Leyla Jarquín
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Hasta hace poco, José David Valdivia Vásquez, de 11 años, creía que las niñas no podían jugar futbol y por eso las excluía de los partidos que organizaban en su escuela y en su barrio, en el municipio de Río Blanco, Matagalpa.

Pero desde que es parte del proyecto Escuela Socio-Deportiva, impulsado a través de una alianza entre la ONG Ayuda en Acción y la Fundación Real Madrid, una de las principales lecciones que ha aprendido es que todas las personas tienen las mismas capacidades y derechos.

“Me quedé sorprendido porque ellas (las niñas) también pueden jugar futbol, porque tienen las mismas extremidades que nosotros y pueden hacer lo mismo que hacemos nosotros”, cuenta el niño estudiante de sexto grado del colegio Nicaragüita.

La idea del proyecto es que los niños y niñas mejoren su aprendizaje y adquieran valores como el respeto, el trabajo en equipo y la solidaridad, teniendo como herramienta principal el deporte, lo cual, a su vez, ayuda a la retención escolar, explicó el representante de la Fundación Real Madrid, Mateo Figueroa.

En el municipio de Río Blanco fueron seleccionados 192 niños y niñas y no necesariamente sobre la base de un excelente desempeño académico, sino tomando en cuenta condiciones como exclusión social, dificultades para el aprendizaje, timidez e hiperactividad, indicó por su parte el director de Cooperación de Ayuda en Acción Nicaragua.

 

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