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El llamado corredor seco de Nicaragua, en el que están 33 de los 153 municipios del país, son los que más sufren por el cambio climático y donde en los últimos 20 años la temperatura aumentó en 0.10 grados celsius, explicó Denis Meléndez, facilitador de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgos.    

Las actuales condiciones climáticas, agregó, provocan sequías que afectan los cultivos.    

La zona

El denominado corredor seco de Nicaragua lo comprenden los departamentos de León y Chinandega (Occidente), así como Estelí, Madriz, Matagalpa y Nueva Segovia (Norte), donde el año pasado las autoridades se plantearon sembrar un millón de árboles.

En esa zona, el año pasado unos 3,000 niños sufrían de desnutrición luego de que los agricultores perdieran su cosecha a causa de la sequía, de acuerdo con el Gobierno, aunque el Programa Mundial de Alimentos descartó condiciones de hambruna.

Según Meléndez, el corredor seco es el punto más crítico de Nicaragua.

El año pasado la sequía afectó a 108 de los 153 municipios nicaragüenses, dañando la producción de granos y matando a unas 2,500 reses, según cifras de los productores.

Tania Guillén, oficial de cambio climático del Centro Humboldt, dijo que Nicaragua paga las consecuencias de la contaminación generada por los países industrializados.

Agregó que las emisiones de gases como el dióxido de carbono, Metano y Óxido Nitroso son muy bajas en Nicaragua.

“Este es un problema general, ya que afecta a todo el globo terráqueo y no estamos exentos de ellos”, aseguró por su parte Edmundo Umaña, especialista en ciencias ambientales de la Universidad Agraria (UNA).

Aseveró que Centroamérica no produce ni el uno por ciento de las emisiones globales de gases nocivos, como el dióxido de carbono, pero es de las regiones más vulnerables a los desastres naturales.

Desde 1970 hasta 2011, Centroamérica registró pérdidas por US$9,801 millones, sin incluir a Nicaragua, de acuerdo con un informe de la Organización de las Naciones Unidas presentado el año pasado en El Salvador y titulado Informe Regional del Estado de la Vulnerabilidad y Riesgos de Desastres en Centroamérica.

En el caso de Nicaragua, aunque no se precisa el monto que ha perdido producto de los desastres naturales, el informe sí precisa los principales golpes que ha sufrido: terremoto de Managua (1972), inundaciones (1982), y el huracán Mitch (1998).

Acciones

Para Meléndez, en caso de que Nicaragua no tome acciones para mitigar el cambio climático, podría sufrir mayores efectos para el 2020.

La generación de energía a partir de fuentes renovables, que cubren más del 50% de la demanda del país, marca un paso en la dirección correcta, sostiene Umaña.

Justo para 2020, Nicaragua se plantea generar hasta el 80% de su energía a base de fuentes renovables, como eólica, solar, hidroeléctrica y geotérmica.

Guillén explica que de lograrse esa meta, este país reducirá todavía más la emisión de gases nocivos.

El sector agrícola

En el corredor seco nicaragüense el sector agrícola es el que se lleva la peor parte, a causa de las sequías y el estrés hídrico.

“El cambio climático nos está afectando día a día, siendo reflejado en sequías, inundaciones y hasta en los precios de los alimentos”, alertó Guillén.   

La deforestación es otro elemento que actúa en contra del buen clima.

Desde 1950 Nicaragua perdió 3.7 millones de hectáreas boscosas y el promedio anual, en la actualidad, es de aproximadamente 80,000 hectáreas.

“Antes veíamos que el fenómeno El Niño (falta de lluvia) aparecía cada siete u ocho años, ahora lo vemos cada dos o tres”, lamentó Umaña.

Más enfermedades

El panel intergubernamental del cambio climático, creado en 1988 y que emite un informe anual, reconoció recientemente que Centroamérica ha aumentado su pérdida forestal en un 11 por ciento.

Los expertos agregaron que, producto del cambio climático y la deforestación, ha habido mayor incidencia de enfermedades como el dengue, la malaria y el chinkungunya.

A este panel pertenecen más de 800 destacados científicos.

Centroamérica sufre

Costos • El Informe Regional del Estado de la Vulnerabilidad y Riesgos de Desastres en Centroamérica, de la ONU, indica que El Salvador y Costa Rica son los que más pérdidas materiales han sufrido debido a los desastres naturales desde 1970.

En el de El Salvador, el monto de daños asciende a los US$5,369 millones, mientras que Costa Rica suma US$6,000 millones, detalla el informe.

Honduras registra US$1,619 millones perdidos, Guatemala US$1,519 millones y Panamá US$692.2 millones.

El informe presentado en 2011 no detalla los costos que ha sufrido Nicaragua.

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