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Hace 33 años Latinoamérica estaba estremecida por la guerra en las Malvinas, un archipiélago bajo dominio del Reino Unido desde 1833 que Argentina intentaba recuperar por la vía militar. El reclamo argentino continúa en los organismos internacionales y “es irrenunciable”, enfatiza el diplomático Marcelo Valle.
 

¿Cómo se puede resolver este conflicto? ¿Es posible el entendimiento o que la ONU lo dirima?
Es un conflicto bilateral que tiene antecedentes históricos. Hay una parte que está pronta y se apresta para negociar, y la otra parte hace oídos sordos. Esa es la dificultad principal de la cuestión Malvinas, una parte que quiere negociar y otra que no quiere negociar. Esa dificultad está enmarcada en ámbitos como las Naciones Unidas, donde hay una permanente declaración de la comunidad internacional a que ambas partes se sienten a negociar y resuelvan la situación, que ha sido reconocida desde hace más de 50 años por Naciones Unidas en resoluciones. Lo histórico es que hubo una usurpación, 1833, cuando ese señor que está ahí (señala una foto en la pared), el gobernador Luis Vernet, estaba a cargo de las Malvinas. Ese argentino fue expulsado de esa isla cuando él ejercía su jurisdicción. Todo lo que hizo después el Reino Unido fue implantar un grupo de personas que habitan en forma sistémica porque van cambiando, no tienen mucha antigüedad las que quedan habitando allí.

Yo estuve en las Malvinas y la gente me decía que había hasta tres o cuatro generaciones allí.
Pero la gente va y vuelve, no se afinca en forma permanente. Es lo que se percibe. Por otro lado, a los argentinos no se les permite… Hay una discriminación en cuanto a la posibilidad de estar en las islas y permanecer en las islas.

¿Algún argentino ha intentado ir a vivir allí?
Hay un argentino que nació allí y ahora está viviendo en la provincia de Córdoba. Se ha tenido que ir.

¿Por qué se fue?
No sé, no sabría decirle. Pero va a votar justamente ahora como malvinense en Tierra del Fuego. Va a votar desde el extranjero, digamos, pero el lugar donde a él le gustaría estar es en Malvinas, donde nació.

¿Qué nacionalidad tiene?
Argentino, es argentino.

En las Malvinas, en 2012, encontré a veteranos argentinos que fueron a visitar el cementerio de soldados que quedaron allí. Me contaron, de regreso, que no tuvieron problemas.
Tienen que ingresar de una forma autorizada por el sistema jurisdiccional británico, tienen que hacer una serie de procedimientos y vuelven. No se quedan, no se establecen ni forman parte de la comunidad.

¿Hay acuerdos entre los dos gobiernos para cierta convivencia?
Cuando se habla de que ellos están aislados, la Argentina, por el contrario, les da la posibilidad de pasar por aguas jurisdiccionales argentinas los buques. Los aviones que van de Chile a Malvinas pasan por el territorio jurisdiccional aeronáutico argentino. El aislamiento de ellos, por parte del gobierno argentino no lo hay. Sí hay limitaciones en cuanto al gobierno británico porque nosotros le hemos ofrecido tener vuelos desde el continente nuestro y no ha podido ser acordado porque no quiere tener esa vinculación.

¿Ustedes no tendrían inconvenientes de que aviones del Reino Unido aterricen en suelo argentino?
Nosotros no tenemos problemas de que aviones de la Argentina vayan a Malvinas y ofrezcan un servicio de cabotaje a la isla.

¿Así como lo hace Chile?
Claro. Nosotros ofrecimos ese servicio.

¿Y qué respondieron los británicos?
Que no.

¿Hasta qué punto está dispuesto a negociar el gobierno de Argentina?
Hemos dicho, y está puesto hasta en la Constitución argentina, que nosotros vamos a negociar todo lo que sea necesario para alcanzar una solución pacífica y eso es lo que buscamos en el marco de las Naciones Unidas y ese es el mandato que la comunidad le ha dado al secretario general de las Naciones Unidas, de que procure convocar al Reino Unido a que se siente a negociar. Es un mandato vigente, que no prescribe y que todos los años se reitera… Lo que les decimos es, nosotros negociamos como está prescrito en la Constitución y respetamos los intereses de los isleños y les vamos a respetar la forma de vida que los isleños quieren, pero tienen que entender que el territorio es argentino, las islas son argentinas.

Ese es el tema. No tenemos problemas con cómo vivan los isleños, lo que nosotros tenemos es el tema irrenunciable de que nos han cercenado una parte de nuestro territorio, en la cual los argentinos no pueden ejercer su derecho.

Cuando la guerra (1982), Argentina logró el apoyo de toda Latinoamérica, creo que solo con una excepción, la de Chile…
No, no.

¿No fue Pinochet?
Bueno, Pinochet tuvo una actuación subyacente de colaboración con el servicio militar británico, pero él no adoptó una actitud beligerante con Argentina. Por el contrario, apoyó.

En el caso de Estados Unidos y Europa, fue Gran Bretaña la que tuvo el apoyo. Más de 30 años después, ¿cómo está esa correlación de fuerzas?

Estados Unidos es neutral, no es aliado, ni se posiciona ante este conflicto hacia el lado británico ni hacia el lado argentino; mantiene una neutralidad, lo mismo que Canadá. La comunidad europea tiene en el acta constitutiva el Reino Unido y había incorporado como territorio de ultramar a las islas Malvinas. Lo que falta en ese acuerdo de la Unión Europea, donde se consigna la existencia como territorio de ultramar a Malvinas, tendría que haber un pie de página que dijera que ese territorio está en disputa de soberanía. ¿Por qué? Porque las Naciones Unidas se lo pide, porque lo reconoce como territorio en disputa.

¿Cuál es el argumento de la Unión Europea?
Es un Estado parte de la Unión Europea. Nosotros hemos hecho el reclamo a la Unión Europea…, desde el principio.

¿En qué medida este reclamo de Argentina ha sido coherente gobierno tras gobierno?
El reclamo es permanente, el ejercicio de cómo se reclama tiene distintas variables y distintas formas de ataque del tema. Uno ensaya una forma, ensaya la otra, para poder llevar a que eso se produzca, que el objetivo prioritario de nuestra política exterior, de recuperar las islas Malvinas, se lleve a cabo. Entonces, uno tiene ese objetivo, un gobierno ensaya una forma, otro ensaya otra forma pero sigue siendo el mismo objetivo.

¿En cierto momento no estuvo en la Constitución el reclamo?
Lo que no estuvo es el reconocimiento de los derechos, etcétera, etcétera, pero sí siempre estuvo el reclamo, la necesidad de Malvinas.

Se dice que algunos gobiernos de Argentina han enarbolado el tema Malvinas para tapar conflictos internos.

Galtieri utilizó las Malvinas, es evidente, porque el único gobierno que ha llevado a cabo un acto violento, un acto de avanzar sobre un territorio en forma militar, el único ha sido (Leopoldo) Galtieri, el único en toda la historia de la Argentina. Es más, el único militar que cruza una frontera real, auténtica frontera de país argentina, es a Chile y para liberarlos del colonialismo español, que es (José de) San Martín, el único militar que cruzó una frontera. Galtieri no, es utilizar la situación Malvinas para recuperar una pérdida real de legitimidad en el poder, o de algo parecido a la legitimidad en el poder porque en el fondo él estaba ejerciendo el poder a través de un golpe de Estado.

Si no hubiera ocurrido esa guerra de 1982, ¿este reclamo tendría hoy la misma intensidad?

Sí, sí, sí. Es irrenunciable. Lo que ha llevado ese acto ha sido el darse cuenta de lo absurdo de la guerra, de lo absurdo de llevar a jóvenes, a una generación, a una situación de pérdida, de muerte, de perder otra vez porque fueron dos generaciones. Hay otra generación por el tema de los derechos humanos y después, por el tema Malvinas, fue el sufrimiento descarnado sin necesidad, por responsabilidad militar.

¿Qué malestares quedan entre la población afectada por la guerra?
Sí, existen los veteranos que tienen sensaciones de que tienen que ser absolutamente reconocidos… Este gobierno ha intentado darles pensiones y buen trato. Ha habido suicidios por los efectos postguerra, ha sido una situación traumática para Argentina, la guerra. Es un pueblo pacífico.

¿Cómo garantizarían las autoridades argentinas, si cambia el gobierno actual, que se continúe el mismo reclamo diplomático?
¿Hace cuántos años tenemos democracia en Argentina? Treinta años. Vamos a otro proceso electoral ahora el 25 de octubre. Durante esa vigencia de la democracia, el reclamo por las Malvinas ha sido consistentemente llevado a cabo a través de las vías diplomáticas. No cabe la menor duda de que si hay una tendencia, esa tendencia se continuará en la historia porque, aparte de estar en la Constitución, la sociedad quiere esa forma y reacciona de esa manera ante la usurpación; quiere negociar con el Reino Unidos, quiere encontrar una solución madura de la situación que toda la comunidad internacional le reclama al Reino Unido: Sentate a negociar.

En 1982 no se conocían yacimientos de petróleo importantes en Malvinas. Hoy se sabe que hay buenas reservas. ¿Eso cambia la negociación?
Hubo un tiempo en que el Reino Unido se sentó a negociar, inclusive la soberanía. Hubo propuestas, hubo proyectos, hubo acuerdos… Hubo fórmulas presentadas, tipo Hong Kong y otras variables. Hoy encontramos que con gobiernos democráticos, el Reino Unido no entra en ningún diálogo, en materia de la situación, con Argentina. Es evidente que hay intereses que están jugando en el Reino Unido, como la expoliación ictícola, porque es una expoliación hacerlo sin controles por parte de autoridades jurisdiccionales, de dar licencias de pesca de forma indiscriminada a buques que vienen de otras partes del mundo, del Asia, etc.… No hay autoridades en buques que vayan llevando una fiscalización de eso. Por otro lado existen estas off shore británicas que están haciendo exploraciones de eso que, para nosotros, atenta contra la seguridad del medio ambiente... Además, lo hacen de una manera unilateral que viola las resoluciones de Naciones Unidas, creo que la 31 que pide a las dos partes que no modifiquen situaciones en donde hay una cuestión a negociar… La explotación petrolera y la ictícola están dando un beneficio económico. ¿A quiénes? ¿A los británicos? No a los argentinos en plataformas adyacentes. No. Es a los británicos, es evidente que tienen un interés… También está una base militar provista de tres mil hombres cuando el grupo que habita allí es de 1,500, o sea, una base militar más grande que la propia comunidad a la cual protege.

Ellos hablan de 2,500 habitantes.

Yo vi 1,500 registrados para la votación del referéndum, que es un absurdo. En el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas los británicos han planteado la existencia de este referéndum y jamás ha sido incorporado dentro de las pautas del Comité de Descolonización, la legitimidad de ese referéndum, porque no le da a este grupo de personas, de 1500 habitantes, no le da el carácter de pueblo porque son usurpadores, porque son británicos y no hay autodeterminación allí.

¿Para tener carácter de pueblo, cuál tendría que ser su historia?
Una comunidad no implantada.

Supongamos que le den Las Malvinas a Argentina y ustedes hacen una consulta a la población y esta se expresa igual, que quiere un gobierno local como el que tienen. ¿Ustedes lo reconocerían?
Tenemos provincias que manejan su propio presupuesto, su propia forma de vida, tenemos comunidades con su propio idioma, con su propio lenguaje… Está el guaraní, en Corrientes.

¿Qué ganarían los habitantes de Malvinas si estas islas (Falklands, para los británicos) llegaran a quedar bajo administración argentina?
Todo. Ganarían todo lo que no tienen.

¿Por ejemplo?
Por lo pronto están a 400 kilómetros de distancia nuestros, frente a 12,700 kilómetros de distancia del Reino Unido. ¡Vaya diferencia! Tienen la posibilidad de estar en un par de horas en un continente o tener que viajar hasta otra isla, porque en el fondo el Reino Unido es otra isla. Ir de isla en isla, qué forma absurda de vivir… Se pierden (de) disfrutar de la comunidad, de la vecindad.

Cicatrices mutuas

Honrar • Al estallar la guerra de Las Malvinas, Marcelo Valle vivía en Buenos Aires. Era un joven diplomático trabajando en la Subsecretaría de Política Exterior.  Hoy, al mirar atrás, reflexiona:

“Vi toda esa pérdida de seres humanos… A mí me dio mucha tristeza, por un lado la tristeza de la pérdida de seres humanos que eran de los dos lados. Creo que en algún momento se va a tener que dar que los dos países honren juntos las pérdidas, cosa que nosotros consideramos honorable porque allí hubo derramamiento de sangre de ambos lados. Más allá de la contienda, lo que queda es la cicatriz, y la cicatriz es mutua. Tiene que haber un acto de honor de ambos países, y, en ese sentido, creo que la Argentina está bastante bien orientada para encontrar al Reino Unido en esa situación, de honrar juntos las pérdidas”.

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