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Las altas temperaturas que se registran en Nicaragua podrían provocar lluvias intensas, más epidemias como dengue y malaria, agua con parásitos y daños en la agricultura, advirtió ayer el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).

Mientras, los expertos recomiendan a las personas duplicar la ingesta de líquido para enfrentar el bochorno.

“La población tiene que estar clara que el calentamiento tendrá varios efectos en la salud humana y se expresa de distintas maneras, ¿qué queremos decir? desde los fenómenos que se dan a nivel del aire que respiramos, a nivel del volumen de alimentos que pueden ser tóxicos, hasta cuando se presenten fenómenos naturales, como por ejemplo tormentas tropicales de mayor intensidad y con mayor frecuencia”, refirió ayer Guillermo González, codirector del Sinapred.

De acuerdo con el documento elaborado por esa institución, las olas de calor, que son cada vez más comunes, podrían causar insolación, enfermedades hipertensivas, vasculares y renales.

“Los más vulnerables son los ancianos y los niños pequeños, en especial los de zonas urbanas por las islas de calor”, señaló González.

Efectos inmediatos
Denis Meléndez, facilitador de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgo, dijo que en el corto plazo cambiará la calidad de vida de la gente, principalmente entre la población que padece problemas de hipertensión, diabetes y cardiopatías, así como en personas con hábitos de vida sedentarios.

“No a todos nos afecta de la misma manera, son los mismos 36 grados, pero no nos afectan igual”, indicó.

Ayer, la zona Central del Pacífico de Nicaragua, compuesta por Managua, Masaya, Carazo y Granada, tuvo en promedio entre 35 y 37 grados Celsius, al igual que el Occidente del Pacífico (León y Chinandega), según el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

Tomar líquido
El médico internista Mario Arteaga recomendó aumentar los niveles de ingesta de líquidos durante las olas de calor.

En promedio una persona debe tomar alrededor de dos litros de agua diario, por lo que sugiere que en estas temporadas se tomen entre tres y cuatro litros de agua por día para reponer lo que se pierde por el sudor y el calor mismo.  

Además, sugirió que los pacientes diabéticos e hipertensos, que suelen verse afectados por este tipo de clima, disminuyan el consumo de sal, comidas grasosas y se reduzca el tamaño de las comidas.

Más epidemias
Otra consecuencia que preocupa al sistema de salud es la posibilidad de una mayor proliferación de enfermedades transmitidas por el mosquito, como la malaria y el dengue, que podrían estar relacionadas a tormentas tropicales intensas que cambiarían los patrones de contagio.

Por ello, el codirector del Sinapred sugirió a lo inmediato que se realicen esfuerzos por fortalecer el sistema de salud.

“Es urgente identificar las debilidades de los servicios de salud y crear capacidades para reducir la vulnerabilidad de la salud ante el cambio climático”, indicó González.

En los últimos días, la sensación de calor ha “cocinado” a los nicaragüenses. De acuerdo con declaraciones del director de Meteorología del Ineter, Managua superó hace unos días su norma histórica y se estima que el calor ha aumentado durante este mes al menos un grado.

En el resto del país, las temperaturas en Occidente, por ejemplo, oscilaron entre 35 y 37 grados, mientras que en la región Norte y Central, a pesar de tener cielos nublados, las temperaturas rondaron entre los 34 y 36 grados.

Para el facilitador de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgo, Denis Meléndez, estas temperaturas son demasiado elevadas, ya que por norma histórica la temperatura promedio de la capital es de entre 32 y 33 grados.

“Salís a la calle y sentís que es un mayor grado que el que está efectivamente en la temperatura. Es probable que la temperatura sea de 36 grados, pero si salgo a la calle siento el golpe como si fueran 38. Eso es por la percepción del cuerpo mismo”, explicó.

Por su parte, José Milán, asesor técnico del Ineter, sostuvo que durante marzo a nivel mundial aumentó 0.85 grados, lo que calificó como un récord histórico.

Milán recordó que durante 2014 se alcanzaron 39 grados en julio en Managua, y en Chinandega 38.

La norma histórica de Managua en abril ha sido entre los 36.4 grados, pero durante la semana pasada la capital alcanzó 37 grados, y ayer incluso llegó a los 38 grados. A eso, se suma la sensación térmica que puede ser de hasta dos grados más.

Ojo con la agricultura

Impacto • El peso que tiene el sector agropecuario para la economía, que aporta el 15.3% del Producto Interno Bruto, es de gran importancia. Sin embargo, es un sector vulnerable a este tipo de eventualidades climatológicas, al depender fundamentalmente de la lluvia.

Por ello, con base en los diferentes escenarios causados por la variabilidad climática planteados por Sinapred, entre las consecuencias más graves para este sector se verán reflejadas en la productividad por manzana.

“La producción agropecuaria se caracteriza porque tiende a incrementarse hasta un cierto nivel, a partir del cual los rendimientos decrecen. La temperatura promedio que permite alcanzar ese nivel de producción está alrededor de 26 grados Celsius, de tal forma que temperaturas mayores o menores de este nivel colocan en riesgo la productividad por manzana”, destaca el informe.

Asimismo, las autoridades sugirieron que los productores adapten los ciclos agrícolas para que las plantas se desarrollen adecuadamente, tomando en cuenta la época de lluvias y los meses de mayor calor.

Otra alternativa para evitar problemas de inseguridad alimentaria, previstos ante la escasez de agua y las sequías, es la rotación de cultivos y seleccionar variedades de semillas resistentes al impacto climático.

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