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La Corte Federal de Apelaciones de Texas negó esta semana la aceptación de un recurso de solicitud de revisión del caso del nicaragüense Bernardo Tercero, quien podría ser ejecutado el próximo 26 de agosto por la muerte de un maestro, si el abogado defensor no logra cambiar la decisión.

A Tercero aún le queda la posibilidad de una oportunidad legal en julio próximo para frenar su ejecución.

El nicaragüense fue sentenciado a pena capital en octubre del 2000, después de ser enjuiciado por la muerte del profesor Robert Keith Berger durante un asalto en una lavandería, en Houston, la tarde del 31 de marzo de 1997.

La víctima era el último cliente atendido en el negocio, cuando Tercero y un mexicano entraron por la puerta trasera para cometer un asalto en el que supuestamente hubo un forcejeo y Berger recibió un balazo en el cuello en presencia de su hija de tres años.

[Todo sobre el caso de Bernardo Tercero]

El nuevo abogado de oficio, que recién ha retomado el caso del nicaragüense, Michael Charlton, explicó que se hizo “una petición de autoevocación, un procedimiento común para la aplicación de revisión ante la Corte Suprema, pero que no fue aceptado”.

Mes decisivo

Charlton explicó que Bernardo Tercero tendría una oportunidad en julio, pero admitió que las posibilidades de éxito son muy remotas.

“Él tiene esa opción, pero para ser sincero es muy, muy largo tiro (difícil de alcanzar el objetivo) y tiene muy pocas probabilidades de éxito. Es complicado, pero si podemos desarrollar suficiente información podría ser suficiente para obtener una segunda oportunidad de revisión de hábeas corpus”, aseguró.

Explicó que el hábeas corpus es un procedimiento mediante el cual un reo puede impugnar su condena o sentencia, con base en “cuestiones” jurídicas, establecidas en la Constitución de los Estados Unidos, “y que dependerá de los hechos que no se hayan producido en el juicio del prisionero”.

El tiempo apremia

“Por ejemplo, en el caso de Bernardo (Tercero) había una cuestión jurídica constitucional: que era demasiado joven para ser ejecutado, bajo la Octava Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América, afirmación que también dependía de pruebas no presentadas en el juicio”, aseveró el defensor Michael Charlton, quien cuenta con una amplia carrera en el campo del Derecho Criminal en Texas.

Agregó “que debido a que estamos tan tarde en el proceso (la ejecución está fijada para el 26 de agosto próximo), es muy probable que los tribunales se nieguen a conocer de este caso”.

Charlton ya había sido defensor de oficio de Tercero en el 2005 y 2006, pero explicó que abandonó el caso porque salió de Texas para trabajar en el Estado de Nevada. En ese entonces el caso pasó a manos del abogado Don Vernay.

Durante todo este proceso que inició en el año 2000, Tercero ha tenido tres apelaciones, pero no se ha logrado revertir la drástica decisión.
Durante todo este tiempo que ha estado recluido en Polunsky Unit, una cárcel de alta seguridad en Livingston, Texas, el nicaragüense se ha dedicado a estudiar Derecho Criminal para batallar en favor de su vida, debido a que nunca tuvo un abogado particular.

Tercero cuenta con amigos que lo apoyan en las gestiones legales como trámites de documentos, agilización de pruebas, envío de correos electrónicos, etcétera.

  • En una carta que Bernardo Tercero envió a su amigo de la infancia en Nicaragua, Pedro Pablo Canales, dice que el FBI lo capturó en 1999 porque una exnovia lo “traicionó”.

Consulado en silencio

Sin reacción • A pesar de la inminente ejecución de Bernardo Tercero en Texas, prevista para el 16 de agosto, el defensor del nicaragüense ratificó que no ha sido contactado por ningún funcionario consular o autoridad nicaragüense.

El cónsul de Nicaragua en Houston, Samuel Ramón Trejos, guarda absoluto silencio sobre el caso, a pesar de haber sido consultado vía correo electrónico sobre la posición del Gobierno y los planes de acción a favor de este connacional.

Tercero, por su parte, declaró a Semana News Houston, en agosto de 2013, que él lucha por su hijo y su mamá.

“Este no es el fin, estoy esperando que se haga justicia”, dijo.

En reportaje de televisión, Tercero dice que la cárcel en la que se encuentra “está diseñada para atormentar física y psicológicamente a los condenados a muerte. Aquí las personas se vuelven locas, se suicidan”, sostuvo.

Una de las peticiones que ha hecho Tercero es “tener un funeral decente en Nicaragua”.

“No quiero terminar olvidado en un cementerio de la prisión en Texas”, agregó.

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