oftalmología, de ahí me trasladaron a La Mascota, me detectaron cáncer y me sometí a tratamiento, recuperando la visión solo en un ojo”, cuenta Morales Ortiz, quien estudia secundaria y quisiera aprender estilismo y repostería.

“Me parece muy bien que nos celebren nuestros quince, ese es el deseo de muchas de nosotras”, dice mientras se escucha que las llaman los organizadores.

Algunas van acompañadas por jugadores del equipo de futbol Walter Ferreti. Visten de rosado bajo, rosado intenso, morado, azul y beige.

Al entrar, un grupo de cadetes del Ejército que está ordenado en fila saca su espada formando un triángulo. Suena “Tiempos de vals” y luego “Quinceañera”. Esta última canción la bailan con los cadetes. Luego viene el brindis. Las chavalas están felices. Aquí no hay enfermedad que valga.

 

 

 

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