•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La fuga de cerebros en Latinoamérica es un tema ampliamente estudiado. Este fenómeno también afecta a Nicaragua, que pierde a una buena parte de sus profesionales.

“Los países más pequeños y más pobres suelen tener porcentajes muy altos de migrantes educados. Esta cifra también es relativamente alta para los países de tamaño medio en Centroamérica, mientras que es mucho más baja para los lugares más grandes y más ricos”, explicó por teléfono el investigador y economista del Banco Mundial, Caglar Ozdën.

031114 talento

Es así como lugares como Haití, Guyana y Belice tienen cerca del 80% de su población educada radicada en Estados Unidos y países centroamericanos como Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras tienen alrededor del 30% de ellos en el país norteamericano. Estos datos revelados en un estudio sobre la fuga de cerebros o “Brain drain” en Latinoamérica realizado por el propio Caglar Ozdën, también indica que en el caso deCosta Rica, Uruguay, Chile y Venezuela, esta cifra baja a un 5% aproximadamente.

Aunque no es una situación nueva, ha ido cambiando con el tiempo. Según el investigador del Banco Mundial, depende de las circunstancias de los países. Mientras años atrás solían irse por seguridad y crisis políticas, actualmente siguen emigrando en busca de mejores oportunidades.

“Puede haber una situación social o política de la que escapan o simplemente buscan mejores oportunidades para los hijos. Es más fácil, para quienes tienen títulos, escapar de esos lugares”, asegura Ozdën.

Áreas con mayor fuga

Médicos, científicos e ingenieros son los profesionales que más tienden a migrar. “Corresponden a áreas universales que no cambian según países, mientras que por ejemplo, las leyes son diferentes en cada lugar”, dice el experto del Banco Mundial.

Comenzando la década del 2000, la diriambina Johanna El Gharbi llegó a Estados Unidos. Había estudiado medicina en la UNAN Managua y luego de haber trabajado en varios lugares de Nicaragua, decidió perseguir el sueño americano junto a su esposo y su hijo de 7 años.

“Yo era la única que trabajaba para mantener a mi familia, por eso decidí venir para acá y me quedé porque vi que mi hijo tenía un mejor futuro académico”, aclara.

Como entró con visa de turista, trabajó en una fábrica de empaque de pescados hasta que legalizó su situación y entró a estudiar una maestría en Salud Pública. Actualmente es la encargada del Centro de embarazo de una de las clínicas del Brigham and Women Hospital en Boston y además se especializó para ser consejera de VIH y para lactancia materna.

El Gharbi pudo destacar en uno de los hospitales más importantes de la ciudad, pero no todos tienen la misma suerte. Cerca del 40% de los latinoamericanos profesionales tienen trabajos que no requieren estudios.

“Conozco muchos profesionales que todavía están en la sombra en este país. Se vinieron buscando una salida a la pobreza, pues con esos sueldos que tenían en Nicaragua no daba para nada y ahora siguen con el sueño de poner en práctica sus conocimientos”, asegura la diriambina.

Estudian afuera

A pesar de que el “Brain Drain” considera en primera instancia a quienes llegan a otro país con un título en mano, lo cierto es que la mayoría de los latinoamericanos considerados como “cerebros” completaron su educación en Estados Unidos y no en sus países de origen.

Algunos colegios en Managua envían a la mayoría de sus alumnos a universidades extranjeras donde el principal destino es Estados Unidos. Los 41 alumnos que egresarán este año del Lincoln International Academy están postulando a instituciones de otros países. Años anteriores solo 5 ó 6 estudiantes se han quedado en Nicaragua, que suele ser los que tienen notas más bajas.

“Tengo varios alumnos que no han regresado. Cuando comienzan a trabajar, si destacan, la misma empresa se encarga de extenderles la visa. La idea es que regresen, pero las oportunidades son muy buenas y los sueldos más altos”, explica la consejera educacional del colegio Lincoln, Claudia Zamora.

En el caso del Colegio Americano, el 84% se va a Estados Unidos, mientras que otros optan por Costa Rica, España o incluso Corea del Sur.

“La mayor parte de la gente envía a los hijos a estudiar a Estados Unidos, no para que no regresen, sino que lo hacemos para que tengan la posibilidad de tener una profesión globalizada y que puedan trabajar en cualquier parte del mundo”, explica Sergio Argüello, presidente del Instituto Nicaragüense de Desarrollo.

“Esto se debe a que aunque Nicaragua ha mejorado mucho, siempre estamos con el temor de que puede haber a futuro una situación de crisis”, agrega.

Traerlos de regreso

Según Argüello, es importante realizar una campaña para que vuelvan los cerebros nicas en el extranjero e inculcar a los jóvenes que vuelvan para poner en práctica lo aprendido afuera.

Nadia Almendárez vive en Nueva York y piensa volver a Nicaragua en unos 6 años. Cuando tenía 14 años le dieron a escoger entre irse con su madre a Estados Unidos o quedarse en Managua con su padre. Como tenía planeado ir a la universidad en el extranjero decidió irse. Estudió en John Jay Collage of Criminal Justice, actualmente trabaja como supervisora de paralegales en una firma de abogados y comenzará a estudiar leyes en la Universidad de Harvard.

Muchos de sus compañeros del colegio Teresiano en Managua también estudiaron en Estados Unidos y mientras algunos volvieron a Nicaragua, otros se quedaron trabajando.

“Al final cuando has logrado tu meta profesional que te has puesto, ya regresas a hacer algo para que tu país sea mejor”, explica Almendárez.

“Cuando cumpla 30 años me gustaría ya estar haciendo algo en Nicaragua”, agrega la joven de 24 años.

 

"Tal vez a corto plazo es más beneficioso quedarse en Estados Unidos, pero a largo plazo es mejor venir a Nicaragua porque podés desarrollar tu propia empresa. Hay más posibilidades de crear empresas en Nicaragua, porque hay mucho más que hacer".

Sergio Argüello, presidente del INDE.

 

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus