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Unas horas de lluvia sobre Managua bastan para desnudar la vulnerabilidad de la capital y exponer a muchos de sus habitantes al riesgo de inundaciones, derrumbes y tragedias.

Según datos de la municipalidad, en la capital existen 65 zonas vulnerables o puntos críticos, distribuidos a lo largo de los siete distritos que componen el casco urbano. La mayor parte de estos se ubican en áreas cercanas a cauces, que generalmente rebasan su capacidad debido al caudal de las lluvias que caen sobre la ciudad.

Justo antes de que cayeran las primeras lluvias sobre la capital, el secretario de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, había declarado que el Gobierno municipal ha venido trabajando en la erradicación de estos puntos críticos a través de traslados y obras en las zonas desde el 2009. Sin embargo, el peligro aún persiste.

ESPERAN OBRAS

El barrio Laureles Sur, en el Distrito VII de Managua, es uno de los puntos vulnerables identificados en la capital. Sus habitantes aseguran que, cuando ahí llueve, pocas casas son seguras y es una certeza que más de alguno la pasará muy mal en el barrio, además de que las angostas y maltrechas calles serán afectadas.

“Generalmente el problema se da porque la lluvia que viene desde el lado más alto del barrio se empoza en esta calle y hace que varias casas se inunden cada vez más”, comentó Victoria Ríos, pobladora de Laureles Sur.

Según Ríos, como consecuencia de este problema durante las lluvias de abril reciente, un grupo de sus vecinos fue trasladado del lugar por la Alcaldía de Managua y fue la municipalidad la que les dijo que se realizarían obras de mejora en la zona para reducir las afectaciones.

Todos hacemos algunas medidas, como llenar sacos de arena y colocarlos cuando la lluvia es muy fuerte, pero estábamos haciendo esos preparativos cuando la lluvia nos sorprendió esta semana”. Héctor Molina, habitante del barrio Dinamarca.

“Se supone que se nivelará la calle que da problemas y se reubicará una casa cuyo muro perimetral evita también que el agua corra hacia un cauce, pero hasta ahora solo estamos esperando”, lamentó Ríos.

Las obras de mejora contempladas para esta zona tienen que ver con la instalación de un drenaje pluvial de aproximadamente un kilómetro de longitud, con el cual se lograría encauzar la lluvia que cae en la zona, según explicó Moreno en un recorrido que realizó en el barrio hace más de un mes.

DESCONOCEN PLAN 

Los daños que pueden provocar las lluvias en esta zona son conocidos por la población. Pero a pesar de habitar en un sitio de alto riesgo, Jessica Briones, otra habitante de Laureles Sur, asegura que no está enterada que en la zona exista algún plan de contingencia para hacer frente a las amenazas.

“No se ha oído nada al respecto ni por parte de la Alcaldía ni por parte de los líderes comunitarios, en la última lluvia. Con la del martes el agua ingresó a la casa y se nos llevó varias cosas, eso es lo que toca aguantar al pobre a veces”, comentó Briones.

En el barrio Dinamarca, del Distrito II, otro de los puntos vulnerables en la capital, el poblador Héctor Molina también fue afectado por las lluvias de esta semana, pero según él en su barrio no existe un plan de acción ante este tipo de afectaciones, porque no hay organización de los gubernamentales Consejos del Poder Ciudadano (CPC) que se lo haya dado a conocer.

En estos y otros barrios de la capital, la llegada del invierno obliga a sus habitantes a permanecer pendientes de las señales de las nubes en el cielo. Si por la tarde las nubes son demasiado oscuras y a los pocos minutos escuchan cómo la brisa aumenta de intensidad, saben que será una noche de vigilia, pendientes de que el agua no inunde su hogar.

Vulnerabilidad en varios niveles

CLASIFICACIÓN • En abril, el secretario de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, externó a periodistas durante un recorrido por algunos barrios de la capital que de los 65 puntos críticos que existen en Managua al menos a dos se les puede considerar de categoría “A”, los cuales son el barrio 18 de Mayo (donde en octubre de 2014 se derrumbó un muro que causó la muerte de nueve personas) y el barrio Altagracia.

Mientras, los barrios Santa Rosa y Laureles Sur se catalogan como categoría “B”, por ser zonas que recurrentemente sufren inundaciones por lluvias.

Otros 37 barrios están ubicados en la categoría “C”, como zonas vulnerables en dependencia de la cantidad de lluvia que se registre.

Finalmente, cinco barrios costeros del lago Xolotlán componen los puntos críticos categoría “D”, también por el riesgo a inundaciones, y el barrio Jonathan González es el único que integraba la categoría E, con un riesgo presente, pero menor.

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