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Estaba en su casa viendo la televisión cuando recibió una llamada telefónica de un pariente que vive desde hace  más de 20 años en Estados Unidos. Este le dijo que había bastante trabajo y que era un buen momento para viajar y aprovechar su visa vigente por 10 años.

En diez días el capitalino consiguió un préstamo para comprar el pasaje de avión y llevar “plata en la bolsa”. Al llegar a su destino, las autoridades migratorias solo le otorgaron 15 días de estadía en suelo estadounidense.

En ese momento el protagonista de esta historia decidió quedarse de forma irregular en tierra extranjera, aunque después, cuando regrese a Nicaragua y quiera viajar de nuevo a Estados Unidos, no podrá entrar por haberse quedado sin permiso más tiempo del estipulado.

“Hasta el momento, el Servicio Jesuita para Migrantes de Centroamérica no ha hecho una investigación tan minuciosa en este sentido”, reconoció Miriam Reyes, coordinadora de la Red de Atención Mesoamericana de la Red Jesuita con migrantes de Centroamérica y Norteamérica.

Explicó que es difícil tener un estimado de las personas que viajan legalmente y luego se quedan en el país de destino, pasando así a una situación irregular, porque no existe un registro nacional y oficial que brinde esos insumos.

Los efectos

Según un estudio que el Servicio Jesuita para las Migraciones hizo en 2014 en tres barrios de Managua y dos de Chinandega (departamentos que encabezan la lista de sitios con más migrantes, seguidos por León y Estelí), el 74.8% de la gente que se traslada a otros países es por razones económicas, porque los salarios nacionales no les alcanzan para, por ejemplo, construirse una vivienda o mandar a sus hijos a la escuela

Los nicas que generalmente salen legalmente  con visa van hacia España, Panamá y Costa Rica, en cambio, los hondureños y salvadoreños tienen como destino Estados Unidos.

Cuando se ha perdido el contacto con un pariente migrante, es importante visitar los organismos de derechos humanos”, aconseja Miriam Reyes, coordinadora de la Red de Atención Mesoamericana para migrantes.

Uno de los fenómenos de las migraciones (sea legal o ilegal) son las abuelas cuidadoras que quedan a la guarda de los nietos menores de edad, porque sus hijos e hijas han migrado a otros países; también se da el empobrecimiento de las familias y dificultades para acceder a los servicios básicos.

También hay depresión en la familia y bajos rendimientos académicos en los hijos de los migrantes, explicó Miriam Reyes.

Otro efecto, y quizás el más devastador para las familias, es la pérdida de contacto. Cuando se ha perdido la comunicación con un pariente migrante regular o  irregular,  es importante visitar los consulados de Nicaragua en los países destinos, para buscar apoyo legal, independientemente del estatus legal de la persona.

Preocupación

Bertha Suyapa Suazo, coordinadora del Comité de familiares de Migrantes nicaragüenses, reconoció que existe preocupación por los migrantes que quedan en un estatus ilegal en los países de destino.

“Es cierto (que) durante el tránsito hacia los países destinos no están expuestos al peligro, (pero) cuando se les vence la visa corren los mismos riesgos que tiene el ilegal, porque se convierten en emigrantes ilegales”, subrayó.

En ese sentido, comentó que a la mayoría de nicas en el exterior, con visa o sin visa, se les violentan sus derechos como personas y como trabajadores.
Por su parte, Luis Alberto López, del Comité de Familiares de migrantes  fallecidos y desaparecidos de El Salvador, indicó que los salvadoreños que migraron con visa hacia Estados Unidos u otros países, donde se quedan indocumentados, sufren discriminación laboral, no tienen derechos laborales ni seguro social, son perseguidos por las autoridades y corren riesgo de deportación.

Alba Ortiz, representante del Comité de Familiares de Desaparecidos de Progreso, Honduras, señaló que al igual que el resto de centroamericanos, los hondureños  al estar en un país como indocumentados “sufren un alto grado de violación a sus derechos y son explotados, porque no se les paga lo que es”.

  • La diferencia fundamental entre un migrante con visa y uno ilegal, es que el primero siempre se comunica con sus parientes, según explicó el salvadoreño Luis Alberto López, del Comité de Migrantes de El Salvador.
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