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Lluvias, truenos, rayos y desesperación. La primera lluvia fuerte de la temporada de invierno desnudó una vez más a Managua y tocó uno de sus puntos más sensibles: una de las zonas donde están las milenarias huellas de Acahualinca, que quedaron bajo un manto de piedras y lodo. Lo que había de las Huellas de Acahualinca.

Varias colonias y barrios de Managua también se arrodillaron ante el aguacero, que tocó los cuatro puntos cardinales de la capital nicaragüense.

A causa de la lluvia, miles de personas sufrieron momentáneamente la falta de electricidad o de agua, mientras que las autoridades ejecutaron planes de emergencia para atender las demandas.

Tubería dañada.

 

Bajo un lodazal      Las calles y obras del barrio Jonathan González son de las más afectadas por la lluvia.

 

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