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“Yo solo quiero estar seguro (de) que tendré al menos un funeral decente en Nicaragua. No quiero terminar olvidado en un cementerio de la prisión en Texas”, es la petición del nicaragüense Bernardo Tercero, quien ha sido notificado de que será ejecutado el 26 de agosto de este año en el estado de Texas, Estados Unidos, pero mantiene esperanzas de cambiar esa drástica decisión.

Si la campaña promovida a su favor por organismos en contra de la pena de muerte no tiene resultados y su nuevo defensor de oficio no logra posponer la fecha, Tercero sería el primer nicaragüense en la historia ejecutado por inyección letal bajo las leyes de los Estados Unidos.

Save Innocents (Salvemos inocentes), National Coalition to Abolish the Death Penalty (Coalición nacional para abolir la pena de muerte) y Texas Death Penalty Abolition Movement (Movimiento para la abolición de la pena de muerte en Texas) luchan contra reloj en un intento por evitar que Tercero sea ejecutado 15 años después de que fuera sentenciado a pena de muerte por haber matado de un disparo al profesor Robert Keith Berger, durante un asalto en una dry cleaner (lavandería) el 31 de marzo de 1997, en Houston, Texas

Durante estos años Tercero ha batallado legalmente tratando de demostrar que su intención no era matar a nadie. En este periplo legal ha estado prácticamente solo. La pobreza de su familia, originaria de Posoltega, departamento de Chinandega, y la falta del respaldo del Gobierno de Nicaragua le ha impedido tener un abogado particular.

Ahora ha llegado la cuenta regresiva, mientras se encuentra recluido en Polunsky Unit, una cárcel de máxima seguridad en Livingston, Texas, junto a 263 personas condenadas a morir de la misma manera.

El delito

Los organismos que en este momento apoyan a Tercero tratan de detener la ejecución bajo el argumento de que era menor de edad cuando cometió el delito.

Para demostrarlo se ha presentado el certificado de nacimiento y aportarán otras pruebas recién obtenidas en Nicaragua, hasta donde viajó un detective privado a inicios de mayo y esperan que la ejecución se detenga hasta que no haya quedado demostrada la verdadera edad del reo, pues las leyes de los Estados Unidos prohíbe la ejecución de menores de edad, de acuerdo con el artículo 36 de la Convención de Viena.

Emmanuelle Pudon, de Save Innocents, comentó que en estos momentos se ha logrado el cambio de abogado defensor, quien está revisando toda la información, incluyendo nuevas evidencias que no detalló, todo para tratar de detener la inminente decisión de ejecutar a Tercero en agosto próximo.

La batalla

En la batalla legal que comenzó en octubre del año 2000, los defensores de oficio de Tercero trataron de demostrar que la muerte del profesor Berger se trató de un fatal accidente, producto de un forcejeo durante el asalto a la lavandería, pero nadie ratificó la versión de Tercero y el juez lo condenó a pena de muerte.

Tras escuchar el brutal veredicto, las testigos del crimen, las hermanas Idalia y Marisol Lima, originarias de El Salvador, soltaron en llanto y aceptaron haber mentido y colaborado con la Fiscalía a cambio de no ser involucradas en el crimen y obtener documentos migratorios.

En entrevista concedida en ese entonces, para el Diario LA PRENSA, explicaron que el FBI las contactó para hacer posible que Tercero regresara a Estados Unidos, después de haber huido a Nicaragua tras cometer el delito. 

En ese entonces, en medio del llanto aceptaron haber recibido dinero a cambio de testificar en contra de Tercero, porque según ellas nunca imaginaron que sería condenado a pena de muerte. Al mismo tiempo aseguraron estar dispuestas a confesar la verdad. Sin embargo nunca hubo otra oportunidad.

Según documentos de la Corte de Texas, “el Estado presentó evidencias sustanciales de la criminalidad de Tercero, incluyendo el secuestro a un menor de edad en Nicaragua”.

El alegato

En octubre del 2006 Tercero apeló ante la Corte Criminal de Apelaciones de Texas (CCA) alegando que al momento del crimen tenía 17 años. Se presentó un certificado de nacimiento que establece que nació un 20 de agosto de 1979, pero la Corte desestimó las evidencias presentadas por Tercero y las calificó como “no creíbles”.

De acuerdo con la Corte, Tercero “falló en demostrar que era menor de 18 años” al momento de ocurrir el delito.

En un portal de apoyo para quienes enfrentan la pena de muerte, Tercero asegura que ha sido víctima de un proceso judicial con serios errores y que el Estado de Texas trata de esconder la verdad con su ejecución. Se refiere a que durante el juicio no se tomó en cuenta que, según él, la muerte de Berger fue debido a un fatal accidente durante un robo y no había intención de matar.

“Mi juicio se tornó en un triste drama, con falsas acusaciones y manipulación judicial, en la que las evidencias que demostrarían mi inocencia fueron excluidas por la Fiscalía”, expresó Tercero.

“Además era un menor de 18 años al momento que ocurrieron los hechos. Tengo fuertes evidencias, incluyendo el certificado de nacimiento”, escribió Tercero.

Dos certificados

Según el reporte del Departamento de Justicia Criminal de Texas, en el 2006 se hizo una petición de que Tercero no era elegible a la pena de muerte por ser menor de edad, según certificado de nacimiento que señala que nació el 20 de agosto de 1979, pero la Fiscalía presentó evidencias de un certificado anterior que señala que nació en agosto de 1977.

En el documento del Departamento de Justicia están las declaraciones de Lidia Tercero, madre del reo, quien señala que ella tuvo un hijo en 1976, que murió a los dos años por un piquete de escorpión y que cuando nació Bernardo ella le puso el mismo nombre.

La explicación de Tercero es que él utilizó la partida de nacimiento de su hermano para poder solicitar un carné de identidad en 1994, un año después de haber llegado ilegal a Texas, porque siendo menor de edad no podía obtener trabajo y tenía muchos problemas.

Abandonado a su suerte

Desde el año 2000, los funcionarios del Gobierno de Nicaragua, en ese entonces bajo el liderazgo de Arnoldo Alemán (1997-2002), aseguraron darle todo el apoyo a Tercero, sin embargo todo quedó en promesas.

José Adán Guerra, quien fungió como viceministro de Relaciones Exteriores en ese entonces, aseguró que Alemán estaba dispuesto a solicitar que le fuera conmutada la pena de muerte, incluso dijo que el entonces mandatario nicaragüense estaría dispuesto a hacer la petición ante el gobernador de Texas en ese entonces, George W. Bush.

Al final de lo que Tercero califica como una pesadilla y a menos de tres meses de la fecha prevista para su ejecución, el Gobierno de Nicaragua no se ha pronunciado, pues según sus amigos que lo apoyan en Texas, no ha recibido la visita de ningún funcionario consular. 

Luz Álvarez, una salvadoreña que se ha identificado en las redes sociales como su prometida, y quien ha mantenido una relación amorosa de tres años, manifestó vía telefónica que Bernardo Tercero no ha tenido ningún apoyo de los funcionarios del consulado de Nicaragua en Texas, a pesar de que tiene derecho a visitas todos los miércoles.

“Le han prometido que van a llegar, pero nadie atiende su caso”, lamentó.

Señaló que los únicos que lo apoyan son personas que están en contra de la pena de muerte, quienes han realizado campañas a través de las redes sociales y colectan dinero para asumir pagos de muchas gestiones. 

Inclusive, a través de estos organismos se logró la semana pasada cambiarle el abogado de oficio y pagar a un detective que viajó recientemente a Nicaragua para obtener evidencias y presentarlas ante la Corte, como último recurso para salvar la vida de Tercero.

“Estamos claros que cometió un delito, pero hubo errores en el juicio y por eso fue sentenciado con la pena de muerte. Hubo una víctima, pero él me ha dicho que no disparó el arma”, sostuvo Álvarez.

Última esperanza

Optimismo • Luz Álvarez, la prometida del nicaragüense Bernardo Tercero, explicó que ella lo visita todas las semanas y a través de un vidrio alimentan su relación amorosa y se dan apoyo emocional.

Aseguró que cuando él conoció la fecha de su ejecución estaba sereno y confiado en que aún no todo está perdido.

Dijo que tiene esperanza en una carta que se envió al papa Francisco, solicitando se revierta su sentencia.

En Texas hay 263 personas esperando ser ejecutadas. 256 son hombres y 7 mujeres.

De los sentenciados, 74 son hispanos, 74 blancos y 111 son negros, y los demás son de otras razas.

9 veces fue deportado de Estados Unidos Bernardo Tercero.

2000 año en que una Corte condenó a muerte a Bernardo Tercero.

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